Antes
que nada quiero agradecer a todas las personas que leen esta historia y que la
han seguido por todo el camino. Siento muchísimo todo lo que me he demorado
actualizando, gracias por su paciencia.
Nota:
Cuando
Legolas deja el colegio es tres días antes de navidad (Viernes después de
Pociones), Remus y Sirius reciben la noticia de emergencia (no hay comunicación
flu, así que Dumbledore tuvo que mandar una lechuza de emergencia) un día
antes de Navidad (Sábado), que es donde todos los eventos acontecen. A Remus y
Sirius no se les paso la idea de un portkey porque es difícil conseguirlos y no
los dan por emergencia familiar.
Hay muchas cosas de las que no estoy muy segura por lo que puede haber algunos errores con respecto a los libros, sobretodo de LotR.
La
siguiente historia es yaoi/slash así que si no te gusta el género no lo leas.
Ahora, a la historia….
Otra
cosita, esto es un intento de Angust, aunque creo que no me salió
nada bien, me he dado cuenta que no es lo mío.
"Viajando
a Otra Dimensión"
Crossover
Harry Potter y El señor de los anillos
By Kitti
7: Reacciones
Legolas
observó a Lucius, quien se encontraba tomando té mientras sostenían una
conversación intrascendental. Pronto Narcisa y Draco salieron a pasear por los
jardines, mientras Lucius y Legolas conversaban acerca del futuro que se
avecinaba.
Lucius
observaba al elfo y la hermosa piedra que colgaba en su cuello, piedra que
estaba llena de magia negra. Sus ojos se fijaron en el hermoso rubí, para luego
mirar a Legolas. Tomó una gran bocanada de aire antes de empezar a hablar.
-Legolas,
se que esto te va aparecer extraño,
pero quiero que me digas que es lo que mas te atrae de mi hijo-
-Bueno,
Draco es un chico maravilloso, muy cariñoso y tierno e inocente. Compartimos el
mismo gusto por la naturaleza y, aparte de todo, es un magnífico guerrero- Eso
ultimo no lo sabía de primera mano, ya que Draco nunca había estado en su
clase, pero Legolas suponía que lo era, a fin de cuentas, él era su elegido.
Los
pensamientos de Lucius iban por otro lado, por mas que amara a su hijo, él
sabía que Draco era de los que rara vez demostraba su afecto hacia otras
personas (solo sus padres, en ocasiones especiales y en privado); en cuanto a
tierno e inocente, tal vez se refería a su apariencia de ángel, porque ningún
Malfoy era inocente a la edad de Draco, su familia estaba demasiado envuelta en
las artes oscuras y eran demasiado curiosos como para serlo.
Legolas
también había mencionado guerrero, y aunque Draco era un excelente mago, él
no era de los que van al campo de batalla a arriesgar su vida por otros (solo si
no hay alternativa y es en su propio beneficio). En definitiva, Draco era un
Slytherin y las características que Legolas buscaba eran las propias de un
Gryffindor.
-Si
yo fuera tu, Legolas, trataría de definir mis sentimientos y poner mas
atención a mi alrededor. Puedes encontrar muchas cosas que te sorprenderán.-
-¿A
que se refiere con eso, Sr. Malfoy?-
-Ya
sabrás a lo que me refiero. Lo único que te pido es que esperes un poco antes
de declarártele a Draco. Quiero que estés completamente seguro de que es a
Draco a quien deseas. Y si por determinado motivo decides que Draco es no la
persona con la que tú deseas estar, no temas en perder nuestra amistad. Una vez
que eres aceptado por los Malfoy, es para siempre- Sin mas, Lucius dejó al elfo
solo, para que pudiese reflexionar acerca de lo que sentía.
Legolas
por su parte se encontraba muy confuso. ¿Por que decidiría Lucius a darle la
pequeña charla? ¿A que se refería con prestar mas atención a su alrededor?
¿Acaso dudaba del amor que el le profesaba a su único hijo? Se sentía
confuso. Lucius parecía seguro de que él rompería su compromiso con Draco.
Pero, ¿por que habría él de hacer algo así?
Faltaba
un día para Navidad, debía decidir lo que iba a hacer. Legolas quería
mostrarle su lugar de origen a su querido amor. Estaba seguro que se llevaría
de maravillas con su padre. Su delicada belleza permitiría que los demás le
confundieran por un elfo más. Volvió a recrear en su mente su conversación
con Lucius. No podía sacarse sus palabras de la cabeza. Tal vez debía fijarse
un poco mas en su alrededor. Sí, eso era lo que él haría.
Esa
misma tarde (pocas horas después), una lechuza se dirigía rápidamente hacia
los Weasley, mientras otra se dirigía a los Granger. Ambas poseían un sobre
negro que indicaba el contenido de la carta. Pasarían horas antes de que alguna
de ellas alcanzara su destino. Mucho más atrás de las dos, otra lechuza se
dirigía a su destino.
La
hora del té con los Malfoy era bastante peculiar. Viendo a la familia, nadie
creería que fueran adictos a casi toda clase de dulces y que a esta hora
tomaran toda clase de snacks. Legolas observó la mesa, llena de caramelos,
bombones e incluso pequeñas galletas con carne
encima. Cuando vio esta última hizo una cara, aunque lo disimuló rápidamente.
El solo comía vegetales como todos los de su raza, aunque debió suponer que
los padres de su amado podrían tener esa clase de gustos.
Su
sorpresa aumentó al ver a Draco comiendo rápidamente esas galletitas,
prácticamente devorándolas. El elfo esta vez si no pudo disimular su mueca,
aunque Draco no se daba ni por enterado. Legolas suspiró, tal vez se había
equivocado. O tal vez la piedra solo le mandaba alguien que lo complementara, no
alguien que compartiera todos sus gustos. Aunque si no estaba mal, Albus le había
dicho lo contrario.
Ahora
se encontraba confundido. En ese momento, la piedra de su collar empezó a
brillar, pero no el típico color granate que siempre soportaba, sino blanca
luz, pura e inocente. La luz se hizo tan intensa que todos en la habitación
tuvieron que cubrir sus ojos. Poco a poco la luz empezó a disminuir y óvalos
como de niebla salían de ella. No tenían forma definida a excepción de la
última.
El
alma de la hermosa mujer rubia y ojos grises (no que ellos supieran esto), se
encontraba enfundada en un hermoso vestido de encajes que pertenecía a otra
época; sus ojos demostraban aguda inteligencia, rostro de ángel y cuerpo
acorde. Frente a ella se encontraba una pequeña bola de luz que derritió el
corazón de Legolas.
El
cristal explotó en ese mismo momento, mientras las palabras de Helenn Malfoy
sonaban en toda la mansión: ‘Hay que saber aprender a perdonar; lo que pasa,
es porque tenía que pasar’. Sin mas, la hermosa mujer se acercó a Lucius y
Draco Malfoy, a cada uno le dio un beso en la mejilla, antes de voltearse a
Narcissa y regalarle una hermosa sonrisa. Todos los Malfoy se encontraban en
estado de shock; Helenn se volvió hacia Legolas mientras desaparecía.
Sus
ojos tristes observaban cada uno de los movimientos del elfo, mientras rogaba
que todo saliera bien. Legolas aún tenía sus ojos fijos en la pequeña luz. Su
calidez le recordaba tanto a Harry, a su hermoso chico de ojos verdes y piel
aceitunada. Cuando la luz desapareció Legolas despertó de su ensueño; el elfo
se levantó rápidamente y fue a su habitación por sus cosas. Tenía que llegar
a su amor. Había estado tan ciego, dejándose cegar por la belleza, que no se
dio cuenta de lo que se estaba perdiendo.
Draco
se sorprendió al ver los movimientos apresurados del joven, pero de inmediato
comprendió: Legolas se iba, lo iba a dejar. A él. Nadie dejaba a Draco Malfoy.
Se levantó de su asiento rápidamente. Pero así de rápido como se levantó,
se volvió a sentar. Lucius Malfoy tenía una mano sobre el hombro de su hijo
manteniéndolo en su lugar, olvidándose de momento que no hacía mucho había
visto el fantasma de su tía abuela.
-¿Por
que me detienes? Me va a dejar- casi gritó el joven.
-Tu
no lo amas y no voy a permitir que te cases con alguien del que no estés
enamorado-
-Por
favor, padre, ¿como puedes creer en esas tonterías?- los ojos de su padre se
volvieron de hielo.
-Tal
vez te he criado mal después de todo. A pesar de todo lo que ha pasado siempre
te hemos dado nuestro cariño y amor, Draco. Como puedes dudar de la belleza de
ese sentimiento-
-Mortifagos
no creen en cosas como esas-
-Lo
que nosotros hicimos fue por el bien de la comunidad mágica. No nos agradan los
muggleborn porque ponen en peligro nuestra existencia y sí, los consideramos
inferiores. Sabes bien que si no hubiésemos llegado al acuerdo que llegamos,
todavía estaríamos peleando por lo que creemos. Y sabes por que lo hacemos
Draco, nuestro mayor motivo, para que nuestros hijos no tengan que vivir con el
miedo de que un día algún la familia de algún muggleborn vaya a hablar de
nuestra existencia a la persona equivocada, que sin duda trataría de
aprovecharse de nosotros. Ante todo, quiero que sepas que nosotros no peleamos
por simple poder, Draco; sí, es parte del paquete, pero no lo único.
Otra
cosa que quiero que entiendas es que las personas no pueden tratarse como si
fueran objetos- Draco fue a interrumpir, Lucius lo impidió con un movimiento de
mano-, se como has estado tratando a Legolas, así que no lo niegues. Cuando
llegue esa persona especial lo entenderás todo. Pero si no dejas atrás tus
juegos y tu actitud superior hacia aquellos que te quieren, vas a terminar solo,
Draco. Hay que cultivar para recibir.
Draco
bajó la cabeza. El sabía que lo que su padre decía era verdad. Su corazón se
retorció al pensar en la belleza de cabello negro que le había entregado su
amor y que él había pisoteado. Había estado tan ciego; su creencia en sangres
le había hecho perder a la persona que amaba.
Lucius
al ver a su hijo en semejante estado, comprendió. Su hijo había entregado su
corazón, pero a juzgar por las apariencias, no había hecho los mejores
movimientos. Levantó el rostro de su hijo y mirándolo fijamente a los ojos,
dijo:
-Tal
vez no sea demasiado tarde, aún puedes disculparte-
-No
me perdonará- una lágrima rodó por la mejilla del joven- No lo hará. He
hecho su vida un infierno. Por mi culpa él no ha sido feliz. Pero cuando lo
dejé, yo tampoco lo era. Cuando se unió al Hufflepuff los celos me embargaron.
Hice todo lo posible para alejarlo de él y de todos los que siguieron. Yo
sabía que él sufría, pero aún así lo seguí humillando en cada oportunidad
posible. No me perdonará. No lo hará- en ese momento colapsó en los brazos de
su padre y lloró como hacía años no lo hacía.
Mientras
Lucius y Draco hablaban, Narcissa había salido del salón del té; decidió
llamar a uno de los elfos domésticos para que le trajeran uno de los Portkeys a
Legolas. Sabía que sería muy extraño e incomfortable para el elfo tener que
quedarse con ellos. En verdad lo sentía mucho, ya que en el poco tiempo que
había compartido con él, había descubierto el maravilloso hombre que había
detrás de la hermosa fachada y no hubiese deseado alguien más para su hijo.
Fue
sacada de sus tristes pensamientos por la llegada del elfo domestico, quien
después de entregarle el objeto, hizo una reverencia y desapareció con un leve
POP. Cuando volvió a la sala donde se encontraba sus tesoros, se encontró con
que Legolas había vuelto y se estaba despidiendo.
Se
notaba que Legolas se sentía culpable por el estado en que Draco se encontraba,
sin saber que él no era el motivo de las lágrimas del joven. Un picoteo en la
ventana, los sacó a todos de sus pensamientos. Narcissa que estaba cerca,
abrió la ventana, dejando pasar al ave, que de inmediato se dirigió a Legolas
entregándole un sobre negro.
Todos
en la habitación contuvieron la respiración, a excepción de Legolas que no
sabía el significado que el color de la carta representaba. Leyó rápidamente
el contenido; ahogó un grito de sorpresa, mientras sus ojos se humedecían.
‘No,
esto no puede estar pasando. NO, no, nonono’ Se mordió el labio inferior para
evitar sollozar. Su mirada en el suelo, una mano en su pecho, tratando de que el
dolor que ahí se había formado le abandonara.
Con
manos temblorosas, Draco recogió la carta. El poco color que había en su cara
desapareció por completo, mientras que de su rostro caían copiosas lágrimas.
-¡¡ME
REHUSO A CREERLO!! Harry no esta muerto, no lo esta. No puede estarlo- cayó en
sus rodillas, y lloró su dolor. Lucius y Narcissa se miraron, entendiendo lo
que había sucedido. Narcissa le pasó el portkey a su esposo, quien tomó la
mano de Draco, mientras Narcissa tomaba la de Legolas y la ponía sobre el
objeto.
Poco
tiempo después terminaron afuera de las puertas de Hogwarts. Los cuatro se
encaminaron rápidamente a la enfermería, donde posiblemente se encontraría el
joven. Los cuatro rubios entraron en el lugar, para encontrarse a Albus sentado
en una silla frente a una cama, donde un cuerpo se encontraba totalmente
cubierto por una sabana blanca, sus ojos mirando al vacío. A un
lado de la cama se encontraban Sirius Black y Remus Lupin, ambos tenían
los ojos hinchados de tanto llorar y las lágrimas aún no paraban.
Remus
levantó la vista hacia los recién llegados, tensándose inmediatamente. Sirius
al sentirlo, levantó la mirada, dejando que un rugido escapara sus labios.
-Que.
Hacen. Aquí- la furia en los ojos de Black era notoria. Draco dio un paso
atrás, pues los llameantes ojos estaban concentrados en él.
Legolas
por su parte se acercó a la cama y antes de que alguien pudiese decir algo
corrió la sabana. Allí en todo su esplendor se encontraba el que alguna vez
fue llamado Harry Potter. Su piel estaba pálida y fría, sus labios azules y
entreabiertos, sus ojos cerrados, ocultando las hermosas esmeraldas que tenía
por ojos. Un sollozo escapó sus labios, mientras se arrodillaba a su lado y
tomaba entre sus calidas manos, una fría de Harry.
-Lo
siento, es mi culpa que esto haya pasado. Perdóname- Sirius y Remus que había
escuchado todo entrecerraron sus puños, dispuestos a lanzarse sobre el culpable
de que su pequeña Harry ya no estuviera entre ellos.
Sin
embargo, la entrada de Madam Pomfrey, junto a Mcgonagall lo evitó. En su
tristeza, ellas pasaron por alto el hecho de que los Malfoy y Legolas estuvieran
en el lugar. Todos los profesores habían sido alertados de lo que había
sucedido. Las reacciones fueron diversas, desde incredulidad, a terrible dolor.
El
mas afectado de todos parecía ser Severus. Sus ojos se habían empañado al ver
la joven figura yaciendo en la cama. No mucho después dio media vuelta y se
encerró en sus habitaciones. Cada uno de los profesores se habían pasado para
brindar sus condolencias.
Reuniendo
todo el valor que tenía, Draco se acercó a la cama, bajo la furiosa mirada de
Sirius y Remus. La compasiva de Albus y la resentida de las otras dos mujeres.
El sabía que Mcgonagall y Pomfrey le culpaban de muchos de los males de Harry,
entre ellos muchísimas visitas al hospital. Y estaban en lo correcto. Eso no
quería decir que no iba a despedirse de su amor.
Estando
al lado de la cama, se inclinó un poco y dio a Harry un último beso en los
labios. Poco después, salía despedido por la fuerza de un encantamiento,
contra la pared más próxima. Su mundo se volvió negro y no supo más de sí.
Hermione
Granger se encontraba saliendo de su casa, apunto de abordar un taxi que
llevaría a los Granger a tomar el crucero, cuando una lechuza se posó en su
hombro, dejando caer un sobre negro en sus manos. La joven de inmediato
palideció y soltó un pequeño grito. Empezó a temblar incontrolablemente.
Ella siempre temió que esto llegara a pasar durante la guerra, pero ahora que
estaban en paz no entendía que había sucedido. Sus padres se acercaron a ella
rápidamente. Tratando de calmarla. Tomando una gran bocanada de aire, la joven
abrió el sobre, sus ojos ya llenos de lágrimas.
Un
sollozo escapó sus labios, mientras mas lágrimas caían por sus mejillas. La
carta y un pequeño cristal cayeron al suelo, mientras sus rodillas cedían a su
peso. ¿Por que? Era la pregunta de Hermione. ¿Por que él que se preocupa por
todos? él, que no ha tenido chance de realmente vivir ¿Por que él, quien es
el que mas a sufrido?
La
joven agarró su varita fuertemente, su mayor deseo en ese momento era poder
hechizar a alguien. Sus padres la miraron preocupados. Ella solo les entregó la
carta. Ambos padres conocían al joven Harry, quien había pasado una semana
entre ellos el verano pasado. Ninguno de los dos podía creer lo que la carta
decía. Era inconcebible.
Hermione
reunió sus fuerzas y se levantó, tomando el portkey entre sus manos, sus
padres de inmediato tocaron el objeto también. Pero antes de activarlo, la
joven se volvió al conductor, que los miraba entre incrédulo y temeroso.
Hermione levantó su varita y en un rápido movimiento, removió sus memorias.
Después activo el portkey. Los tres terminaron fuera de la enfermería.
Entraron
rápidamente. Lo que Hermione vio hizo que su sangre ardiera. Malfoy
estaba besando a Harry! Como se atrevía! Después de todo lo que le había
hecho. Su furia ganó sobre su control.
-Expelliarmus-
la joven gritó, mandando al joven contra la pared vecina a la cama. Lucius se
volvió, dispuesto a hacer sufrir a quien se atrevió a tratar a su hijo de
aquella manera, para encontrarse con los Granger. La pequeña joven se
encontraba con los ojos cubiertos de lágrimas, que no lograban ocultar su
furia. Su cuerpo entero temblaba de dolor y rabia.
La
joven miró el lugar donde su mejor amigo se encontraba. ‘Es verdad... ya no
esta con nosotros...’ y esta vez, sus lagrimas y sollozos volvieron con más
fuerza....
Bill
Weasley miraba por la ventana de la cabaña en la que él y su familia se
encontraban de vacaciones. Su mirada se posó en la lechuza que en esos momentos
cargaba un sobre negro. Sus ojos se agrandaron y su corazón empezó a latir
apresuradamente. No pensó ver una de esos sobres tan pronto, no en tiempos de
paz. Llamó urgentemente a sus padres, quienes estaban nerviosos ante el tono de
su hijo.
-¿Que
sucede?- preguntó Arthur.
-¿Pasó
algo malo?- Molly miraba fijamente a su hijo. Bill solo señaló a la lechuza
que en esos momentos se encontraba aterrizando, dejando el sobre en las manos de
la Sra. Weasley. Temblando, la mujer abrió el sobre, revisando el contenido. Al
terminar, sus sollozos eran incontrolables, mientras Arthur la tomó en sus
brazos, tratando de calmarla.
Bill
tomó la carta, que era de Albus, informándoles que Harry...’Merlín, No...’
.El resto de la familia había llegado para saber el porque del bullicio. Se
encontraron con un Arthur, sus brazos alrededor de Molly, quien lloraba
inconsolablemente. Bill con los ojos abiertos por la sorpresa y un rictus de
dolor, ojos levemente empañados. Antes de que alguien preguntara, pasó la
carta a Ron.
La
mirada del pelirrojo se tornó vacante, perdida; su rostro palideció,
contrastando con el moreno que el sol egipcio había
curtido. Una lágrima rodó por su mejilla, mientras tomaba asiento en una silla
cercana. Su mejor amigo estaba muerto y el no había estado a su lado; Harry
había sufrido en soledad durante demasiado tiempo, ahora su vida terminaba
incluso antes de terminar el colegio.
Todos
sus sueños
destrozados. Harry debería haberse enamorado de una buena chica como Ginny o
Hermione, para uego casarse y tener hijos y una casa blanca con jardín y blanca
cerca.
-Harry...-
fue un susurro. Mientras Ron se había apartado del mundo, el resto de la
familia se había dado cuenta de las noticias. Arthur notó que atado a una de
las patas de la lechuza, se encontraba un pequeño paquete. Al abrirlo se dio
cuenta que era un portkey, una pequeña radio muggle. Arthur sonrió
tristemente. La vida sin Harry sería tan diferente... tan opaca.
Reunió
a toda su familia, todos tocaron el trasladador, a fin de cuentas, ellos
deseaban despedirse de Harry, aunque sea verlo por ultima vez. Todos llegaron a
las puertas de la enfermeria, para encontrarse el lugar lleno de gente. Entre
ellos los indeseables Malfoy.
Ron
solo los observó, sus ojos mostraban el disgusto que sentían hacia la familia,
pero aparte de eso solo fue a pararse al lado de Hermione, quien se encontraba
sentada al lado del cuerpo de Harry, tomando entre sus manos los dedos fríos
que pertenecían a su fallecido mejor amigo. Mientras pasaba se dio cuenta de la
presencia de Malfoy, Draco, en una de las camas adyacentes, aunque lejos de
Sirius y Remus; al lado de Albus se encontraba Legolas, sus ojos cerrados, no
queriendo ver la escena. Dumbledore tenía un rictus de dolor, sus ojos
desprovistos de su brillo habitual.
Sus
ojos miel se clavaron en el cuerpo de su amigo. Aún recordaba el primer día
que lo conoció, en el tren de Hogwarts, seis años atrás. Sus ojos verdes tan
trasparentes y su caracter tímido, todo lo contrario a lo que él había
esperado de una celebridad. Y lo había elegido como su amigo. Durante los años
que siguieron pasaron por muchas cosas juntos, tuvieron las usuales peleas entre
amigos, se reconciliaron jurando no volver a pelear.
Durante
los últimos meses, Harry había estado tan diferente. Feliz en ocasiones,
triste en otras, pero durante el último mes sus ojos habían estado hinchados y
opacos, desprovistos de toda vida, apesar de que quisiera aparentar ante sus
amigos. El le conocía y sabía que estaba sufriendo, también sabía por quien,
pero no sabía como sacar el tema ante Harry. Era algo muy delicado, sobretodo
para un joven que ha sido pisoteado en el amor tan seguido.
Se
acercó mas al que una vez fuera su mejor amigo, apartando algunos mechones de
su rostro. Lo extrañaría como a nadie en este mundo, el había sido su
consuelo en muchos momentos de su vida, había estado con él, le había
apoyado, era su hermano. Por primera vez, las lágrimas asomaron a los ojos del
joven, mientras una solitaria rodaba por su mejilla.
Poco
a poco, los Weasley dieron su adiós a Harry. Al final, mientras Molly Weasley
lloraba abrazada al chico que fuese como un hijo, Dumbledore sacó un pergamino
de su bolsillo, y luego de unas cuantas palabras magicas, la voz de Harry se
dejó oír en todo el lugar.
-Es
triste saber que tengo que decir adiós, sobre todo después de todo lo que
hemos pasado. Pero tal vez sea para bien que esto haya sucedido, ya no hay lugar
para mi *se deja escuchar una sira triste*. No quiero que me malentiendan, se
que siempre puedo contar con ustedes y que siempre me querran, pero yo ya perdí
las ganas de vivir. Mi único objetivo siempre fueel finalizar el reino de
Voldemort y cuando esto sucedió, pensé que ya todo había terminado, que
podría vivir como una persona normal-
Draco
escuchaba desde su camilla la voz de Harry, tratando de contener sus lágrimas,
‘Los Malfoy no lloran...’ era su mantra.
-Pero
era solo una ilusión, la gente me seguía viendo como el-niño-que-vivió, no
como el adolescente que yo deseaba ser. Me di cuenta de que nunca tendría una
vida normal, después de perder a mi primer amor y con mis futuros fracasos.
Todos ellos veían al mismo heroe, no a la persona. Decidí copar con ello y
seguir viviendo, a fin de cuentas no valía la pena arriesgar mi corazón, pero
luego llegó ese alguien y apesar de que él tenía todo mi amor, esa persona ya
amaba a alguien mas, mi única opción era salirme del camino, dejar que ellos
fueran felices. Tal vez mi magia interfirió aquí, pero cada día estoy mas
debil y a la vez mas fuerte. Es dificil de explicar como puedes sentirte lleno
de energia, ágil y activo, pero al mismo tiempo, listo para morir. Ese es el
porque de esta carta, dejarles saber lo que siento. No estoy triste por que haya
llegado mi fin, ya que sé que no hubiese podido encontrar la felicidad allá.
Perdonenme por ser tan egoísta. Los amo a todos, y espero que sean muy felices.
También quiero que sepan, que no importa el lugar, yo siempre estaré con
ustedes...”El que muere, vivirá para siempre en la memoria de aquellos que lo
aman”.-
Estas
fueron las ultimas palabras del joven, los ojos de los presentes estaban
empañados. Las ultimas palabras de una persona en dolor, una persona que no
había encontrado la felicidad que se merecía. Y lo único que podían hacer
era continuar con sus vidas, sus vidas sin Harry.
El
entierro de Harry se llevó a caboal siguiente día. Su cuerpo, envuelto en seda
blanca se encontraba ahora descansando al lado del de sus padres en la cripta
familiar de los Potter. El último en la familia. El silencio solo era roto por
las palabras de despedida que daba Sirius. El estado de animo de todos era
reflejado en el cielo, gris y cargado, con neblina en todo el lugar, dándole un
aspecto lugubre al cementerio.
Suspiros
quebrados era lo unico que abandonaban los labios de aquellos que habían ido a
ver por ultima vez a Harry Potter, el niño que vivió... y murió.
Fin...
Este
es el final, pero aún queda el epílogo, pueden tratar de adivinar que es lo
que sigue si así lo desean. Algo que quiero explicar y que no se dio la
oportunidad en el fic es el porque Legolas no ha demostrado poderes magicos. Es
simple, Harry empieza a tener características de Legolas por que el crea un
lazo con el elfo, por medio de su amor, pero como Legolas no corresponde ese
amor, el lazo solo funciona de un lado. Harry esta dispuesto a recibir lo que
puede de Legolas, pero Legolas no quiere nada de Harry.
Besos, y Gracias por Leer.