Hay muchas cosas de las que no estoy muy segura por lo que puede haber algunos errores con respecto a los libros, sobretodo de LotR.
Muchisimas
gracias a tod@s los que siguieron esta historia y me enviaron sus comentarios,
en verdad me ayudaron muchisimo, este capitulo esta dedicado a tod@s ustedes.
Un besote para todos.
La
siguiente historia es yaoi/slash así que si no te gusta el género no lo
leas. Ahora, a la historia….
Otra
cosita, esto es un intento de Angust, aunque creo que no me salió
nada bien, me he dado cuenta que no es lo mío.
"Viajando
a Otra Dimensión"
Crossover
Harry Potter y El señor de los anillos
By Kitti
EPILOGO
Curando heridas en un ambiente familiar.
Legolas
miró a su alrededor, nada había cambiado desde que dejó su hogar y utilizó
la piedra para encontrar a su alma gemela. Una triste sonrisa apareció en su
rostro. Harry, el hermoso e inocente joven, fue enterrado tres días prior. Su
rostro pacífico, pálidos labios que nunca llegó a probar, indomable cabello
negro, su cuerpo pequeño y delgado envuelto en una hermosa túnica blanca,
con engranados dorados y plateados.
Como
acostumbran los magos, su cuerpo fue quemado junto a su varita, parte de sus
cenizas esparcidas al lado de la de sus padres, donde se creo una pequeña
lápida. El resto fue esparcido en Hogwarts, no pasó mucho antes de que el
viento se llevara los restos del joven, cubriendo todo el lugar con la
presencia de uno de los mejores magos de la historia.
Una
lágrima solitaria abandono su ojo derecho. Se sentía triste, culpable. Si el
hubiese sido mas cuidadoso. Soltó un suspiro. Quisiera cambiar muchas cosas,
eran muchos los ‘si hubiera’, pero eso ya no cuenta ahora. Lo hecho, hecho esta, y
no hay forma de deshacerlo.
Una
suave melodía salió de sus labios, una canción por la persona amada, aquella
persona especial a quien has perdido para siempre, deseando en tu corazón
poder hallar una forma de que ella vuelva a ti.
La
suave letra partió el alma de todo el que la escuchaba, sintiendo en alma
propia el dolor que el origen de la melodía sentía.
No
mucho después del funeral, Albus se acercó a él, ofreciéndole un extraño
colgante. Un trasladador, explicó el anciano mago. Una sonrisa triste
adornó sus labios. Era cierto que este mundo ya no había nada que lo
atajara, y sería mucho mejor que el curara heridas en un ambiente familiar,
con personas que lo entendieran, con su familia y amigo, con su raza.
Albus
sabía por lo que él estaba pasando y lo había apoyado a través de todo el
camino. Era lógico que él le entendiera cuando el anciano había cometido el
mismo error que él. Una sonrisa triste adornó su rostro, pensando en la
alegre imagen que el director de Hogwarts siempre daba a sus amigos,
compañeros, conocidos y alumnos.
Sus
ojos siempre estaban brillando y su sonrisa solo cambiaba cuando se encontraba
en presencia de sus enemigos. Bueno, al menos el viejo ya no tenía que
preocuparse por enemigos o batallas.
Legolas
dejo que sus ojos absorbieran la belleza presentada ante sí. A su derecha,
bastas tierras se extendían en la distancia, no tocadas por el hombre, inhóspitas
para aquel que no entendiera su verdadera belleza. Se acercó a uno
claro que contenía un pequeño arroyó y flores por doquier.
Cerca
del arroyó había una formación de rocas, en las que se encontraba sentado
Gandalf. El viejo mago lo miró con sus penetrantes ojos. Una sonrisa triste
cruzaba sus envejecidos labios. Por la posición en que se encontraba, el elfo
se dio cuenta que poco tiempo había pasado.
-Si
quieres, puedes reunirte con los demás, o si prefieres puedes regresar con tu
familia. Estoy seguro que Aragorn entenderá-
-Gracias,
Gandalf- sin mas el elfo tomó rumbo a los establos, donde tomó su caballo y
tomó rumbo a Mirkwood.
Su
hogar estaba a dos semanas de camino desde Gondor. Su caballo fue a máxima velocidad, haciendo solo paradas para que su caballo pudiese descansar. El
viaje pasó en una neblina, sus pensamientos iban una y otra vez hacía Harry,
hacia sus amigos y familia.
La
pena que envolvía a todos los que una vez conocieron y amaron al chico que vivió
amenazaba con consumirlo a el también. Pero el tenía que ser fuerte,
el había sobrevivido a muchas cosas, el tenía que vivir... por Harry. Por su
hermoso ángel de increíble ojos verdes.
Pero
aun asi su corazón dolía, nunca antes se había sentido así. Solo deseaba
que algo de tiempo con su familia pudiese ayudarlo.
Ya
había pasado un año desde que había llegado a Mirkwood. Sus días pasaban
entre ayudar a su padre y hermanos con el reino, preparando todo para la
partida hacia las tierras imperecederas. El resto del tiempo ayudando en el
entrenamiento de los elfos que alcanzaban la mayoría.
Algunas
noches tenía que ir a las afueras del reino a patrullar, no fuera que arañas
u orcs estuviesen causando problemas. Esta era una de esas noches. A su lado
se encontraba Oropher, uno de sus mejores amigos.
-Ultimamente
has estado muy callado, Legolas. ¿Que te esta molestando?-
-No
tienes que preocuparte, estaré bien- al ver el rostro escéptico de su amigo,
continuó –En serio, estare bien. Solo necesito tiempo.
-Al
menos deberías hablar de lo que te molesta, sino conmigo, con tu familia,
estoy seguro que te ayudaría-
-Tal
vez...-
-Pero...-
-¿Como
sabes que hay un pero?-
-siempre
hay peros-
-Así
parece- un suspiro escapó sus labios.
El
otro solo le lanzó una mirada llena de preocupación, pero no podía hacer
nada. El sabía que no era una buena idea presionar al elfo, el diría lo que
le preocupaba cuando fuera el momento adecuado.
Así
siguieron pasando los años, Legolas se reunió con Gimly, quienes recorrieron
la tierra media durante años. Ayudando a reparar el desastre que la guerra
había dejado. (A/N: No recuerdo que fue lo que hicieron, creo que legolas tenía que ver con
la formación de un pueblo de elfos en no se donde, pero mi memoria es muy
difusa últimamente)
Y
así continuó por diesciseis años, hasta que su querido amigo, Aragorn,
Trancos, Elessar o como ustedes quieran llamarle, llamó por él. Preocupado
por su amigo, quien –según Gimly- parecía
que hubiese presenciado la muerte de su amante. No que el enano estuviese muy
lejos de la realidad.
Diez
días después de recibir la carta del rey, Legolas y su fiel acompañante
tomaron rumbo a Gondor. Al llegar, todo fue fiesta y alegría. Arwen estaba
más que feliz de volver a ver a su gran amigo de juventud, mientras que
Aragorn siempre consideró al rubio su confidente.
En
la calurosa mañana, los dos elfos, el humano y el enano, caminaban por los
jardines de la reina. Hablaron de todo y de nada. Los ultimos acontecimientos
en el reino, Rivendell, la próxima partida de los elfos de los bosques
dorados. Y por ultimo: Eomer.
A/N:
si, ya se que debí tener mas creatividad con respecto al
nombre, pero cuando inicié este fic, no sabía mucho acerca del Señor de los
anillos, así que no tenía ni idea que Eomer era el hermano de Eowyn, ni que
era humano. Pueden cambiarle el nombre a gusto.
-No
se si les gustaría ser el tutor de Eomer. Es un joven maravilloso, ha tomado
todas las características de los elfos. Y con su herencia, lo mas seguro es
que tenga que decidir entre ser humano o ser un elfo. Su pasión por la
naturaleza es asombrosa y temió que no desee quedarse a cargo del reino. Lo
mismo sucede con Ellanhoir, aunque es muy joven para empezar su entrenamiento,
aunque él muestra mas deseos de gobernar que su hermano-
-Estaré
encantado de ser su instructor, Mellon
nin- Aragorn sonrió ampliamente, dandole las gracias.
-Creo
que es hora de que les conozcas. A Eomer no lo has visto desde que nació y
Ellanhoir no lo has conocido siquiera. Vamos, deben estar en algún lugar, tal
vez trepados en algún árbol-
Arwen
encontró primero a Ellanhoir, quien era la viva imagen de Aragorn. Cabello
hasta los hombros color castaño y hermosos ojos grises. Su sonrisa parecía
iluminar todo el lugar, caminaba con la gracia de los elfos, sus ojos audaces
y brillantes.
Pocos
minutos después apareció Eomer. Cabellos negros como Arwen e increibles ojos
verdes.
-Harry...-
fue un susurro, ignorado por todos menos el joven casi-elfo, quien solo le dio
una de sus mejores sonrisas, antes de tomarlo por el brazo y llevárselo a un
lugar desconocido, ante la mirada divertida de los demás.
Ya
fuera de la vista de todos, el elfo trató de decir algo, una disculpa, una
confesión de amor, pero nada salía de su boca. Nada tenía que salir. Harry
lo entendía. O al menos la sonrisa en el rostro del joven daba eso a
entender.
Sin
esperar mas, el joven de cabello azabache tomó entre sus manos el rostro de
Legolas y con un tierno beso, selló su pacto de amor...
FIN
No
puedo creerlo, es el primer fic que termino. Se que el final esta un
poco raro y no es lo que ustedes se esperaban. Solo espero que les
guste. Pensaba poner un poco de la vida de Eomer y Legolas, pero no creí que
fuese necesario. Ya saben lo que sucede, se reencuentran y ahora si viven
felices por siempre.
Muchísimas
gracias a todas las personas que siguieron este fic. Si no hubiese sido por su
apoyo, dudo que lo hubiese terminado.
Especial
agradecimiento a Spirit Dreams,
Snivelly, Ruby Andariel Claw, Amaly Malfoy, Azuuria The Dragoness, Yatta y
Arima Chan. Este capitulo va dedicado a todas ustedes.
Un
besote a todas.
Cuídense.