Hay
muchas cosas de las que no estoy muy segura por lo que puede haber algunos
errores con respecto a los libros, sobretodo de LotR.
La
siguiente historia es yaoi/slash así que si no te gusta el género no lo
leas. Ahora, a la historia….
Otra
cosita, esto es un intento de Angust, aunque creo que no me salió
nada bien, me he dado cuenta que no es lo mío.
"Viajando
a Otra Dimensión"
Crossover
Harry Potter y El señor de los anillos
By Kitti
Capitulo
III: Primera Clase.
Desde su
asiento, Legolas volvió a recorrer el gran Salón, su mirada fija en la
cabellera rubia bien peinada, en la mesa de Slytherin. Se preguntó si el
sería su elegido, su belleza era impactante. Había encontrado otros jóvenes
en las otras mesas. Una chica pelirroja en la mesa Hufflepuff, si no estaba
mal, algunos chicos en la mesa de Gryffindor, otro en Ravenclaw. Sí, habían
muchos potenciales y él no discriminaba por sexo. Tal vez Harry le pudiese
ayudar a encontrar a su alma gemela.
Con esto,
despegó la mirada del chico y la fijó en su comida. Dumbledore había pedido
a los elfos domésticos comida especial, muy parecida a la de su hogar aunque
no la misma, la disfrutó enormemente, pensando en lo que le esperaba ese
día.
Harry observó
como la mirada de Legolas se quedaba prendada de Draco, trató de hacer buena
cara, pero una punzada atacó su corazón. Un dolor que no debería estar
allí. Se concentró en su comida, tratando de ignorar sus sentimientos. A fin
de cuentas él se había hecho la promesa, de hacer lo posible porque el
hermoso elfo fuera feliz, y si esto lo encontraría con el pequeño dragón,
él no era nadie para oponerse. Aunque eso no quería decir que no doliera.
Hermione
observó tristemente a su gran amigo. Harry era una persona maravillosa,
merecedor de todo el cariño del mundo, pero Malfoy había destruido todo su
amor propio, a tal punto que no se consideraba digno de ser amado. Nunca
había vuelto a ver los ojos de Harry brillar de la manera que lo hicieron al
ver al joven elfo. Pero este brillo fue tan fugaz, ella conocía demasiado
bien a su amigo, sabía lo que estaba pensando y con el objeto de sus afectos,
lo mas posible es que estuviera en lo correcto. El profesor Legolas parecía
prendado de Malfoy. Hasta el momento, Harry nunca había tenido suerte en el
amor.
-Que bueno que
firme para esa clase. ¡¡Por Merlín, que profesor!!- decía Seamus.
-En eso te doy
toda la razón. Me pregunto de donde vendrá. Nunca había visto a un elfo
como él-
-No lo sé,
pero parece como si Dumbledore le conociera de antes-
-Puede que si,
ya ves como Dumbledore siempre conoce todo y a todos.-
-Vamos, lo
haces sonar como si fuese omnipotente-
-Bueno, no creo
que sea hasta el extremo, pero de que ha visto mas cosas que cualquier otro
mago, no hay duda-
-Bueno, ya
tiene sus años- ante esto varios soltaron la risita. Y es que todos esperaban
que el vejete se retirara de un momento a otro, dejando a Mcgonagall en su
lugar.
Y así, la
conversación siguió alrededor del encantador profesor de defensa personal.
Al terminar de cenar, aquellos que se habían anotado en la clase recibieron
un pergamino, en la que se les informaba de sus nuevos horarios. Se
levantarían a las seis de la mañana a trotar, durante una hora, luego de una
ducha, un desayuno ligero, clases. A las cinco de la tarde empezaría su
entrenamiento de combate cuerpo a cuerpo y a las siete, con armas. Durante el
primer mes, mientras se acomodaban a la rutina, las clases terminarían a las
ocho. Luego de eso, terminarían cuando Legolas lo dijese. Y el horario haría
efecto a partir del siguiente día.
Todos se
apresuraron a llegar a clases, la primera del día Pociones con los Slytherin.
Luego de tomar su lugar habitual, Harry empezó a seguir las instrucciones ya
anotadas en el tablero, tratando de hacer oídos sordos a los comentarios
airosos de Draco, sobre el modo que el nuevo profesor le miraba.
Aparte de eso,
la clase pasó sin ningún inconveniente, salvo por los cincuenta puntos que
Neville perdió, aunque bueno, esto ya era algo normal. Al salir de calse,
Harry se dio cuenta que lo bueno no dura para siempre.
-Y dime Potter,
¿que te parece nuestro nuevo profesor? Bastante atractivo, ¿no crees?-
-¿Que tiene
eso que ver conmigo, Malfoy?-
-Oh, vamos, hay
que ser demasiado frío para que alguien como él no nos derrita. Aunque
bueno, siendo tú no me extrañaría- esto sacó las carcajadas de los
Slytherin- Aunque tal vez sea sabio de tu parte. ¿Cuando alguien como *él*,
se fijaría en alguien como *tú*?- sin mas , el joven dejó el lugar,
comprobando algo que Harry ya sabía dentro de sí.
Los otros
Gryffindor no hicieron ningún comentario, mas por respeto a su compañero de
casa que por otra cosa. Harry se rehusó a esconderse y lamer sus heridas, no,
el tenía que poner la cara, nadie tenía que darse cuenta del dolor que esas
palabras habían causado a su corazón. Era una verdad que el ya había
aceptado y con la que podría sobrevivir. Las clases siguieron su curso normal
y llegó la hora del almuerzo, donde Harry pudo deleitarse de la belleza del
elfo nuevamente, lo mismo ocurrió en la cena.
Al acostarse,
Harry soñó con tierras grandes y salvajes, algunas cultivadas, gente aún mas
pequeña que los enanos. Bosques inmensos, casas en los árboles, una hermosa
hechicera, cabellos rubios y ojos penetrantes que le hablaba a su corazón. Un
paraíso llamado Middle Earth, aunque esto, él no lo sabía...
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Harry se
despertó a las seis menos treinta, algo extraño ya que el joven era bastante
dormilón, sintiendose relajado, tal vez por el sueño, aunque no recordaba
muy bien de que se trataba. Solo recordaba una mirada penetrante, grandes
llanuras, el resto eran solo vagas imágenes de un lugar u otro.
Sacó un
uniforme y se recostó en la cama, pensando en sus tareas para ese día. Ya
había terminado la redacción de la clase de encantos, también el de
transfiguraciones, pero no había empezado el de pociones que era para el día
siguiente. Lo bueno es que la biblioteca no la cerraban hasta las once. Cuando
volvió a fijarse en el tiempo, se dio cuenta de que iba tarde para su clase y
además de que todos sus compañeros ya habían salido. Fue uno de los
últimos en llegar a clase, cosa que no pareció sorprenderle a nadie. Legolas
ya se encontraba en el lugar, dando las instrucciones.
-Bueno,
jóvenes. Empezaremos dándole 15 vueltas al lago, luego de eso, haremos
algunos relevos. Ahora, a trabajar- sin mas todos empezaron a hacer lo
encomendado, algunos menos deseosos que otros.
Luego de media
hora, al fin terminaron las vueltas, para empezar a hacer algunas carreras con
relevos. Diez minutos antes de las diez ningún joven daba para más. Legolas
los observaba divertido, preguntándose a que tanto se dedicarían estos jóvenes
para no poder con un calentamiento tan sencillo como ese y lo que
sucedería cuando llegara la tarde.
Todos tomaron
una ducha y se cambiaron, antes de ir al gran comedor. Se sentaron todos
rendidos, devorando todo lo que encontraban a su paso. El resto de los
estudiantes y profesores los observaban divertidos.
-Veo que han
estado trabajando fuerte- dijo Dumbledore a Legolas.
-No realmente,
solo estaba probando su resistencia, se ve que no estan acostumbrados a esta
clase de ejercicios-
-No, ya lo creo
que no. Y dime, Legolas, ya has encontrado a un posible elegido-
-Creo que sí,
Albus. Un joven hermoso, lastimosamente no esta en mi clase-
-Ya veo-
respondió el viejo mago- si lo deseas, puedo hacer que entre a tu clase-
-Eso sería
maravilloso, Albus, pero no sería justo y tu lo sabes-
-Lo se,
pero...-
-Sin peros,
Albus, encontraré una forma de pasar tiempo con él-
El resto del
día pasó entre quejidos (de los que habían hecho ejercicios) y risas del
resto. Cuando llegó el momento de volver a la clase, muy pocos quería
hacerlo. Y es que quien en su sano juicio quería someterse a semejante
tortura.
-Bueno,
empezaremos por hacer un breve calentamiento, serán quince minutos. Luego
pasaremos a los primeros movimientos. En los chicas reforzaremos su agilidad,
mientras que en los chicos será la fuerza. Ahora, le darán dos vueltas a la
estadio y ....- se puso a dar la perorata de como tendrían que seguir. Tres
horas después, todos salían de la clase, ingeniando formas de poder salirse,
tal vez, cambiar de lugar con algún otro compañero.
Al llegar los
alumnos de Gryffindor, estos se tiraron a la cama y cayeron rendidos hasta el
otro día, olvidando que tenían que hacer una gran redacción para pociones y
que si no lo presentaban, terminarían con puntos negativos y detención por el
siguiente mes y eso si Snape estaba de buen humor.
Hermione puso
los ojos en blanco y sacó dos pergaminos, sería la primera y última vez que
la joven ayudaría a esos dos, pero ni ella tenía corazón para despertarlos,
viendo como cayeron.
El siguiente
día fue de película, Harry en cuanto se levanto, pensó que en algún
momento de la noche tuvo que haber sido puesto bajo el cruciatus, su cuerpo le
dolía como nunca, principalmente las extremidades. Hizo ademán de levantarse,
pero una ola de dolor lo sobrecogió, aparte de que no tenía la suficiente
energía para hacerlo. Y ya eran las seis y cinco. Gruñidos se escucharon
desde las otras camas y de repente, siente que algo los hala y los cinco
chicos salén volando directo al campo de Quidditch.
Cerca de veinte
alumnos, todos en pijamas, gimiendo lastimeramente, se encontraban tirados en
el piso.
-Es una lastima
que haya tenido que pedirle al profesor Snape que los invocará, deben
aprender a ser mas puntuales. Ahora, van a darle veinte vueltas al lago y como
castigo por llegar tarde, otras veinte al estadio. Luego empezaremos relevos y
tal vez algo de nado- gruñendo, todos se levantaron y empezaron a hacer lo
encomendado. ¡La vida a veces es tan cruel!-
TBC...
A/N: Un
nuevo capi, espero que les haya gustado. Quería poner una clase mas completa, pero
como nunca he tomado clase de artes marciales, no estaba muy segura de como
seguirla, aunque si conozco los efectos de hacer bastante ejercicio cuando no
estas acostumbrado. De ahora en adelante habrá un poco de Legolas/Draco y
Harry haciendo de Celestina. Si desean que algo suceda en el fic, solo avísenme. Estaba tratando de meter a Voldie por
algún lado pero no me cuadra,
si tienen alguna idea se los agradecería inmensamente.
Besitos,
cuídense.
Siento no poder
contestar cada uno de los reviews, pero en verdad a duras penas si puedo
entrar a internet, pero si, siempre leo cada uno de sus mensajes y en verdad
me agradan mucho, en verdad se los agradezco de todo corazón.