"Terapia de Grupo"
Crossover varias series
by Jakito

 

Junta. Terapia de Grupo.

 

Le recogió el pelo húmedo sobre las sienes, a causa del calor y la fiebre, que ya parecía haber cesado. El chico aún dormido sonrió como respuesta a la caricia, y susurró un nombre que no podía ser oído por nadie más. lo cubrió con la manta, y el trenzado se arropó aún más, quedando en posición fetal. Los ojos prusianos que lo observaban no sabían que pensar. Prusiano no es sólo un color, una variedad de azul, es la tradición de soldado perfecto que morirá por lo que escoja.

-¿Sigue afiebrado? –sonrió desde el vano de la puerta uno de sus compañeros. Se sintió como pillado en falta.

-No, ya le bajó la fiebre. -Se volteó a ver el trenzado. Ya deberían haber llegado.

-Wufei viene conmigo. Fue en busca de más comida.

-Bien. ¿Y Quatre?

Le miró buscando una señal, algo que le confirmara su error. La mirada de su compañero le hizo estallar en carcajadas, que acabaron por despertar a Duo.

-Lo siento, no quería despertarte.

-No, está bien. Ah!- Se desperezó como un gatito, estirándose y bostezando- que bien dormí.

-Creo que lloverá. -Trowa miró hacia fuera impaciente. La cabaña era muy pequeña, casi a como estaba acostumbrado. Mugrosa, se podía decir. Sólo la cama donde descansaba Duo era blanca. Había una mesa pequeña a la cabecera, y a su lado, otra silla. Arriba de la cama había una ventana disimulada con un visillo, frente la puerta, donde se apoyaba el ‘peli tieso’. Del otro lado, otras cuatro sillas y una mesa redonda. Heero se acomodó a los pies de la cama.

-¿Porqué lo dices? Hay un lindo día.

-Heero está extraño.

-Mh. ¿Y cuándo no?

-¿Porqué lo dices?

-oh, vamos, eres un tipo muy raro. Incluso me trajiste aquí.

-No. Llegó a mi señal un mensaje que viniera aquí. Creí que era trabajo. Y te encontré.

-eh… Creí que eras tú el que me llamaba… Además recién dijiste que ya deberían…

-Haber llegado. Lo decía para saber si eras tú…

-Ah, y contesté en parte tu pregunta. No he sabido de él.

-Ya veo.

El silencio cayó sobre ellos.

-Y yo ¿qué hago aquí?

-Como quieres que lo sepa, Baka.

-Oh, vamos, no eres un soldado sabelotodo, deberías saberlo. Además, me siento sucio…- Heero lo miró sin comprender.-sudado, quiero decir.

-Trowa mencionó algo de la fiebre.

-Parecía convaleciente.

-No es muy buena excusa.

El chico de pelo negro que irrumpió en el cuarto traía bolsas de papel en sus brazos.

-¡Comida! Traje algo interesante.

-Vaya, ¿De ver o de comer?

-¿Con tus impertinencias de nuevo, Yui? Ya sabes, cualquier día…

-no cuentes con mi Heavy Arms…

-Ni con mi Death Side. Los estallamos.

-No se lo pedí. No pienso volver a manejar un Suit.

-No decía en un Suit, el Guerrero Nataku ahora descansa en Ku ei rin, la cuna del dragón…

-De ello supongo que lo despedazaste, como todos nosotros.

-Algo así, maldito norteamericano profano.

-Vaya, vaya, supongo que con sus amables palabras dignas de un diplomático me demuestra no ser mi desconocido enfermero.

-Yo sólo vine porque escuché el mensaje, y Trowa también.

-Parece que se hablan mucho, eh?

-Tanto como tú con Yui.

-Vaya, mientras conversamos, podemos escuchar la interesante palabrería entre Trowa y Heero.

-Hola chicos.

Más que una sombra era una luz este muñeco. Lindo. Y traía cosas en la mano.

-Descartando sólo me queda Quatre. ¡Eres tú!

-Duo, ¡Eres un genio! No lo había pensado. –Heero estaba apoyado en la pared.

-Si Duo. Caíste en manos de una de mis hermanas, ella te trajo hasta aquí, y usó la frecuencia para avisar a los demás. No creí que vinieran… Y no sé porqué el lugar. Aun se teme la llegada de rebeldes a la zona.

-Y es doble acierto atrapar, o poner de su bando a los pilotos Gundam…

-Algo así. No hace falta al parecer. En todo caso, sólo una vez habíamos estado juntos. Los cinco.

-Tan sentimental como siempre. –Wufei se arisco contra la pared. –no sé quién fue el inútil que te eligió como soldado, eres pésimo, apuesto para quedar bien con tu padre.

-Mi padre siempre estuvo en contra de que yo fuera piloto. Era una pacifista. –dejó las cosas sobre el velador para sentarse en la silla. Duo se sentó en la cama.

-Ahora que recuerdo… el padre nunca hubiera estado de acuerdo en que yo fuese un asesino. Ni yo. El científico me reclutó simplemente porque entré a ratear a su base. –Sus compañeros lo miraron.

-¿Tenías padre, Duo?- La pregunta del prusiano sorprendió a todos. Notaron a dónde iban. 

-No, si te refieres a mi progenitor.

-Wufei y Trowa tomaron sillas, y se sentaron frente a la cama. Heero se sentó con las piernas cruzadas, y Quatre se acercó.

-¿Así que quieren escuchar mi historia, eh? La diré si me juran que luego hablarán de ustedes.

Se miraron. Eran cinco chicos que tenían sólo una cosa en común: Haber formado parte de la operación Meteoro.

-Si no sale de aquí… -Heero se aventuró- Hecho.

-Bien. Lo juro. -Trowa no dudó un segundo.

-Me parece bien. La historia de un guerrero no tiene porqué morir con él. –Wu como siempre.

-Bien, aunque me parece que los aburriré con mi relato.-la timidez del lindo se reflejaba en su boca.

-No digas eso, Quatre. Bien, no sé, pregúntenme algo…

-Te había preguntado ya, si tuviste padre…

-Supongo que sí, de alguna parte tuve que salir. Pero en mis recuerdos más tempranos sólo estaba la pandilla. Ahí estaba un chico cuyo nombre no recuerdo… Solo, creo… Murió en una epidemia, él fue quién me llamó Duo. No sé porqué. En una redada, nos llevaron a casa del padre Maxwell, una iglesia. Allí, las monjas y él me cuidaron, en vista que no fui adoptado como los demás… seguro por mi gran bocota… jaja. –Sus compañeros lo observaron un momento. En los ojos de Quatre se leía compasión. Trowa y Wufei, nada. Él se había emocionado, sus ojos se nublaron. Heero lo miraba fijamente. No se podía decir qué pensaba. Nadie lo había querido, más que el padre. Las lágrimas que anegaban sus ojos y que estuvieron a punto de romper su sonrisa se auto comieron.

-Algo curioso me ocurrió mientras estaba en la prueba para ser piloto de Oz, un poco antes del Mercurio y del Bayeic, y es que me tocó disparar al tu Deathside…

-si, lo recuerdo perfectamente. Así que fuiste tú el Bastardo que le disparó…

-Quería saber eso.

-¿Qué cosa?

-Cómo te sentías respecto a ello.

-mh, no lo sé, si hubiera estado en tu lugar, hubiera hecho lo mismo.

-Era su deber como soldado. –Interrumpió Wufei. –ahora sigue con tu historia. Así que ese padre te rió, se podría decir, y dónde entra allí el proyecto…

-Espera, espera. Esto no lo he hablado nunca con nadie, es difícil para mí…

-Si, ya veo…

-¡Heero!

-No lo digo por molestar.

-A todo esto, ¿Por qué preguntas? ¿Tuviste padres, familia?

-No, nada de eso. Pero estás tú contando.

-Mh. Como les decía, era un ratero hasta que se cansaron, y me llevaron el padre Maxwell. Allí estuve en su orfanato, e iba a la escuela junto con los demás. –Sonrie, perdido en sus recuerdos. –siempre fui un chico muy problemático, me metía en cada problema… pero el padre siempre me defendía. Decía que no importaba, que no me dejara lavar el cerebro…Pasé allí dos años, felices tiempos. Y entonces llegó de nuevo la guerra. Entraron y saquearon todo. El padre se opuso. Dijeron que nos dejarían si tuvieran un Movil Suit… Me ofrecí llevárselos con tal que se fueran. Ellos eran los únicos que se habían preocupado de mí… -Ahora Duo lloraba sin importarle nada. Sintió que alguien apretaba su cabeza entre el codo y el pecho. Miró, y era Heero. Se secó las lágrimas.- ¿Patético, no? Tal como decía el doctor K, soy sólo un patético intento de piloto. Le llevé el movil…

-¿Tendrías como nueve años?

-No recuerdo. Pero ni pendejos tenía, así que supongo…

-¿Robaste un Suit tan niño? Vaya.

-Como les decía, mi gran talento es exasperar a mis enemigos con mi bocota, y el otro, robar. Cuando volví, la capilla y el orfanato, todo estaba destruido, y casi no había sobrevivientes. Fue cuando volví a robar comida, que el doctor me capturó. Dijo que era sorprendente que hubiera entrado hasta allí, así que me entrenó. Cuando llegó la orden de la operación Meteoro, no podía dejar de pensar que sería yo quien asesinara a la gente tal como asesinaron a todos.

-Tomaste el nombre de Maxwell, entonces. Y lo de Shinigami… Es que si era un padre, era de la iglesia católica, no existen Shinigami o algo similar…

-Fue algo que me enseño el mismo chico, el líder de mi pandilla. Y luego el padre me intentó enseñar su doctrina, pero yo nunca creí en dios.

-¿Nunca creíste en dios, pero sí en el Dios de la muerte?

-Es que muertos he visto muchos, pero milagros nunca. –rieron- fue lo que le contesté al padre cuando me preguntó lo mismo. Y ahora… Trowa.

-Mi historia no es muy interesante. Al parecer soy huérfano, me recogieron unos obreros para trabajar. Nunca se preocuparon siquiera por ponerme un nombre… Al contrario de ti. Trabajé con Trowa Barton en la construcción del Gundam Heavy Arms. Él me tenía especial afecto –Detuvo sus palabras- y me mostró la foto de su hermana y Marimella. Vi cuando lo mataron. Nunca tuve más entrenamiento que mucha capacidad para manejar un Movil Suit, pero el doctor que lo mató, me preguntó si quería el Gundam. Le contesté que sí, y me dijo, entonces llévatelo. Eso es todo. Mi única familia, es el circo, mi hermana está allí.

-Vaya, ustedes tienen sus historias… yo vengo de un linaje de guerreros. Ante las órdenes de la operación Meteoro, me molestó que nos tomaran sólo como máquinas, así que en mi juventud e ignorancia creí que podría cambiar el mundo sólo luchando. Y escapé con Nataku hacia la tierra.

-Eh… -Quatre vaciló. Todos lo miraron. -¿Alguien quiere café?

-Claro, porqué no.

-si, gracias.

-muy amable.

-yo, por favor.

Trajo la mesa, y depositó un termo, unos tazones, té, café azúcar, dulces y sándwiches.

-¿Y cuál es tu historia, Quatre?

-Creo que no es interesante.

-Ya lo creo. -Duo habló con la boca abierta.- desde que lo supe, me pregunté cómo el hijo de una familia acaudalada y poderosa había caído como piloto. Quiero decir que aparte de Wufei, en nuestro caso se intentó elegir a alguien que no tuviera identidad, ni que nadie lo fuera a extrañar.

-Vaya, creo que tienes razón. –sonrió.-creo que en el fondo, algo debió conmover al doctor… Yo sólo era el hijo consentido de Winner. Y mi padre fue quien le dio asilo y cooperó para la construcción del Gundam Sandrock. Creo que me empeciné en pilotar. Así fue como acabé.

-Mh, no era tanto. Pero creí que tenías una tradición Guerrera que guardar.

-Algo así.

Ya estaba oscuro. Heero jugaba mirando el fondo de su tazón. Tenía su mejilla apoyada en su puño, y su codo en su pierna. Con la otra mecía el tazón de café.

-Yo… mi historia es más atravesada… No recuerdo nada de mi primera infancia, si tuve o no familia alguna vez… mi primer recuerdo es de cuando acampé con Orin Lowe la primera vez. Es la confirmación que la muerte del político que tanto motivó la operación Meteoro es real, y no tan sólo una leyenda.

-Espera, espera. ¿qué tiene que ver eso? El trenzado lo miraba extrañado.

-Mucho.

-¿Y quién era Orin Lowe? ¿Tu padre?

-No lo sé, pero no lo creo. Era un asesino a sueldo. Ésa mismo tarde que me recogió, me dejó en un sitio seguro, y lo ví disparar a Heero Yui.

Los demás quedaron en silencio. ¿Cómo era posible?

-y es peor, durante años me entrenó para hacer su mismo trabajo. Durante todo ese tiempo cuidó de mí, nunca supe, pero al parecer no tenía familia. Me enseñó a sobrevivir. Tras algunos años fui a L1, colony Cluster, mi lugar de origen al parecer, con vistas de abandonarme allí. Tenía que terminar un último trabajo. Según él, después del caos yo podría vivir una vida normal. Estudiar, y eso. Pero algo pasó, le dije que ya estaba viejo, pero igual fue y falló. Vi cundo lo mató, un viejo amigo, conocido por ustedes. Dekim Barton. Cuando Orin murió, vagué por las calles sintiéndome vacío. El doctor J me vio, y ofreció ir con él para ser un piloto de Gundam. Seguí el consejo de Orin, y su forma de vida: Vivir según mis sentimientos, es la manera correcta de vivir. Y lo seguí. Una de las misiones de práctica del entrenamiento, era de hacer estallar un edificio. Allí vivía una niña que yo conocía. No podía hacer nada por quienes yo quería… Nada por salvarlos… Entonces Dekim decidió ir a supervisar la contrucción del Gundam y al verme así ordenó que me quitaran los sentimientos. El doctor no lo hizo caso. Y me dijo que viniera a la tierra con el uno. Eso es todo.

-Vaya.

-Creo que de todos, eres el único que desde el principio merecía pilotar un Gundam. ¿Así que asesino a sueldo? –silencio (extraño) de Duo.- mencionaste que creía era un trabajo, ¿Te referías a esto? ¿Por qué no mataste a Relena? ¿Por qué cuando Oz me capturó no me disparaste?

-No, trabajo de guardaespaldas. No los maté porque no tenía caso. Después de todo, no tenía caso.

-Creí que eras un guerrero, Yui, pero ya veo que te dejar guiar demasiado por tus sentimientos.

-Wufei, si crees que es una debilidad, estás en un grave error. Si bien los sentimientos entorpecen una misión, y es conveniente suprimirlos, no lo creo del resto de la vida. Una misión no dura para siempre. Ahora mismo no estás luchando, ¿Para qué sigues cargando el movil?

-Según tú, ¿Se es un guerrero sólo cuando se lucha?

-No pretendo ser un guerrero. Sólo soy quien soy, y no otra cosa. Y vivo según mis emociones.

Un silencio pesado cayó sobre ellos. La noche ya los cubría y Quatre cabeceaba. Los demás estaban en la tierra, pero él había tenido que viajar desde el espacio. Se quedó dormido sin darse cuenta. Wufei y Trowa fueron a buscar fuego, para encender un brasero, y salieron de allí.

-¿Qué piensas hacer ahora, Heero?

-Iré a la prueba del cazador. Obtendré mi licencia, y trabajaré como cazador de listas negras. ¿Y tú?

-Seguiré trabajando en las colonias, al menos sé construir moviles con piezas baratas, así podré ayudar en la reconstrucción, ¿No lo crees?

-Mh. Quatre…

-Está roncando. ¿Podrías traerlo aquí?

-Mh, me complacerá el espectáculo.

-no seas pesado.

-y tú aguafiestas. Aquí está. Tu bebé rubio instalado en tu cama por Hee-chan.

-Oye, ¿seguirás con ése nombre?

-Mh… ¿Te parece Hiroshi?

-Loco. ¿Trabajarás de Sicario?

-No, haré lo que me dé la gana. No pienso entrar de Preventer. No pienso disparar y cambiar las cosas de nuevo. Orin sufrió durante años por matar a Heero, yo por el general noventa.

Los otros chicos llegaron con leña, y encendieron fuego. Vieron a un Duo incómodo con Quatre durmiendo a sus pies. Se veía que intentaba acercarse a Heero. Quatre dormía plácidamente en posición fetal.