"Almas perdidas"
Crossover Yami no Matsuei - Slam Dunk
By Subaru

 

Capitulo 4


Tatsumi y Tsuzuki en silencio, caminando en dirección del parque, doblaron en una esquina. La figura que los seguía apresuro el paso, pero cuando llego a la esquina los shinigamis habían desaparecido.

- Rayos!!! .... ahora Maki me matara ... !!! - siguió su camino hacia el parque

- Tatsumi ... - susurro Tsuzuki que salía de las sombras - ... ya se fue
- Si - dijo seriamente el secretario, acomodándose los anteojos - Sigámoslo, seguro nos llevara con los demás.


Siguieron al individuo, entre las sombras, hasta el parque. Pero se detuvieron en seco cuando sintieron de nuevo esa presencia maligna. El joven muchacho se detuvo también, pero vistiendo un traje negro, igual que los demás sujetos misteriosos, pero con un dragón de ojos morados en su pecho.


- Kiay , tanto tiempo sin verte.

- Kalil - dijo secamente - A que debo tan desagradable presencia

- Deberías tener mas respeto, dentro de poco seré el amo y señor de todo - y diciendo eso largo una gran carcajada haciendo estremecer el cielo - Cuando tenga en mi poder al dragón de Fuego, todos ustedes perecerán

- Nunca tendrás a Phillip, Farel lo protegerá y tu nunca podrás tocarlo

- Iroka decía lo mismo de Kalil - dijo en un tono sarcástico y burlón - Este cuerpo tan hermoso - el demonio se acariciaba el cuerpo mientras le hacia pequeños cortes en la piel - Da mucho que desear, mucho que abarcar, y mucho poder. Apoderarme del dragón del Viento fue excelente - volvió a sonreír maliciosamente - Ahora es tu turno de que tu poder sea mío - el demonio alzo su mano para invocar a algunas almas a su alrededor.

- Puerco Espin ... Mono salvaje ... que hacen aquí? - Hanamichi apareció a un costado de ellos, que miraba curioso a Kiyota y a Sendoh, pero un escalofrió recorrió su cuerpo - Que sucede?

- Sakuragui ... vete de aquí - le dijo seriamente Kiyota

- Pero ... - Hanamichi quiso protestar cuando sintió que lo agarraban de la cintura, una respiración en su cara, y unos ojos amarillos lo miraban con lujuria

- No podrás escaparte esta vez - el demonio susurro. Cuando lo estaba por besar, varias sombras los rodearon, provocando una gran descarga sobre el cuerpo de Sendho, logrando así liberar a Hanamichi, que cayo al suelo cerca de Kiyota.


Casi a la entrada del parque, estaba Tatsumi parado, seriamente, sus ojos demostraban molestia, una de sus manos estaba en su bolsillo mientras con la otra se acomodaba sus anteojos.


- Sabes, ya me canse de tantos juegos, no soy tan paciente como los demás, soy tan cruel como lo son mis enemigos - su mirada se afilo, casi haciendo estremecer a Tzusuki que estaba a su lado - No permitiré que vuelvas a capturar mas almas.

- No me subestimes, secretario ... - el demonio se incorporaba - Ya tengo varias almas bajo mi mando - con un movimiento de su mano aparecieron varias almas. Kiyota quedo impactado al ver dos de esas almas, cayendo de rodillas al suelo. El demonio sonrió en forma de triunfo - Te presento a mis dos ultimas adquisiciones ... Los dragones de agua - Hanamichi vio detenidamente esas dos almas.

- Kogure ... Mitsui - susurro en forma de espanto.


Ambas almas empezaron a encarar a Kiyota, posesionándose Mitsui detrás de Kogure, quien extendió sus brazos aun costado, invocando al agua de las fuentes del parque, apareciendo un gran dragón de agua. Batió sus alas, lanzándolo al suelo, Hanamichi estaba sorprendido, no podía estar pasando esto, no quería creerlo


- Créelo Phillip, cuando estés a mi lado ... prometo que nos divertiremos - volvió a tomar su cintura y besarlo, Hanamichi abría sus ojos bien grandes, pero empezó a ceder, su cuerpo ya no le respondía, se estaba entregando al beso. Cuándo el demonio quiso acariciar su rostro, un gran sello apareció en su mano, quemándola - Aghhhh...!!! Que significa esto ... - soltó a Hanamichi que estaba medio inconsciente, desde otra parte del parque una risa burlona se escucho provenir de entre las sombras.

- Crees que podrás tocarlo ... mientras yo este vivo? ... - Muraki parecía disfrutar del desconcierto.

- TU!!! .... maldito ... esta será la ultima ves que me interrumpas ... - los dragones de agua volvieron a invocar a su bestia, así lanzado un nuevo ataque, pero no llego a destino una gran bestia de tres cabezas apareció frente a ellas, que con el aliando de fuego de ella hizo desaparecer al dragón de agua - Maldición ... porque? ... ellos son los mas poderosos de la guardia ... no pueden ser derrotados por un maldito demonio

- Te equivocas ... - Muraki sonreía, mientras se acercaba a Hanamichi lentamente - ... ellos son los mas poderosos, pero eso no quiere decir que puedas usarlos en su contra.

- Maldito ...!!! - iba a abalanzarse contra el cuándo miro la luna, ya casi estaba en posición - Muraki, lo dejaremos para otro día ... - levanto una gran rafaga de viento con hojas y algo de papeles para desaparecer.


Los shinigamis, y los dragones quedaron desorientados. Muraki se acerco lentamente a Hanamichi ayudándolo a levantarse. Miró a Tatsumi.


- Primero, debemos detenerlo ... luego arreglaremos cuentas

- De acuerdo ... - Tatsumi hizo seña a Tsuzuki quien no comprendía mucho, pero si su compañero aceptaba al acecino, es porque les convenía.

- Que sucede??? - Hanamichi pregunto a los presentes. Muraki sonrió, acomodo sus gafas y se volteo mirando a Kiyota

- Sabes donde realizara el rito? - Kiyota lo miro desconfiando.

- Si ... - miro al suelo un momento, y al levantar su vista sus ojos tenían un toque violáceo - Puedo llevarlos ... - su vos era mas gruesa, sus ropas habían cambiado. Poseía un dragón de ojos morados. Hanamichi lo miro extrañado, pero a la vez se le hacia conocido. Kiyota lo miro a los ojos he hizo una reverencia - Kiay es mi nombre, y soy uno de los Dragones de Luz ... mi estimado príncipe ... - 


Hanamichi estaba sorprendido, no podía creer que ese mono salvaje se comportara de esa forma.


- No ... entiendo ... - Retrocedió unos pasos, tomándose la cabeza ... - No se de lo que hablas - Imágenes de fuego y destrucción vinieron a su mente, dolor, angustia, cayo de rodillas, casi llorando. Los demás lo veían, sin poder hacer nada, Tsuzuki quiso acercarse pero Muraki lo tomo del brazo, con un gesto le dijo que lo dejara.


Hanamichi se vio de repente de nuevo en ese sueño, tierra desbastada, fuego, el olor a la sangre, miles de cuerpos de bestias muertas por todos lados. Delante de él, una figura que peleaba con su espada. Tratando de alejar a un demonio, pero por una trampa de este, el joven muchacho caía atravesado por la espada, la cual se impregnaba con la sangre del mismo.


- Farel ....!!!!!!!!! - Hanamichi gritó. Los demás se quedaron viéndolo. Cuando alzo su vista, casi a unos metros, Rukawa se encontraba.