Basado en las cronicas vampiricas de Anne
Rice
Lestat x Louis
By Emaleth
NOTA DE LA AUTORA: Este capitulo
contiene fragmentos que para los lectores de las crónicas vampiricas les
resultarán conocidos, para aquellos lectores de mi fic, sabrán que este se
basa única y exclusivamente en la primer entrega "Entrevista con el
Vampiro", sin embargo hay una parte que, si son observadores, podrán
relacionar con otro de los tomos de la tan famosa serie de Anne Rice. Para
aquellas personas que solo han leído el primer libro o solo visto la película,
no se preocupen, no es crucial para el entendimiento de este capítulo y en lo
personal deseo que lo disfruten al leerlo, tanto como yo al escribirlo.
CAPITULO 6
El duelo estaba previsto para las cuatro de la mañana, aun así no me importó el peligro que representaba el no poder regresar a tiempo a la plantación, al menos unos segundos antes que rayara el alba. Corría a toda velocidad sobre el caballo tratando de dar alcance a Lestat quien había evitado mi presencia durante toda la noche y tomo la delantera con el fin de matar con sus propias manos al joven Freniere.
La furia me invadía completamente.
¿por qué hacia eso?, ¿tanto era el odio hacia un simple mortal?. Había
peores personajes a los cuales cazar, aunque con Lestat no había
discriminación alguna. Su capacidad de frialdad y desprecio a veces me dejaba
perplejo. Si estaba de humor el solo podía terminar con toda una familia,
incluyendo niños.
-¡Lestat, detente!.- grite numerosas
ocasiones, a lo que en todo el trayecto no recibí una sola respuesta. No cabía
la posibilidad de que Lestat no pudiera escucharme, sus sentidos de vampiro eran
infinitamente superiores a los míos.
Llegamos a la orilla del pantano, a esa altura los caballos no podrían continuar así que desmonte lo más rápido que pude, al mismo tiempo alcance a escuchar el sonido de unas botas chocando contra el suelo fangoso y el crujir de unas ramas. Lestat también había desmontado. Ambos sabíamos que no restaba mucho para encontrar la puerta Norte, era en ese lugar donde se llevaría a cabo el duelo. Eche a correr con todas mis fuerzas a través de la oscuridad, la cual a esa hora cubría completamente el terrible pantano.
Pude sentir como el aire helado cortaba mis mejillas, de haber sido un mortal no habría podido soportar esas condiciones por mucho tiempo, la humedad era asfixiante. Los vampiros gozamos de una resistencia enorme a todos los factores ambientales que hacen que los humanos perezcan; el frío, las enfermedades, y los molestos animales de pantano no significaban nada para Lestat y para mi.
Logre alcanzarlo, o quizás solo fue
que él dejo que me acercara. En ese momento no lograba pensar en nada, me
sentía impotente hacia lo que veía venir. ¿Por qué Lestat tenia que acabar
con una vida inocente?. Con ambas manos lo tome del brazo y lo obligue a
detenerse. El simple contacto hizo que toda mi piel se erizara, ¿se trataba de
miedo?...
"...tú sabes que es..."
Sentí su mirada. Fue como si un gran
bloque de furia me golpeara de lleno, por un momento dude de mi mismo pero algo
hizo que interpusiera todo mi cuerpo en su camino.
-¡Suéltame Louis, te lo advierto!- espeto furioso.
¡Estuvo a punto de pegarme, podía
jurarlo!, sin embargo, algo hizo que los dos nos detuviéramos. A lo lejos se
escucho la llegada de varios carruajes muy cerca del lugar del duelo. Lestat
aguzo los sentidos, casi como un felino. Pequeñas luces comenzaron a aparecer
en la lejanía, lo que significaba que había personas con antorchas que
iluminaban el camino del grupo de mortales. Pronto nos dimos cuenta que un grupo
reducido, específicamente de cuatro personas, se separaban de la pequeña
multitud. Debía de tratarse de los dos padrinos, uno por cada contrincante,
Freniere y el muchacho español a quien el joven había ofendido.
Lestat aprovecho el descontrol para
zafarse de mi agarre, sin embargo, logre detenerlo a tiempo para que no se me
escapara de las manos. Comenzamos un forcejeo y yo sabia perfectamente quien
tenia todas las de ganar. Gruesas gotas de lluvia comenzaron a caer, en poco
tiempo estábamos completamente empapados.
-¡Dale una oportunidad!.- supliqué.
-¿Y porque Louis?, ¡dame tú una razón por la que no deba matarlo!.
Me dejo sin palabras. Estábamos solo
a unos centímetros uno del otro y estoy seguro que podía ver mi expresión. A
tal grado fue mi ensimismamiento que no me percate cuando bajaba los brazos,
dejando de oponer resistencia completamente.
Mientras tanto el duelo había comenzado. Freniere con hábiles estocadas había tenido un par de ocasiones para herir a su oponente. El tercer intento fue letal. Un cuerpo cayo estrepitosamente sobre el fango, junto con la lluvia se percibía el olor a sangre. Pude sentir un leve movimiento en el cuerpo de Lestat, por unos segundos el hambre y el deseo relampaguearon en su mirada.
Ahora era yo quien lo rodeaba con mis
brazos. Todo mi ser me pedía acercarme, mi cuerpo pugnaba por algún tipo de
calor...
-Todo esto es irreal Louis... irónico- susurro, tan quedo que difícilmente podía escucharle
- La vida, la muerte, la vida dentro de la muerte... y... el amor
-¿Lestat?, que...
¿Estaba llorando?. No podía saberlo quizá solo era lluvia.
Su mano derecha toco mi mejilla, apenas un roce.
Un brillo extraño distrajo mi mirada, era muy pequeño, una pistola.... el muchacho español apunto hacia la espalda de Freniere, instintivamente me lance tratando de detenerlo, todo sucedió en fracción de segundos. Torpemente trate de desarmar al chico sin pensar que estaba haciendo una estupidez.
Fue todo lo que él necesito. Mientras yo pugnaba por desparecer el arma, Lestat acorralo a Freniere y lo jalo hacia los matorrales. En realidad nadie supo que fue lo que sucedió, y sin embargo yo lo vi. Ahí tirado bajo los arbustos estaba Freniere, sus botas medio hundidas en el fango que a esas alturas era inaccesible debido a la cantidad de lodo y suciedad aunados con el torrencial de agua de tormenta. Aún estaba encima suyo, alimentándose con su sangre. Por simple sentido común intente quitar de encima a Lestat recibiendo a cambio un golpe furioso e impresionante en el rostro, solo me di cuenta de eso cuando caí de espaldas sobre el agua.
Sus ojos me miraban furiosos. Pero
increíblemente una sonrisa burlona enmarcaba su rostro. Con voz grave me
recordó que apenas teníamos tiempo para regresar a la plantación. Dio media
vuelta y se fue.
-¡Maldito seas!- grite.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Cuando desperté me asombre de que la casa estuviera excesivamente iluminada. Podía escucharse el alegre ritmo de la música hasta mi oratorio. Más aún, en la zona de chozas de los esclavos había movimiento inusitado ya que a esas horas debía reinar la calma.
Un poco alarmado me dirigí inmediatamente hacia la puerta frontal, imaginando encontrarme con multitud de gente bailando y riendo sin parar. Ese simple hecho me lleno de furia mezclada con asombro, ¡la muerte realmente no significaba nada para Lestat!, ¡la muerte de absolutamente nadie!. Eso pronto lo comprobaría.
Mi alarma fue mayúscula al comprobar
que la casa estaba completamente sola, aunque la gran estancia principal estaba
totalmente iluminada y la mesa estaba llena de comida ni un alma parecía haber
"llegado a la fiesta", solo un pequeño grupo de músicos un tanto
confundidos amenizaba el salón.
-¡Louis, por fin!, pensé que jamás te levantarías de tu tumba- dijo una voz irónica a mis espaldas.- Hoy tenemos que celebrar...
-¿Celebrar?- pregunte atónito al
tiempo que daba la vuelta para encontrarme frente a frente con el anfitrión de
dicha reunión.
No tenia que haberme sorprendido más pero Lestat lucia espléndido. Se había ataviado especialmente para una reunión que prometía ser impresionante. Su cabello brillaba lustroso, suelto completamente, algo despeinado quizás, pero que le daba ese toque felino con el cual caían derretidos hombres y mujeres por igual. Lucia una levita de color rojo oscuro, casi sangre, una camisa con encajes que a mi parecer debían ser costosísimos y las zapatillas dignas de un personaje de gran imperio. Su rostro estaba rosado lo cual era señal inequívoca de la matanza.
"Matanza"
.-¿Qué significa esto?- pregunte boquiabierto.
-Y tu que crees que signifique...
¡ah!, ya veo que ni idea, pues déjame decirte que se trata de una fiesta,
¿contento?, creía que eras un poco mas listo Louis- dijo terminando la frase
con una sonora carcajada.
Mientras hablaba caminaba lentamente hacia la mesa, tomaba unas cuantas uvas y las lanzaba a la fogata.
-¡Es una lástima, son tan buena
cosecha!.
-¡Déjate de estupideces Lestat!, yo me voy- dije intentando dirigirme hacia la puerta.
-¡Un momento!, ¿serias tan estúpido como para dejarme aquí completamente solo?... además he preparado todo esto para los dos.
-¿Qué?- dije atónito.
-¡Cierra la boca Louis y disfruta,
de esto no hay todos los días y no porque yo no quiera- respondió
burlón.-¿No te alegra que lo haga por ti... por nosotros?.
No, esto no era normal. Había algo muy raro en todo esto.
Lestat se encontraba ya cómodamente
sentado en un amplio sillón europeo, ahora jugueteando con un durazno fresco,
parecía estar estudiando a profundidad su textura.
-Se parece a tu piel....- susurro, -
En fin, cada vez pones más a prueba mi paciencia Louis, toda esa basura de la
mortalidad y tu temple "humano que nunca muere"- dijo mientras
arrojaba aquel fruto a las llamas. Con un movimiento de mano algo exagerado
despidió a los músicos, los cuales salieron apresurados del lugar, a mi
parecer , de la Plantación.
Nos quedamos solos, tan cerca y al mismo tiempo tan alejados uno del otro. Todo se quedo en completo silencio ninguno se atrevía a romper aquella paz.
Solo alcance a distinguir su perfil contra las llamas, y me invadió de nuevo aquella sensación de tristeza.
"Es tan bello... letal, pero bello"
No.
Sin embargo, continué mirándole
embelesado, tratando de adivinar el momento en que intentara mirarme para huir
de esos ojos, de esa mezcla de colores que aturdían, confundían, quizá fue
por eso que no capte sus siguientes palabras en su totalidad...
"-... no me dejes.... nunca .... prométeme que...."
-Los voy a matar a todos
OOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Ya era demasiado. Los esclavos no podían vivir engañados. Por todas partes se escuchaban cuchicheos llenos de miedo, de terror. Los amos no dormían en las camas, los amos no comían de los platos, El amo ya no era "el amo".
Pronto llegaría el día en que se rebelaran, que trataran de remediar aquella maldición, de exorcizar aquellos demonios. El Diablo se había apoderado de Pointe Du Lac y algo tenia que hacerse al respecto.
Sabia perfectamente de que estaba
hablando.
-Lestat, nuestro papel de plantadores sureños se ha terminado- dije en un susurro mientras cerraba lentamente la puerta del salón. -Quiero que te vayas.
-¡¿Tú quieres que me vaya?, tú!... , ¿cómo osas darme ordenes?, no eres más que un vampiro estúpido que trata de regresar a algo que ya no existe. Que se niega a aceptar lo que es y lo que será ¡por siempre!, ¡un asesino!. Un vampiro que se encarga de exterminar el reino animal porque es tan cobarde para no saciar su sed y eliminar su sufrimiento. Un vampiro que...
-¡No me importa!
En su rostro había ira, pero también otra cosa.
-Te pido que te vayas...
" ¿Qué es eso que llora Louis....tu corazón?"
-Solo te resta esperar a que muera tu
padre, eso es todo lo que te queda de tiempo aquí en Pointe Du Lac.- dije lo
más tranquilo posible
Repentinamente lo tenia a mi lado, en un movimiento de increíble rapidez sentí su respiración furiosa junto a mi oído.
-¡Tú ve a ver a mi
"padre", ya que te encanta mirar...!- Sin decir más salió de la
habitación.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Aún sentía el sabor de la sangre, esa deliciosa mezcla de lo dulce y salado, de la amargura y la desazón. No sé como fue que pude hacerlo, simplemente no podía creer lo que Lestat me pedía. Su agonía era infame, aquel anciano no merecía sufrir más.
Solo eran las plegarias, el perdón.
Jamás había visto a Lestat en tal
estado, todo podía resumirse a un sentimiento, desesperación.
"-¡Mátalo!- dijo"
"-¿Estas loco?, ¡es tu padre!"
"-¡Ya sé que es mi padre-
contestó- ¡por eso no puedo matarlo!. ¡No puedo matarlo!. ¡Si pudiera, lo
habría hecho desde hace mucho tiempo, maldito sea!"
Éxtasis. Aún la sentía por mis venas, la despedía por cada poro y al mismo tiempo sentía aquella mirada taladrándome, llena de ira, de repulsión... de miedo.
OOOOOOOOOOOOOOO
-¡Tenemos que irnos!- dijo Lestat
entrando furioso a mi antigua habitación.
Después de lo sucedido yo solo había atinado a caer sobre la cama y quedarme ahí, totalmente quieto, sin pensar en nada. Acababa de romper mi promesa de no tocar a los seres humanos, de no beber sus sangre. Ahora ya nada importaba.
Sin proponérmelo entre en un estado de sopor. Mi mirada comenzó a ponerse borrosa, tenía aquel vago deseo de querer estar en otra parte, o simplemente ya no estar. Era su padre, Dios santo, ¡Era su Padre!.
Lestat parecía confundido o al menos
a mi me lo parecía. Algo extraño estaba ocurriéndome, noté que me decía
algo, pero simplemente no podía escucharlo. Creo que comencé a reír, primero
unos leves sonidos que después se convirtieron en carcajadas. Algo tibio
recorrió mis mejillas... eran lágrimas de sangre. Solo percibí que se
acercaba, fue entonces que sentí sus brazos.
-¡... no... tú no...!- susurró junto a mi oído.
Fue cuando perdí el sentido.
OOOOOOOOOOOOOOO
Era el valle más hermoso que había visto en mi vida, aquel bosque estaba totalmente cubierto de nieve, solo las copas más altas podían dar un leve color al cuadro. Parecía de madrugada, estaba seguro que no tardaría en amanecer quizás solo tuviera unos cuántos minutos antes del alba.
Un suave viento acariciaba mis mejillas. El paisaje era perfecto, todo era tranquilidad. Súbitamente pequeños copos de nieve comenzaron a caer dando como resultado una fría noche invernal. Jamás había estado ahí, eso era lo extraño porque me sentía como en casa. Sin darme cuenta caminaba con intenciones de introducirme en la profundidad de dicho bosque, sin embargo, algo llamo mi atención. Una suave luz parpadeaba a mi derecha, a primera vista parecía ser una fogata, como si algún viajero hubiera hecho una pausa en su peregrinar. Ya no sentía aquella necesidad de la sangre, en realidad...
Trate de encontrar las huellas que iba dejando detrás mío plasmadas sobre la nieve pero extrañamente no había ninguna. Mi cuerpo parecía extremadamente liviano, no sentía frío, ni calor, ni dolor... nada. Aquella luz crecía más y más.
Poco a poco se fue dibujando una pequeña sombra que yacía recostada al cobijo de un gran roble. Aquel pequeño bulto estaba completamente cubierto de pieles. Al quitar algunas ramas y hojas que se ubicaban frente a mi me encontré en un pequeño claro en cuyo centro se encontraba una fogata, algo burda y recién hecha según pude apreciar. A la izquierda se encontraban unos cachorros, tres en total, aún eran muy pequeños y se procuraban calor recostándose uno encima del otro. Un poco adelante se hallaban unas bolsas apiladas, parecían ser dos pequeñas y una mas grande, todas de cuero con lazos trenzados alrededor. De repente aquel bultillo junto al árbol se revolvió haciendo que le prestara toda mi atención.
Lentamente fui acercándome, la luz de las llamas impregnaba el ambiente de un aroma cálido, los pocos copos caían y se derretían al contacto del calor.
Solo vi las hebras rubias. Delgados
mechones asomaban por encima de las pieles, ni un rastro de miedo, sin embargo,
un leve temblor delataba al personaje que pugnaba por entrar en calor, o quizá
esconderse.
-Hola- susurre.
Hubo un largo silencio en el cual
trate de decidir si averiguaba por mi propia cuenta o mejor esperaba una
reacción. En esto estaba cuando una vocecilla aguda, algo nerviosa contesto
desde el interior de aquel bultillo.
-¿No eres una bruja , verdad?
-No... no soy una bruja ni tampoco un
brujo.
Lentamente aquel envoltorio de pieles
comenzó a vibrar. Primero cayeron las que parecían más pesadas para dar paso
a una suave tela color rojo sangre, de ahí broto una carita húmeda, cuyas
lágrimas rodaban libremente por las mejillas para perderse por la boca y parte
del cuello. Increíblemente ni un solo sollozo había sido emitido, era como si
dicho llanto formara parte de aquel ser. Era un niño no mayor de cuatro años.
-... no quiero volver... no puedo...- musito, -...él me odia... y creo que... yo también
-¿Sabes lo que es el odio?
-...no ...- dudó, - ... pero ellos siempre me lo dicen, "te odio"
No pude más que admirar tanta
pureza, tanta belleza. Con el dorso de mi mano trate de limpiar una gruesa
lágrima que rodaba en ese instante, pero al mirar me sorprendí de lo blanca y
lisa de mi piel. ¡Por Dios!, mis ojos estarían centellando aterradoramente,
¡seguramente asustaría al niño!.
Pero solo había calma, una infinita dulzura que surgía de su interior, y me perdí... me perdí en sus mejillas, me perdí en sus cabellos, en sus manos, en su boca... esa boca que parecía un suave capullo, en la palma de su mano, la cual sin darme cuenta había levantado y acercaba a mi propia boca, para casi rozarla con mis labios que seguramente estarían helados, como todo mi ser.
-¡Así te imaginaba! ... mi ángel
... - dijo en un susurro, con el semblante brillante.
-... te amo...- confesó.
Asombrado levante el rostro para
encontrar esos ojos, un par de lagunas que jugaban con la luz, un festín de
colores y de luces, de movimientos y de sombras. Azules como el cielo, grises
como un día nublado, dorados como... el Sol.
Lo supe en ese momento, y en algún lugar de mi memoria lo guardaría como un tesoro. Aunque después no estuviera consciente de ello, lo sabía perfectamente.
Ël había nacido para mi.
Yo nacería para él.
Sin decir palabra me separe lentamente de su lado, su rostro se lleno de miedo, de desesperanza.
-¡No te vayas... no te vayas....!
Pero ya no me veía, aquellos
árboles lograban esconder mi presencia. Solo podía escuchar su suave llanto, y
por primera vez, un sollozo lastimero, lleno de tristeza y de dolor. Eso
despertó a los cachorros quienes se unieron a su amo con suaves gemidos y
lloriqueos. Todo desolado, aún eran muy pequeños.
Se acercaban. No tardarían en dar con él. Por el sendero venía un grupo de personas, todas ellas con largas capuchas y antorchas en mano. A la vanguardia iban tres grupos con dos perros de caza en cada bando. La multitud avanzaba a buen paso. Pronto encontrarían a su presa.
Como fondo se lograba vislumbrar, a pesar de la nieve, una gran estructura que rompía esa gris madrugada. Un gran castillo que en sus mejores tiempos habría sido majestuoso, pero que ahora lucia viejo y descuidado en una de sus alas, apenas unas cuantas luces ululaban en su interior. Algo en mi interior me pedía llevarme al niño, algo me decía que él era mío y de nadie más. A punto estuve de atacar a aquellas gentes, a punto estuve de...
"Todavía no... perdóname"
Y seguí mi camino tan lento e
inescrutable como había comenzado, lo último que pude escuchar fue aquel grito
espantoso, y esa voz de hombre que en algún otro lugar... en otros tiempos... y
en otras circunstancias volvería a escuchar.
-¡... Lestat... regresa aquí!
OOOOOOOOOOOOOOO
El inconfundible sabor de la sangre... casi nada... solo unas gotas pero lo suficiente para llevarme a otro tiempo, a otra vida.
"Quiero morir", pensé. Y
al mismo tiempo solo quería que me tomara entre sus brazos, que me dijera que
me amaba.
-... yo también te amo...- susurre.
Continuará ..............
Nota de la autora: Aghhhhhhhhhh, si lo sé me tardé muchísimo pero bueno aquí esta, espero que les guste y que lo disfruten. Ya saben que para todo escritor siempre las opiniones cuentan aunque sean negativas porque así mínimo sabemos que nos leen. Así que agradecería sus comentarios. De paso muchísimas gracias a las personas que me han escrito para pedirme actualizar, si ¡sigo viva!, y escribiendo aunque sea tan esporádicamente. Besos a itzukiai, es una de las personas mas lindas que he podido tratar en mi afición al yaoi y las crónicas :p, besos a Nut y le pido que me perdone por haberme alejado tanto, besos a Sil , preciosa ya sabes que te estimo mucho, y a esas personitas que se toman la molestia en leerme, snif!, bueno ya adiós que estoy depre buaaaaaaa. Nos vemos a la próxima ^^. Escriban a emaleth_foro2002@yahoo.com.mx