"Acéptalo!!,
lo quieres"
Basado en Yu Yu Hakusho
Kurama y Hiei.
By Yure-Dark
Autora: Yure-Dark. (mi correo: conitanza_123@hotmail.com)
4to capitulo:
Por que eres tu...
Hiei
se encontraba aturdido, estaba
en el suelo, completamente estirado y sentía algo que no le permitía moverse.
-¡auch!-
-¿ha que pasa?-
-¡Kurama!-
-¿¡Hiei, donde estas!?
-Aquí abajo, ahora,¡¿Podrías quitar tu humanidad de MI!?
-ha lo lamento Hiei, jajajaja.- (YD:
-no creo ke Kurama aya estado tan apenado-)
Hiei un tanto malhumorado se incorporo frente a Kurama, quien se había transformado durante ese tiempo. El jaganshi lo quedo mirando con cara de pocos amigo al youkai quien no le quitaba los ojos de encima.
-¿Acaso té molesta que este aquí, Hiei?-
-me da igual, vamonos.-
Hiei comenzó a caminar un poco inseguro, tener al youko tan cerca de sí lo ponía nervioso. Ambos se detuvieron frente a una eeenoormeee puerta (YD: en pocas palabras, la puerta era grande .U), cuando se disponía a abrirla, Hiei se le interpuso y lo miro seriamente, Kurama, comprendiendo la indirecta, se hizo a un lado, imaginando lo que habría del otro lado.
Hiei empujo la puerta, posando sus manos sobre ella, que aparentemente era muy pesada, pero no le había dado el trabajo que creyó posteriormente. Detrás de la puerta la suposición del youko se hizo real, los esperaba un ejercito de demonios sedientos de la sangre de los intrusos, preparados para su llegada.
Kurama, sin esperar la reacción de Hiei, se le adelanto hacia el grupo de demonios y saco su látigo acabando con todos tan fácilmente, Hiei comenzaba a darse cuenta de lo atractivo que era Kurama, conociendo la razón de su fama entre sus amantes, sintiendo latir más rápido su corazón al ver su rostro iluminado por una sonrisa maligna de confianza, su cabello que se alzaba al movimiento de su cuerpo, en fin todo su ser sentía entregarse a aquella visión.
Pero no podía descuidarse ya que en segundos se le vinieron encima montones de demonios, todos ingenuos de conseguir una victoria, subestimando el poder de los youkais. Hiei se incorporo a la pelea rápidamente, desenvainando su katana en un hábil movimiento y acabando con demonio tras demonio fácilmente.
Al final Kurama y Hiei quedaron de
espaldas uno del otro.
-no eran gran cosa- Kurama solto una risa apretada entre los dientes.
-Demonios inútiles aparentemente eran solo guardias-
Kurama se volteo a ver a Hiei, quién
le daba la espalda, lo quedo mirando, encantado por su jaganshi, quien
ingenuamente reposaba en sus pensamientos. El youko se acercó lentamente, con
una mirada posesiva en la imagen de Hiei, quien no parecía estar allí en ese
momento, este poso su mano sobre la piel del hombro descubierto de Hiei, que le
recorrió el cuello y el otro hombro suavemente. Hiei se sobresalto, pero no era
una sensación incomoda, si no que cálida la que le recorría el cuerpo y
acariciaba su brazo, con tal ternura que lo hizo volver del abrigo de su mente.
Hiei se volteo mirando a Kurama con ingenuidad, esto le hizo gracia al youko, que ahora le acariciaba estrepitosamente la nuca, jugaba con sus cortos cabellos negros.
-Te quiero para mí, tú eres mío ¡y de nadie mas!-
-¿Solo soy un tesoro para ti, un simple objeto?- Hiei estaba inseguro y Kurama podía percibirlo, este callo, suponiendo la respuesta del youko, y escondió su rostro tras una sombra que lo oscurecía.
-No, koi, ¿no lo entiendes?, tendré que hacerte ver la verdad-
Kurama lo tomo por la cintura y se le acercó aún mas, este le acercaba su rostro hasta quedar frente a frente, Kurama lo miro por ultima vez antes de acertar un cálido beso en los labios del perplejo jaganshi, cada ves mas lo apretaba hacia su cuerpo, acariciando su espalda suavemente, sintiendo sus ganas por respirar que el youko le impedía. Pero Kurama se detuvo en seco, sin decir nada se volteo un poco sorprendido.
-¿Sucede algo malo?- Hiei se sorprendió ante la actitud que había adoptado el youko.
-Nada, solo sentí una presencia muy familiar, creo que lo imagine-
-Kurama, ¿por qué debería yo creer en ti?- Hiei estaba mas serio, deseaba saber que pasaba por la mente del youko, saber si era verdad lo que le decía o si lo usaba como otro capricho de sus manías.
-Si no me crees, haré que me creas y que me ames, no importa que deba hacer-
Hiei se aparto de Kurama, algo le incomodaba, pero no sabía si era su propia desconfianza, lo que le había llevado a tanta duda, pero una cosa quería probar, y era lo que el youko sería capaz de hacer. La repentina reacción de Kurama lo había llevado a sentir emoción por lo que vendría.
El camino era claro hacia las puertas de la torre, no sabían nada de Yusuke y Kuwabara, pero llegarían a la torre para luego terminar con su misión, aunque el youko tenia otros planes para pasar su tiempo con Hiei.