Todos los personajes perteneces a J.K. Rowling y a J.R.R Tolkien (creo que es el nombre), yo sólo les uso con fines de entretenimiento. No gano nada con esto.

Hay muchas cosas de las que no estoy muy segura por lo que puede haber algunos errores con respecto a los libros, sobretodo de LotR. 

Este fic posiblemente tendrá un final medio feliz, pero no esperen mucho; en uno de los reviews hay una solución que es bastante pausible y que probablemente es la que voy a realizar. Besos a tod@s.  

La siguiente historia es yaoi/slash así que si no te gusta el género no lo leas. Ahora, a la historia….

Otra cosita, esto es un intento de Angust, aunque creo que no me salió nada bien, me he dado cuenta que no es lo mío.  

"Viajando a Otra Dimensión"
Crossover Harry Potter y El señor de los anillos
By Kitti

 

6:  Dolorosas Consecuencias

 

Severus tomó uno de los tantos frascos que habían es su clase y empezó a administrárselos a Harry, el joven a duras penas podía tragarlos, pero el dolor no diminuía. Sin pensarlo dos veces, volvió a tomar al chico en brazos y lo llevó a la enfermería.  

Madame Pomfrey observaba al pobre chico retorcerse en dolor, sus manos agarrando firmemente las sabanas, su piel perlada de sudor y roja de la poderosa fiebre que lo abatía. Después de un rato dejo de retorcerse, para sentarse en la cama y empezar a toser como si tuviese algo atorado en la garganta.  

Se levantó corriendo de la cama, directo al baño, donde botó lo que tenía en el estómago, que no era mucho realmente, pero parecía que su cuerpo no pensaba lo mismo. Al final sangre empezó a salir, minutos despues se hubo calmado, dejándolo débil.  

Apoyó la frente contra el retrete, antes de ponerse en pie y volver a su cama. Sabía que Poppy no lo dejaría ir fácilmente, pero el realmente no deseaba pasar los últimos días de su vida en un hospital.  

Al entrar al lugar se encontró con Dumbledore, a un lado de él se encontraba Minerva y Snape hablando calladamente.

 

-Harry, tomate esto y luego descansa, mas tarde te daré otras medicinas- El chico solo asintió, no le veía el caso discutir en su estado. Luego de tomar la poción, cayó en un profundo sueño.

-¿Que es lo que tiene Potter?- preguntó Minerva al fin- Se ve muy débil, nunca lo había visto así.-

-No hay nada que podamos hacer, solo una persona puede salvarlo y no es muy probable que lo haga-

-¿Quien?- la voz fría de Severus preguntó.

-No puedo decirlo-

-Por Merlín, Albus. La vida de Harry esta en peligro-

-Estoy salió de mi control hace mucho tiempo, Severus. Desde el momento que el hechizo fue realizado-

-¿Que hechizo?-

-El Alma Amore- sin mas el anciano salió del lugar, sintiendo como todos los años que había vivido le caían encima, recordando como si fuera ayer todo el dolor, sufrimiento y remordimiento por el que había pasado, por lo que todavía sufría. Si tan sólo Legolas despertara un poco, pero sus sentidos estaban engañadas por la magia, haciendo que la sabiduría y cabeza fría del elfo desapareciera, en su mente solo se encontraba la imagen del joven Malfoy.

 

*

 

Cuando todo va mal, las cosas se vuelven peor. La ley de Murphy que nunca falla. Sirius llevaba una hora esperando a que la red flu volviera a operar. Hacía unas cuantas horas había recibido un mensaje de Albus en el que le informaban que Harry se encontraba en estado crítico. No dudó mucho antes de tratar de entrar en la red flu, estando al otro lado del mundo no podía aparecerse, para encontrar que la salida internacional había sido cortada. Sin explicaciones ni nada.  

Siguió recorriendo el lugar de un lado a otro, Remus tratando de confortarlo, aunque se notaba que el otro se encontraba en semejante estado de agitación. Durante los últimos años, los tres habían vuelto cercanos y, a pesar de que no se veían mucho últimamente, Harry era como un hijo para los dos merodeadores.  

Tres horas después la red comenzó a operar nuevamente, pronto llegaron a Diagon Alley, desde donde se aparecieron en Hogsmeade, corriendo el trecho para alcanzar su destino final: Hogwarts.

 

*

 

Harry fingió haber contraído el flu, pidiéndole a sus amigos que fueran a sus vacaciones, ya que pronto Padfoot y Moony llegarían y se encargarían de cuidarlo. Aun con dudas, los otros jóvenes le dejaron solo durante las vacaciones, claro, después de pedirle Madam Pomfrey que tuviese mucho cuidado con él. La enfermera por poco y cae desecha en lágrimas, aunque logró controlar su reacción.  

Casi todos los profesores se quedarían en Hogwarts, excepto Vector y Legolas, este último iría a pasar un tiempo con su futura familia política. Harry los observó marcharse, él era el único alumno que se quedaría esas navidades. Con un corazón pesado, el joven vio marchar a Legolas, sabiendo que sería la ultima vez que lo vería, la ultima vez que sus ojos se deleitarían en la eterea figura de ese ser que le había robado el corazón. La última vez...

 

*

 

Draco se encontraba en un mundo de éxtasis y felicidad sin fin. Había encontrado al amor de su vida. De eso no había ninguna duda. Legolas le adoraba y haría cualquier cosa por él. No podía dejar de pensar en el futuro, en lo que el destino les deparaba. El se encargaría de que su amor tuviese lo mejor, las mejores ropas, todos sus gustos serían complacidos. Serían la envidia en todos los bailes, la pareja mas hermosa de todas.  

Volvió su mirada a los grandes paisajes que se desplegaban frente a él, recorrido que sabía de memoria, pues de pequeño los había recorrido, ya sea a caballo en los carruajes familiares. Aún faltaba cerca de media hora para llegar a la mansión familiar y eso que hacía cerca de una hora que habían entrado los terrenos de los Malfoy.  

Se recostó sobre el hermoso elfo, dejando que el suave movimiento del carruaje lo arrullara y sus pensamientos volviendo al maravilloso ser que se había ganado se respecto, cariño y amor. Si, ellos tendrían un final feliz. Una sonrisa genuina acarició los labios del joven Malfoy, haciendo que sus rasgos se volvieran aquellos de un ángel, hermosos y delicados.  

 

Cuando llegaron a la mansión, Lucius y Narcisa se encontraban esperándolos junto a una pequeña recepción. La bienvenida fue calurosa y amable, algo que contrastaba con los rumores que se corrían acerca de la frialdad de los Malfoy. Legolas fue escoltado a su habitación, dándole tiempo para tomar un refrescante baño, antes de que uno de los elfos domésticos lo escoltara hasta el comedor.  

Al hermoso elfo se le dio un recorrido por todo el lugar, día a día conocía mas y mas a su ‘futura’ familia, quienes resultaron ser bastante agradables y conversativos. Legolas notó como la palabra amor parecía brotar de la pareja, con excepción de la ocasión en que recibieron la visita de unos conocidos (familia Parkinson) a quienes trataron con una frialdad que lo sorprendió. Si él hubiese conocido a los Malfoy desde el punto de vista de esas personas, nunca hubiese creído en el amor que la pareja sentía el uno por el otro. Lo que lo llevó a preguntarse si Draco y él irradiaban el mismo sentimiento. Sin embargo, decidió dejar de pensar tanto y disfrutar con su amor. Así también, decidió que nochebuena sería la ocasión perfecta para declararle su amor imperecedero.  

 

Sin embargo, Lucius Malfoy notó la falta de química que había entre los dos jóvenes. Era verdad que ambos se hacían ojitos tiernos y se enviaban sonrisas cariñosas, pero todo parecía tan... fingido, como si fuese una obra de teatro en la que ambos protagonistas interpretan tan maravillosamente el papel que se convierten en el personaje, pero realmente no hay un verdadero sentimiento, solo están enamorados de una ilusión.  

Tendría que hablar con Legolas. El elfo era alguien maravilloso y estaría encantado de tenerle en su familia, pero no quería someter a su hijo a un futuro sin amor por un simple capricho de juventud. El estaba enamorado y reconocería a alguien en su mismo estado a metros de distancia y Draco y Legolas, definitivamente, no lo estaban.  

 

*

 

Dumbledore paseaba su oficina de un lado a otro, había estado buscando alguna forma de salvar el alma de Harry y tal vez lo conseguiría. Lady Galadriel había sido de gran ayuda, si tan solo consiguiera enviar el alma de Harry a Valinor, antes de que fuese absorbido por la piedra Amore.  

El sabía que el hechizo solo podría realizarlo una vez, y si fallaba, todo estaría perdido para el pequeño, pero él no se permitiría fallar; si él mismo no creía que esa fuera la solución, entonces nunca lo conseguiría. Creer es Poder. Sentiría mucho no poder volver a ver al pequeño, era como un nieto para él. Sabía que sería difícil para Sirius y Remus, así como sus amigos en Gryffindor, pero el no podía detenerse ahora. Entre mas tardara, mas escasas eran las posibilidades de que Harry sobreviviera.  

Tomó una bocanada de aire y se dirigió a la enfermería. Levantó a Harry y le entregó un pergamino. El chico entendió de inmediato y no gastó tiempo en hacer lo que debía.

 

 

Horas después, Albus todavía esperaba a que Remus y Sirius llegaran, hacía horas que había mandado el mensaje y ya no podía esperar mas. Una vez mas se dirigió a la enfermería.  

Sentado sobre la cama, totalmente vestido se encontraba Harry. Albus lo observó y pidió a todo lo divino que el hechizo funcionara y que no fuera demasiado tarde para salvar un alma inocente.  
 

-Harry, pequeño, voy a poner un pequeño hechizo sobre ti. No será doloroso, al menos no debe serlo. Solo relájate y piensa en tierras lejanas y salvajes. En elfos y bastos valles...- la voz de Albus invocó lugares en la mente de Harry en los que nunca se había encontrado, lugares donde la tecnología aún no dejaba su marca. Un lugar hermoso, lleno de dulces melodías y deliciosos manjares, apenas estaba conciente de las palabras que el viejo director pronunció.

-Separo homo et corpus; transveho suus homo ad aeternitas quies- con esto dicho, una luz blanca envolvió al chico. Del joven cuerpo salió una pequeña bola de luz que pronto desapareció en el aire.

 

Albus bajo su varita, mientras observaba tristemente como el cuerpo de Harry caía pesadamente y sus ojos azules se encontraron por ultima vez con los vibrante esmeralda, ahora desprovistos de toda vida. Albus acomodó el cuerpo de Harry en el lecho, esperando que el sacrificio que acababa de realizar no fuera en vano.  

Lágrimas recorrían las pálidas mejillas del anciano, su cuerpo cayó pesadamente en una de las sillas, permitiéndose llorar por la perdida de una vida mas. Alguien inocente, a quien el se había jurado proteger y a quien le había fallado; a quien no le había podido dar un final feliz.  

Pudieron pasar horas o simples minutos, él no se había dado cuenta. Solo supo que la puerta de la enfermería se abría. Sirius y Remus entraron en la habitación, para encontrarse con el cuerpo sin vida de su pequeña luz, el última lazo a James y Lilly; el chico al que habían querido como a un hijo. Ojos incrédulos observaron la figura pequeña y pálida. Manos temblorosas tocaron piel fría que solo confirmó los mas terribles temores.   

Sirius cayó en sus rodillas, llorando su dolor, mientras que Remus se recostaba en una pared, sus ojos ambarinos cerrados al mundo exterior, su piel mas pálida que de costumbre, mientras copiosas lágrimas caían de sus ojos por sus mejillas. Le habían fallado; ni siquiera habían estado en los últimos minutos de vida de su pequeña luz y eso era algo que jamás podrían perdonarse.  

Lejos de allí, una mujer de cabellos opacos era liberada de sus cadenas, su alma al fin libre de la condena. Una pequeña luz dorada la guiaba al descanso eterno...

TBC

 

Ummm, creo que solo queda el siguiente capi que se darán algunas explicaciones, así que si tienen dudas no duden en preguntar, y el epílogo. Veremos que pasa en Malfoy Manor, las reacciones de los Weasley y el resto del Colegio.  

Espero que les siga gustando, no se pierdan los próximos capis. Se que este estuvo medio aburrido, pero el punto mayor se a dado a conocer.  

Besitos a tod@s.