"Aroma a Cambio"
Basado en Weiß Kreuz
By Mickaelle


CAPITULO 1. FANTASTICO

 

Se sentía bien la brisa en el rostro, algo húmeda, algo salada, entre abrió los labios para sentirla en la boca, suspiró profundamente, el sol le calentaba el cuerpo, sí, se sentía bien.

La brisa hacía danzar los cabellos del chico, llevaba ya una hora ahí, disfrutando de la tarde cálida, la ciudad a su espalda era bulliciosa y agitada, pero, por esos instantes no estaba más que el chico y la playa.


 

Estaba furioso, salió dando un portazo, {no seas tan meloso, bombón}, sacudió la cabeza{vete a la mierda}{pretty boy, no…}{sal de mi cabeza} gritó  mentalmente y corrió alejándose de la mansión, llegó  hasta la playa, el mar le relajaba… caminó lento, enviando órdenes casi inconscientes que hacían que botellas y otros objetos se estrellaran contra el pequeño malecón de piedra-- ¡demonios!—uno de esos proyectiles acababa de golpear el sector donde estaba  una persona y unas astillas le había herido—perdón, no quise—un hilo de sangre corría desde la frente hasta la mejilla derecha y otro empezaba a desprenderse del hombro izquierdo—perdón…

- ¿Por qué?—miró al muchacho con sorpresa y desconcierto, sintió que algo le mojaba el rostro, pasó los dedos y vio la sangre, la llevó a sus labios y saboreó—sangre…

- Perdona—sacó su pañuelo y lo presionó contra el corte en la frente del chico que lo miró con ojos asombrados, esos grandes ojos miel como posos de oro líquido, cuando sacó el pañuelo el pequeño corte ya no sangraba—no estaba mirando, tu hombro, al menos son pequeños…

- No te preocupes,  ni me di cuenta—los cabellos desordenados del chico a su lado parecían suaves así que hundió su mano en  ellos, sí, eran suaves—debieras dejarlos crecer un poco…

- ¿Qué?…yo—esa caricia lo sorprendió y a la vez le hizo estremecer--¿tu crees?

- Si, tengo hambre, vamos, ¿sí?—se puso de pie, estirándose como un felino—hay una cafetería cerca…

- Vamos—se sentía extrañamente emocionado caminando al lado del muchacho, tenía piernas largas, un cuerpo hermoso, musculoso y a la vez esbelto, de verdad alto, para tener más o menos la misma edad que él --¿cuál es tu nombre?

- Terry y el tuyo—le miró directo a los ojos, un chico muy guapo, labios que parecían tan tersos, casi femeninos, su mirada era una mezcla rara de frialdad, rebeldía y anhelos no cumplidos, era un poco más bajo que él, pero en su conjunto sólo le quedaba decir que me atraía. La camarera se acercó a tomar el pedido—mm—sacó el poco dinero que traía y saco la cuenta mental—dos café…

- Nagi—contestó--Dos hamburguesas y papas, por favor—completó al verle sin dinero—yo invito…

- Ok, gracias, no he trabajado así que estoy en la quiebra—dijo a modo de explicación—estabas molesto en la playa, ¿discutiste con tus padres o con tu novia?

- No, no tengo ni padres ni novia, discutí con  uno de…de mis tíos—mintió.

- Aja…perdón—su estómago acababa de quejarse ruidosamente—ayer no comí… ni hoy—dijo cariz bajo, llegó la orden y comenzó a comer una a una las papas con deleite—mm, esta rico.

-  ¿Tienes donde quedarte?—afuera anochecía lentamente—Terry.

- Mm. ya veré, no pongas esa cara de preocupación, además hoy trabajaré hasta tarde—dijo tratando de sonreír—puede que el último cliente me deje dormir con él el resto de la noche…

- No, no—realmente eso no le gustó—ven conmigo.

- Nagi, vamos—Nagi le puso enfrente el dinero que traía y con voz suplicante y mirándole a los ojos—Nagi…

- Ven conmigo, ¿si?—suplicó.

- Ok—dijo acomodando los billetes y guardándolos en el bolsillo de su pantalón—aunque siempre se paga al final, ¿sabes?.

- Yo, yo sólo quiero—se cohibió, no era su intensión que el chico le prestara servicio sexual.

- Lo sé—dijo guiñándole—come, de verdad está rico.

- Si, si—que iba a hacer, meterle a la mala a su cuarto, se estremeció, no quería que le hicieran daño.

- ¿Qué edad tienes?

- 17 ¿y tú?

- Igual, ya esta oscuro—suspiró—tus tíos se molestaran al verme.

- Vamos, al diablo con ellos—le pasó el brazo por la cintura y hecho a caminar, entraron como lo más natural, tres rostros los miraron expectantes—hola, estaremos en mi habitación, no me molesten, ok.

- Hey, Nagi, ¿qué crees?—fue a decir Crafford cuando el cenicero a su lado comenzó a trizarse, quedando sorprendido.


{Nagi, ese pretty boy lo tienes que compartir}{vete a la mierda, no le tocaras ni un cabello}--¡guau!, No sabía que podía ser tan posesivo.


- Mm, habrá que darle  una lección—afirmó tranquilamente Crafford.


Entraron al cuarto, Nagi cerró con llave, mientras Terry se dejaba caer en la cama, estirándose con placer.


- Me gusta tu cuarto, huele rico, a ti, te importa si uso el baño.

- Claro, ve—este le sonrió y a dos pasos de la puerta del baño volteó a mirarle.

- Quiero tomar un baño, me acompañas, ¿sí?

- Acompañarte—musitó sonrojándose—yo…

- Vamos, sólo es un baño—le sonrió, Nagi dudo y le siguió, así que comenzó a desnudarse—tus tíos, no lo son, ¿verdad?.

- Cierto—estaban ambos bajo el agua tibian no podía evitar sentir como su rostro se sonrojaba y conscientemente trataba de evitar disfrutar de mirar ese cuerpo tan bien formado, el cabello de Terry le llegaba  media espalda, tomó un poco de champú y lo pasó por él—tu cabello es hermoso…

- Me gusta el tuyo, aunque debieras…

- Dejarlo crecer, ¿no?

- Si—dijo riendo y apoyando el rostro en el hueco del hombro de Nagi—hace tiempo que no me sentía tan bien, gracias…

- Cierra los ojos—dijo y le enjuagó el cabello, dejo que el agua caliente les retirara todo el jabón de la piel, luego cerró la ducha y le envolvió los cabellos con una toalla, saliendo de la ducha—toma.

- Gracias—comenzó a secarse, el cuerpo de Nagi era hermoso, su piel eso sí, estaba surcada por cicatrices que reconoció, unas de cortes, otras de bala, así que no tenía una vida simple, suspiró—lo malo del cabello largo es que demora en secar…

- Siéntate, te lo seco—tomó  el secador y con delicadeza acaricio los cabellos, le gustaba Terry, se sentía bien a su lado, deseaba protegerle y lo deseaba, claro no era tan inocente, esa sensación en su vientre era lujuria—listo.

- Mm, que bien, vamos a la cama—dijo con naturalidad, arrastrándole de una mano, ambos seguían apenas cubiertos  por una toalla a la cintura,  la cual retiró y metiéndose entre las cobijas tiró de Nagi, que sonrojado también se recostó, se abrazo suspirando y le besó el cuello—me gustas, hueles rico.

- Eres, eres, me gustas—musitó sintiendo mis corrientes recorrerle el cuerpo al toque de los tibios labios entreabiertos que besó con deleite, un beso intenso, lleno de pasión de entrega, mientras los cuerpos se acomodaban y las manos acariciaban, separó un instante su boca de la dulce de Terry—no te sientas obligado, yo sólo no quiero que estés en la calle…

- Lo sé, pero, deseo tener tu cuerpo, yo te gusto, tu me gustas, tener sexo, pues, es un placer inesperado, disfrutémoslo—dijo y volvió a apoderarse de la boca, mientras una de sus manos acariciaba expertamente el sexo de un Nagi, que excitado dejó volar sus manos por esa piel suave y levemente dorada, las caricias, los besos, cada vez más intensos.


Deslizó sus labios por el torso hasta llegar a las tetillas, las lamió, succionó y hasta mordió, generando gemidos de placer en su joven amante, que en respuesta arqueó el cuerpo intensificando la fricción de sus vientres y sexos hasta que ya no daba más, necesitaba penetrarle.


- Hazlo, hazlo—gimoteó abriendo las piernas y alzándolas hasta ponerlas sobre los hombros de un azorado Nagi--¡hazlo!.

- Terry—así, sin mas, se incrustó, penetrándolo sin delicadeza, brutalmente hasta que ni un milímetro de su sexualidad quedaba fuera, el gemido apagado de Terry y luego la lenta respuesta de sus caderas le hizo reaccionar, le miró temiendo haberle hecho daño, pero una mirada cristalina y brillante parecía decirle que se dejara llevar, y lo hizo, mas y mas, poseyendo como nunca creyó posible, sintiendo su miembro ser tragado por ese cuerpo que se movía con evidente experiencia, hasta que ya no dio más, un gemido le inundo el pecho, aferró más firme aun las caderas de Terry y empujando a fondo liberó una avalancha dentro del desfalleciente  Terry que estaba sobrepasado por la multitud de sensaciones placenteras—yo, yo…

- Bésame—musitó casi sin aliento, uniendo su boca, sin llegar aun a desunir sus sexos.

- Vaya, vaya, si que es todo un follador, este Nagi—comentó excitado el rubio que sentía crecer dentro de su cuerpo la lujuria—y ese pretty boy es todo un bocado.

- Deja de espiarles, el chico de vez en cuando puede divertirse…

- Vamos, sólo quiero compartir la diversión y—se concentró pero para su sorpresa no llegó ni una imagen--¿qué? Como diablos…

- ¿Qué?—el rostro asombrado del pelirrojo le llamó  la atención.

- No puedo  ver nada, es como  si no existieran, eso es imposible…

- Eso si que es inesperado, Nagi no tiene tanto control y—se puso de pie y ambos caminaron a la habitación de Nagi, pero al estar a punto de entrar un campo de repulsión no les dejó tocar la puerta—este si es Nagi, interesante…

- Interesante, maldición te parece  interesante—jadeó tan molesto que cuando Crafford le arrastró a su cuarto no se dio cuenta hasta que estaba a m
medio desnudar.


Esa noche se dieron placer mutuo  una y otra vez, hasta que  el sueño los venció.

Despertó con los primeros rayos del sol, sintió la calidez del cuerpo a su lado, hundió los dedos en los cabellos, delicioso, suspiró, con delicadeza lo dejó dormido, bien arropado, se vistió, garabateó unas letras en un papel y dejó esta en la almohada y tras besarle salió cerrando tras de sí.

Bajó las escaleras en silencio, iba hacia la puerta cuando el pelirrojo se le interpuso.  

- No tan rápido, pretty boy—le agarró firme los hombros y le besó, mordiéndole los labios—ahora me toca a mí…

- No, no me gustas—susurró separándose, sin violencia, pero sin que el pelirrojo pudiera evitarlo—estas sucio…

- Este quedó paralizado por largos minutos, cuando finalmente reaccionó maldijo y se fue a su cuarto a tomar un baño, cuando los demás lo buscaron horas después, seguía bajo el agua caliente, tratando de limpiarse compulsivamente.


Despertó con una cálida sensación repletándole el cuerpo, antes de abrir los ojos, sabía que ya se había ido, suspiró, ahí frente a él una nota, “fantástico, ¿cierto?, lo repetiremos cuando sea, Terry”—suspiró—sí, fantástico…  

….


{fin capítulo 1}