"Aroma a Cambio"
Basado en Weiß Kreuz
By Mickaelle
 

CAPÍTULO 3

 

- Hola, bello durmiente, te traje la cena—dejó la bandeja en la mesa de luz, a la vez que se sentó a su lado, los cabellos, de Terry estaban esparcidos por la almohada, dándole una apariencia aún más femenina y encantadora, no pudo evitar estremecerse.

- Mm, huele rico, gracias, Yohji, es una vergüenza que te molestes tanto por mí—dijo irguiéndose y con naturalidad pasó los dedos entre abiertos, como si fueran una peineta, por  sus cabellos y los trenzó—supongo que el trabajo me duró solo un día…

- Supones mal, te quedas, sigues a prueba, pero ahora para estar más seguros te quedaras a vivir con nosotros un tiempo, ok—los ojos del muchacho se abrieron con sorpresa, vaya que hermosos, era como hundirse en pozos de oro fundido, un color tan particular—hoy duermes en mi habitación, mañana despejaremos un pequeño cuarto al final del corredor…

- Dios, no entiendo por que hacen esto—musitó, la mano de Yohji reposó en la de él, y le hizo estremecer, varias imágenes inundaron en un segundo su cabeza, y un calor intenso le recorrió, placer, placer, respiró profundamente, disimulando y comenzó a comer.


Le observó comer, algo había pasado por su mirada en un segundo, pero fue tan breve,  no entendía lo que le estaba haciendo sentir este muchacho, pero de que sentía algo, lo sentía, quería tenerle seguro, y reconocía el grado de excitación que provocaba el sólo saber que esa noche compartirían el cuarto y el lecho.  

- Esta muy bueno, sabes hace tiempo que no comía tanto y tan bien en un mismo día—dijo como si nada—aunque ahora me echaran a patadas, habría valido la pena…

- Ja, ja, ja—le revolvió los cabellos y el muchacho riendo también le revolvió los cabellos—bajaré la bandeja, puedes tomar un baño, encontraras todo lo necesario, te dejare acá un pijama, ok.

- Gracias—susurró, un pijama, vaya, hacía eternidades que no los usaba, pensó algo confuso, sobre todo por que tenía ganas de sentir su piel contra la de Yohji.


Salió bajando las escaleras lentamente, ese chico le gustaba demasiado, generaba una excitación creciente, haciendo que sus antiguas aventuras con hombres le parecieran tan cercanas, rayos, deseaba tener sexo con ese chico, no podía engañarse al respecto.  

Demoró todo lo posible el volver a la habitación, cuando finalmente dos horas después entro, la mirada brillante de Terry le recibió generando una marea de deseo en su vientre—aún no duermes…

- No, es que, verás, no te molesta si no uso el pijama que me dejaste, trate pero, hace tanto tiempo que no uso uno que—trató de explicar sonrojándose—puedo dormir en el sillón…

- Como se te ocurre, duermes como te acomode más—contestó a la vez que podía apreciar que el muchacho solo llevaba los boxer, lo que hizo que su miembro empezara a reclamar por ser liberado.

- Gracias Yohji—contestó con una sonrisa aun más radiante, quería, deseaba estar desnudo entre los brazos de ese hombre,  hundirse el esos ojos verdes como lagunas, enredar sus cabellos en los cabellos castaños claros, dios, sabía Yohji lo hermoso y excitante que era, suspiró—¿ya te acostarás?

- Sí, mañana me toca el primer turno en la florería—contestó a la vez que se desnudaba, percatándose que el muchacho no perdía detalle de sus movimientos, rayos ese chico se lo estaba comiendo con los ojos, era posible que le deseara tanto como él, ya en boxer, se metió en la cama y apagó la luz, sus cuerpos no llegaban a tocarse, pero eso lo solucionó  de un solo osado movimiento Terry, que se le abrazó y ocultó su rostro en el hueco entre cuello y torso con un suspiro—Terry…

- Me, me gustas—musitó temblando—me gustas…

- Terry—jadeó a la vez que deslizó las manos por la piel tersa, que respondió de inmediato con un estremecimiento, buscó los labios que se le brindaron abiertos y palpitantes, enredó la lengua con esa tan dulce y cálida—Terry…


Las manos le arrancaban profundos suspiros de placer, sentía tu vientre palpitando tan intensamente como el propio, una de sus manos voló a acariciar el sexo, al encontrarlo duro y palpitante gimió, lo masajeó para que aumentara a pleno volumen, a la vez que sentía como sus entrañas ardían por sentirse repletadas—Yohji, hazme tuyo, por favor…


Obedeció de inmediato, tiró el boxer del chico y el propio al suelo, le tendió boca arriba y se colocó encima, se deleitó con ese rostro anhelante, los labios entreabiertos húmedos, el pecho agitado por la ansiedad, acercó sus labios a esa piel y la besó, la lamió lenta, liberando gemidos roncos del muchacho, se detuvo en los pezones duros y erguidos, los mordisqueó y succionó, y bajo acariciando con su lengua el vientre hasta centímetros del miembro erguido y palpitante lo hizo acariaciarle las mejillas, y sus oídos se inundaron de los gemidos juveniles, a la ves que esas caderas acudían al encuentro de su boca, introdujo el miembro en su boca, mm, lo saboreo, se deleitó con él, masajeándolo con la lengua hasta que un grito apagado le anunció que debería tragar la marea algo dulce y espesa que de una vez le llenó la boca, la saboreó hasta la ultima gota y con la mirada brillante de gozo y el cuerpo doliéndole ya por el deseo acumulado, coloco las piernas sobre sus hombros, acercó la lengua al ojete y lamió, lubricándolo los mas posible, cuando ya consideró que estaba listo, guió su miembro palpitante y comenzó a introducirlo en el estrecho canal, no hubo retroceso ni quejas, solo un suspiro profundo del pecho juvenil, y el empuje para acelerar la penetración por hacer la unión más intensa.

- Yohji—jadeó, pleno de gozo, el corazón latiéndole a mil por hora amenazando con salírsele del pecho, una multitud de imágenes como avalancha en su mente, placer, placer, mil veces, placer.


Empujó profundamente, clavándose por completo y comenzó el movimiento creciente de vaivén, que las caderas del muchacho acompañaban entusiastamente, no quedaba ni una mínima duda que era un placer compartido un deseo común, una necesidad de ambos, más y más—ahora…--musitó roncamente sintiendo la marea crecer en sus riñones, empujo y se derramó dentro de las entrañas de un Terry tan sobrepasado por la multitud de sensaciones que le mordió el hombro derecho.

Despertó cálidamente entre los fuertes brazos de Yohji, sabía que  se evitaría mucho dolor si escapaba en esos momentos, pero no quería, porque todo el sufrimiento era poco si podía estar al lado de Yohji.  

……………  

Aun no baja Yohji, pensó a la vez que ponía la cafetera al fuego, en menos de media hora debían abrir la florería, obviamente tampoco se había levantado Terry, bueno los otros podían pensar lo que quisieran él estaba seguro que en ese cuarto habían pasado muchas cosas anoche.  

- Buenos días—saludó sonrojándose—perdón es tarde…

- Ja, ja, ja—rió al ver ese rostro y leer lo que había pasado—no te preocupes, el café estará listo en unos minutos, además aun quedan 25 minutos, apuesto que dormiste muy bien—dijo guiñándole un ojo, lo que hizo que el muchacho enrojeciera más intensamente—hey, no te preocupes, lo que tú y Yohji hagan es cosa de ustedes, ok.

- Ok, gracias Ken—musitó bajito.


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