"Aroma a Cambio"
Basado en Weiß Kreuz
By Mickaelle
 

 

CAPITULO 2

 

- Aya y yo ya lo discutimos, Yoji, necesitamos ayuda extra al menos por este mes, yo tengo que entrenar a mi equipo, Omi esta en plenos exámenes finales, ustedes dos no podrán con todo el trabajo en la tienda y además los repartos, así que pediremos un chico para los repartos y aseo, al fin y al cabo los ingresos aumentaran por las fiestas y se podrá que dar con las propinas…

- Mm, espero que no termine siendo un problema—dijo dudativo, Yohji, mientras continuaba realizando dos adornos florales, Ken  colocó en la esquina de la vitrina un  pequeño cartel solicitando un ayudante.

- Estoy cansado—musitó agotado Yoji, y recién eran las 11 a.m., entraron cuatro clientes mas y dos de ellos solicitaron que les enviaran las flores a domicilio, lo que  hizo que concordara en la idea de contratar a alguien.

- Hola, ¿aun necesitan un ayudante?—preguntó  acercándose al mesón de atención y consultándole a joven de cabellos oscuros.

- Si aun—dijo Ken sonriendo al muchacho—ven—le indico que lo siguiera tras el mostrador—siéntate, cual es tu nombre y que edad tienes?

- Terry Masato, tengo 17 años y de verdad necesito el trabajo—contesto tratando de ser lo más agradable posible—solo que no tengo referencias, sabes, nadie me conoce en esta región y no tengo familia…

- Mm, ya veo, eso es un problema, en realidad—dijo dudando, aunque  el chico le simpatizaba e inspiraba confianza.

- Podría trabajar una semana  gratis, a prueba, así si no resulta, pues no has perdido nada—dijo suplicante—es mas puedes revisarme para quedar seguro que no les robo nada…


Yohji se acercó a Ken y le hizo un gesto y le murmuro algunas palabras al oído, a él también por alguna razón este chico le inspiraba confianza, además de cierto grado de lastima al verle tan necesitado de trabajo.  

- Ok, una semana de prueba, te pagaremos el mínimo, ok,  pero en la semana de prueba solo contaras con las propinas, a la primera duda de tu honestidad te vas—concluyó Ken, todo el rostro del chico parecía sonreír en un segundo, rayos, era increíble lo bien que sentía por verle así—¿ puedes empezar ahora?

- Claro, dime que debo hacer—dijo poniéndose de pie entusiastamente.

- Mm, ve a dejar estos pedidos, ya están cancelados, así que les llevas la factura, ellos te la firman y te regresas con la copia, ¿ok?

- Perfecto—dijo tomando tres de los arreglos, las direcciones y las facturas, así como la bicicleta de repartos, y salió de inmediato.

- Vaya, ese chico realmente me parece que necesita el trabajo, espero que no nos equivoquemos con el—dijo Yohji, acercándose a Ken que asintió— además, no cabe duda que necesitamos la ayuda, espero que Aya y Omi no se molesten por que hayamos contratado a alguien sin que ellos estuvieran presentes…

- Uf, tienes razón, no creo que sea problema Omi, pero Aya, esa es harina de otro costal.


A las 13 p.m. empezaba el turno de Aya y Omi y nerviosos Ken y Yohji esperaban el regreso de Terry, el cual cuando ya pensaban que les había dejado mal parados, entro sonriendo aunque sonrojado como la grana.


- Perdón, me demore mas de lo necesario—dijo acercándose con las facturas firmadas y entregándoselas a Ken—en la ultima dirección me, es decir, es que…

- ¿qué?—pregunto lleno de curiosidad Yohji, sobre todo al verle tan alterado—que, te intentaron robar?

- No, no es eso, pero salió una señora a recibirlo y a toda costa quería que entrara a su casa, poco falto para que me metiera a la fuerza, por suerte llego al parecer su marido—contesto aun más sonrojado.

- Ja, ja, ja—rieron hasta que les saltaban las lagrimas los dos jóvenes, aunque les quedaba claro que no era sorprendente, siendo tan guapo el chico—la próxima vez te enviaremos con cinturón de castidad.—bromeo Yohji, lo que hizo palidecer a Terry y reír aun más a los dos muchachos, que estaban fuera de control cuando entraron Aya y Omi.

- ¿Qué pasa? ¿De qué se ríen? Cuenten…--insistió Omi—hola, ¿quién eres tu?

- Hola, soy Terry—dijo tendiéndole la mano como saludo, este chico era como su edad, de cabellos castaños y unos maravillosos ojos azules, algo en él le recordaba a Nagi, quizás esa dulzura que emanaba del, y sobre todo lo hermoso que le parecía.

- Aya, Omi, este es Terry, le contratamos como ayudante—logró decir entre carcajadas Ken—y casi se lo viola una mujer en la ultima entrega…

- Ja, ja, ja—se unió a las carcajadas Omi, mientras Aya sólo miró analíticamente al chico que se le acercó y tendió la mano como saludo, al dársela, este palideció intensamente y se tambaleo casi cayendo al suelo desmayado, lo que hizo que rápidamente Aya lo sujetara--¿qué te pasa?

- Terry—se acercó solicito Ken con una de las sillas de detrás del mostrador.

- Perdón, sólo me sentí un poco mal—dijo  pálido como papel a la vez que trataba de ponerse de pie—ya, ya estoy bien…

- No, no te vez bien, ¿has comido algo?—dijo serio Aya a la vez que con la mirada les preguntaba a los otros, los cuales encogieron los hombros—hoy, comiste…

- Si, tome un café en la mañana—dijo tratando de sonreír, sabía que no era por falta de comida, muchas veces había pasado hambre y no se había sentido así, era algo que había sentido al tocar a Aya, pero claro, no podía decirlo.

- Un café, eso no es alimento, menos para un chico como tu, tan delgado y en pleno crecimiento—dijo Yohji acercándose y alzándole en vilo—le llevare adentro para que coma algo, ok, de ahí ya repuesto se los mando para que siga trabajando…

- No es necesario, yo—trató de protestar pero era evidente que Yohji no le soltaría—yo puedo caminar…

- Vamos, si no pesas nada—afirmo sonriente Yohji—Ken te toca servir hoy el almuerzo…--al decir esto lo dejó sentado a la mesa y ocupó el puesto a su lado.

- Claro, en un minuto—contestó Ken, entrando a buscar los alimentos, colocó todo en una bandeja y volvió al comedor, donde  los dos jóvenes conversaban anima-damente, hacia tiempo que no veía tan animado a Yohji, al menos en una conversación con un chico—listo, realmente Omi hoy se lució.

- Mm, huele exquisito—afirmó Terry, y comió con ánimo.

- Terry, y por que no vives con tu familia—pregunto Ken, la actitud del muchacho cambio de inmediato, su mirada dejó de ser dulce para ser fría como navaja.

- Ellos fallecieron hace un tiempo—musitó en voz apenas audible—ustedes viven todos en esta casa, cierto.

- Así es—no siguió con el tema de la familia, algo había en eso que al muchacho le molestaba, y no era tristeza, era ira.  Terminada la comida, Terry agradeció, ayudó a llevar los platos a la cocina y volvió a la tienda.

- Listo, en que ayudo—dijo acercándose a Omi, que le recibió con una encantadora sonrisa.

- Pues creo que hay dos entregas, cierto Aya.

S- i, son cerca, toma las direcciones, estos son los arreglos—miró al muchachito, se veía un poco más repuesto—tómatelo con calma, ok.

- Ok—respondió, cuando estuvo  fuera de la tienda respiró profundamente, este trabajo le gustaba, los cuatro muchachos eran muy agradables, pero su instinto, por llamarlo así, le decía que esto sólo era una cubierta,  era lo  mismo que había sentido respecto a Nagi.  En cierto modo era gracioso, el que justo se relacionara con ellos, mm, estaba seguro que si seguía  en la ciudad las cosas serían muy interesantes, aunque, claro no sabía aún si eso era bueno o malo.

- Omi, ve a tu computadora e investiga al chico, ve de inmediato—ordenó  Aya muy serio, lo que hizo que el chico no discutiera.

- Hey ¿qué haces?—preguntó Ken al ver a Omi encaminarse a su cuarto.

- Aya me ordenó investigar a Terry.

- Aya, ¿por qué?—se le acercó, éste apenas desvió un segundo la mirada del adorno floral que realizaba—¿qué sospechas?…

- Mm, sólo creo que su desmayo del medio día no solo fue por hambre, es una sensación como la que siento cuando el pelirrojo esta cerca—contestó secamente para sorpresa de Ken—le tendremos demasiado cerca, es mejor estar enterados de lo más  posible.

- Claro, espero que tus sospechas sólo queden en eso, me simpatiza el chico—dijo Ken, a la vez que se quedaba en la tienda reemplazando a Omi.


Cuando faltaban unos 30 minutos para cerrar y Terry había nuevamente salido a una entrega, entró Omi, su rostro mostraba una seriedad que presagiaba malas noticias.


- Aquí esta la información, tuve que violar los registros de algunas instituciones públicas—dijo pasándole los  impresos a Aya, detrás de él  venía Yohji.

- Mm, pon el cartel de cerrado, Ken—dijo Aya a la vez que rápidamente hacia una leída a los papeles, al terminar su rostro estaba contraído—al parecer el muchacho sufrió abusos y agresiones en su familia, hay numerosos registros de golpes y fracturas en distintos servicios de urgencia, esto se repite hasta los 10 años en que un incendio consumió la casa donde vivía, murieron sus padres y hermano mayor, el se encontraba afuera, las puertas y ventanas cerradas por fuera, el juez lo envío a una institución donde estuvo hasta hace 9 meses, de ahí escapo de un hogar de acogida intermedio, ha sido tres veces arrestado por vagancia y posible prostitución en otras ciudades, acá no tiene registros, todo un caso…

- Bueno al menos no tiene nada que ver con una organización, es sólo un delincuente común—dijo Ken—si se le puede llamar común al asesinar a sus padres…

- Esa noche ellos dejaron que en nuestra propia casa me violaran, eso no lo dice el reporte, cierto…--dijo una voz apagada desde la puerta, el rostro de Terry estaba como tallado en piedra—tampoco dice que  mis propios padres y hermano me golpeaban hasta enviarme cada semana a las salas de emergencia, ni que eran alcohólicos y drogadictos, o que en el reformatorio estuve 3 semanas en enfermería por que me atacaron con navajas y que un siquiatra decidió que debía recibir terapia de electroshock cuando me pusieron en el hogar intermedio por que era demasiado callado y a veces hacia cosas que ellos no entendían…

- Terry—musitó conmovido Omi acercándosele, pero al estar a unos pasos sintió como si lo empujaran cayendo al suelo aparatosamente, lo que hizo que los otros tres se prepararan para atacar, pero Terry empezó a llorar y se le acercó a Omi.

- Perdón, perdón, perdón—gimió temblando de pies a cabeza—no era mi intención hacerte daño, es un acto reflejo, cuando me duele demasiado…

- Eres telequinético, también empático, ¿cierto?—afirmó Aya a lo cual el chico mirándole directo a los ojos asintió.

- Con algunas personas, pues puedo irrumpir en sus mentes—susurró a la vez que se acurrucaba encogido como un niño que esta abandonado—yo no pretendía hacerles nada malo, sólo quería trabajar, nada más…

- Terry…--Yohji se le acercó con mucha precaución, en espera de ser rechazado tan bruscamente como lo había sido Omi, pero eso no sucedió, le tomó entre sus brazos acunándole, ante lo que el chico estalló en sollozos llenos de angustia, sin atender lo que los otros opinaran le cargó llevándole hacia su habitación—tranquilo, nada malo has hecho, sólo era necesario que supiéramos que ocultabas, entiendes, una precaución comprensible…

- Tú, tú no estas molesto, ¿no me odias?—musitó sorprendido sintiendo las manos de Yohji acariciándole los cabellos—no te repugno…

- No, nunca, has sufrido cosas indecibles, sólo ahora duerme, te hará bien, vendré a despertarte cuando la cena este lista, ok—tomó el juvenil rostro entre sus manos, buscando mirarle a los ojos--¿ok?

- Sí, gracias—contestó sintiéndose tan bien, pues sentía una gran calidez proveniente de Yohji.  Fue justamente esa calidez la que le hizo dormir casi de inmediato.

- Así que le dejaste en tu cuarto—dijo Ken, mirándole sorprendido, por que generalmente Yohji no sentía ningún agrado por los hombres o chicos.

- Está dormido—dijo dejándose caer en un sillón, podía darse cuenta del enojo de Aya y la curiosidad de Omi y Ken—es sólo un chico asustado…

- Es peligroso que este con nosotros, por sus capacidades síquicas pronto se dará cuenta de lo que hacemos—afirmó Aya.

- Es peligroso que esté solo, teniéndolo cerca evitaremos que lo utilicen, que caiga en manos equivocadas, te das cuenta que por primera vez, podríamos anular las ventajas que tienen los otros—dijo repentinamente Ken—debiéramos darle la oportunidad…

- ¿Omi?—los tres se quedaron mirando al muchacho que pareció pensar por unos minutos.

- Yo creo que debemos darle una oportunidad, ha pasado cosas horribles y además Ken tiene razón, podríamos usar sus capacidades…

- Tendremos que informar a Persia, seguro que le interrogaran, están conscientes de eso—dijo Aya, viendo en los rostros de sus compañeros que eso no lo habían pensado.

- Pero podemos esperar unos días antes de informarle, al fin y al cabo, no correremos riesgo hasta que se presente la próxima misión—dijo Omi.

- Eso, Aya, sólo postergaremos unos días el informe—apoyó Ken.

- Para que te pido tú opinión—dijo resignado mirando a Yohji que sólo asintió—bien, postergaremos todo lo posible el informe, deberá quedarse en la casa, ¿dónde le instalaremos?.

- El pequeño cuarto que esta al final del pasillo, lo desocupamos mañana—dijo entusiastamente Omi—y usa el baño del pasillo.

- ¿y esta noche?

- Pues se queda donde está en estos momentos, en mi cuarto—respondió para sorpresa de todos Yohji.

- Entonces no hay más que decir, salvo, Omi, la cena—dijo Aya seriamente.

- De inmediato—contestó sonriendo alegremente el muchacho saliendo en dirección de la cocina.


Despertó con la sensación de que debía irse, poner la distancia más grande que pudiera entre él y esa ciudad, pero al mismo tiempo, sentía que debía quedarse con esos chicos, que estos le necesitarían y que de alguna manera su vida estaba ligada a ellos. Suspiró y se acurrucó más aún, no quería que acudieran imágenes a su mente, no, silencio, vacío, vacío frío y tranquilizador, del que no se temía.  

…………….