"Aroma a Cambio"
Basado en Weiß Kreuz
By Mickaelle
 

 

CAPITULO 4: DOMINACION

 

La pantalla oscura parecía no importarle, sólo algo surgía en su cabeza, se puso de pie, vistió ropas normales pero ultra cómodas y salió.

Las calles eran aun bulliciosas a pesar de ser avanzadas horas de la noche, su instinto le guiaba, reconoció ese rostro entre la multitud dentro de la pista de baile, se acercó como un predador a  su presa, de inmediato le sedujo, eso era sencillo, su cuerpo en movimiento era una invitación demasiado tentadora.  

- Ven—musitó a su oído, y como si fuera solo salió de la disco y se introdujo al callejón cercano, el hombre le siguió con los ojos brillantes de lujuria y depravación.

- Hermoso—jadeó abrazándole y deslizando su lengua por el cuello del jovencito que le dejó hacer, toqueteó la entre pierna y –auchhhh--su grito fue ahogado por una mordaza que le colocara en la boca, aterrado quiso golpear, escapar, pero era tarde, el chico se había revelado como el cazador.

- Todo tiene su precio, llegó el día de cobranza—musitó en voz baja y ronca, sus dagas actuaron silenciosas y certeras, causando dolor hasta la locura, la inconsciencia y finalmente la muerte.

 

Camino a casa tarareando  una canción, sentía tan ligera el alma, y todo su cuerpo le gritaba que necesitaba a Farf, si, le necesitaba.  

Farfarello, con paso presuroso subió de dos en dos los escalones, temblaba por dentro, sintiendo esa excitación crecer y crecer, mezcla deseo, ansiedad, amor y temor, todo lo que le inspiraba ese joven de 17 años escasos, el mismo que hacia seis meses había irrumpido en su vida.

 

- KAIS…--llamó con un tono de voz que nadie mas conocía salvo el joven—KAIS… 

- Demoraste—percibió el temblor en los labios, y la mirada ansiosa, sonrió y se le acercó manteniendo una mirada fría, al tenerle a pocos centímetros sus manos firmes le atrajeron hacia si, con brusquedad, atrapando uno de sus brazos y dolorosamente flectándolo hacia atrás mientras su boca mordía la otra sumisa—te deseo Farf…  

- Tómame, tómame—jadeo completamente entregado, suplicio, placer y amor, un amor desenfrenado que ya no sacaba nada con negar, vivía por ese muchacho, estaba dispuesto a todo por él, esos ojos negros que eran como pozos oscuros y absorbentes se habían apoderado de todo su ser, ese vacío lo había tragado, hasta que nada de su voluntad era suya.  

- KAIS: KAIS—jadeó mientras sus labios se unían a los del muchacho, estos  le sabieron a  sangre, pestañeó asombrado por ese sabor, acarició los largos cabellos marrones y le estrecho entre sus brazos, le amaba, podía inventar mil términos pero el adecuado era amor, el más pleno y absoluto, el más desquiciado y vehemente amor.

 

KAIS se situó sobre él, le desnudó con habilidad y le amarró las manos sobre la cabeza, los ojos brillantes por el gozo, la expectación y el deseo le animaron a seguir, sus uñas marcaron surcos en el torso que se arqueó a su encuentro, su rodilla derecha se apoyó sobre el sexo duro del su amante, presionándole hasta causarle tal dolor que las lágrimas rodaron por las mejillas, le mordió los labios sacándole sangre, las tetillas, la piel irritada por la caricia de sus uñas, luego le abrió las piernas, las puso sobre sus hombros e introdujo 3 dedos en el ojete poco distendido aun,  un gemido de dolor escapó del pecho de su amante, los movió dentro hasta dilatarlo por completo  y luego los reemplazó por su barra de carne palpitante, la introdujo de un golpe, fuerte e imperativo, comenzó un ritmo vehemente  de ir y venir, que Farf acompañaba con gemidos mezcla placer enloquecedor y dolor, siguió y siguió hasta que liberó sus barreras y le inundó por completo—te quiero, te quiero…--le abrazó con suavidad, toda la suavidad que hasta ese momento no había demostrado, le liberó las  manos y besó la boca, lamiendo, acariciando con su lengua los labios, la lengua, y nuevamente los labios, siguió así hasta que el sueño le venció.  

Acariciaba los cabellos sedosos, mientras su mirada se distraía en la pantalla de la televisión, le dolía el cuerpo, pero siempre era así con KAIS, le tomaba violentamente, como si debiera liberar toda la rabia que sentía, pero nunca llegaba a hacerle verdaderamente daño, y él, cuando ese delicioso muchacho le permitía poseerlo, él era delicado, dulce, como si te tratara del más fino cristal a ser acariciado y adorado, por que la ira venia del daño que alguien había infringido al cuerpo y alma de su amado y estaba dispuesto a borrarlo, con besos, con entrega, hasta con su propia sangre si era necesario.

 

- Que tanto miras—musitó entre abriendo los ojos, perezosamente…  

- Solo noticias…--le alzó delicadamente el rostro y acarició los labios con los suyos—tienes hambre…

- Si, un poco—dijo a la vez que metía su lengua juguetona en la boca cálida y la saboreaba—iré a preparar algo, quédate en la cama…  

- Pero—le había dejado solo en la cama con las ansias despertadas con ese beso apasionado, suspiró y puso volumen a la tv.  
 

“se ha encontrado el cuerpo de Bairon Arnaiz reconocido empresario y que recordaran había sido implicado en acusaciones de abuso de menores, cargos que por tecnicismos no fueron aceptados por la corte, el cuerpo se encontraba desnudo, colgando de los pies, con numerosos cortes de arma blanca, se ha establecido que estos cortes se le hicieron en vida…”  
 

- Toda una obra de arte—dijo dejando en la cama una bandeja con comida y pasándole un tazón con chocolate caliente—lo interesante es cuando puede demorar un cerdo en morir…  

- KAIS—lo miró seriamente, por que la voz del muchacho sonaba tan diferente, recordó que hacia  un mes le había dado un par de dagas para su protección, se estremeció—las dagas…  

- Oh, las limpie, te lo aseguro, tal y como me contaste que hacías tú—contestó enfrentando la mirada preocupada—no te asustes, nadie dirá que fui yo, sabes, ni siquiera le conocía.  

- Pero por que entonces…  

- Lo escuchaste, abusaba de niños, no es correcto que por que se tiene poder se quede impune, no por que seas el más fuerte tienes derecho de abusar—contestó con una mirada tan diáfana que Farf no supo que decir por unos minutos—yo sólo hice lo que los demás no hicieron.  

- Pero KAIS, si te llega a ver alguien, si—tembló de pies a cabeza y le atrajo hacia sí, protectoramente—¿los otros?  

- Por supuesto, pero nadie me verá,  he aprendido mucho, sabes—le besó con dulzura, como pocas veces lo hacía, por que veía el temor en los ojos de su amante y protector, sabía que el único que generaba esas reacciones de emotividad era él, no entendía aún por que desde hacia ya seis meses se encontraba bajo su protección, desde que le encontrara medio inconsciente en ese callejón, escupiendo sangre, le llevó a un doc., pagó sus cuentas médicas y finalmente le había instalado en ese departamento, todo lo cual mucho antes de que se relacionaran físicamente, esto era de unas pocas semanas,  por que él había literalmente violado  a su protector—apaga la tv. Y comamos, si tanto te preocupa, solo enséñame más del oficio…  

- Sí, eso haré—musitó besándole con pasión, no podía cuestionar lo que hacia, él mismo era un asesino, y sus razones mucho menos válidas, solo placer y dinero.  
 

Cayeron cansados al piso, sus cuerpos sudorosos, riendo al verse tan elementales, las manos comenzaron a acariciar casi de inmediato, sin premura, solo placer de sentir como la piel sé entremecía, luego  las bocas  buscaron la sal y la suave vibración, cero violencia, algo distinto, por que así quería que fuera, KAIS, quería sentir a Farf suspirar de placer, estremecerse de gozo pleno, sin dolor, tal y como siempre éste le hacia el amor—te quiero Farf, eres el único ser que me importa—jadeó, entregándole todo el placer posible, besándole, acariciándole, poseyéndole totalmente, pero por una vez, sin dolor, sólo placer.

 

Dos noches mas tarde…  

Se acercó con paso lento, nada en él era amenazador, todo lo contrario, solo podían ver un chico frágil y hermoso, algo tambaleante, probablemente por el efecto de las drogas o el alcohol, eso mismo les hizo receptivos, la promesa evidente de un bocado de placer, el guarda espaldas le dejo pasar por orden de su patrón, alguien le puso una copa en la mano de una bebida fuerte y le condujeron a la mesa privada, sonrió dulcemente al hombre mayor que le atrajo hacia sí rodeándole con su brazo la cintura.  

- Cual es tu nombre, precioso—su mano libre se deslizó hacia la entrepierna del muchachito que se sonrojó encantadoramente, pero le dejo hacer a placer.

- KLEIN y tú—musitó dejándole golosear con su boca entre abierta, menos de diez minutos después, entraba a un privado con ese hombre, sus guarda espaldas no estaban, pues los había despachado, estaban solos, le dejo que le desnudara y que se desnudara, cuando le tenia sobre sí, a punto de penetrarle, su mano buscó entre las ropas tiradas a su lado, cogió el mango de su daga y la clavó justo en los riñones, con un movimiento certero, el cuerpo se arqueó por un segundo, la mirada sorprendida y aterrada, lo empujo con fuerza, haciéndolo caer de lado, con su otra daga hizo una serie de cortes en el cuerpo del agonizante, luego con calma se vistió, en todo momento canturreaba apenas audible, le dirigió una ultima mirada al salir del cuarto y sonrió.  

- Te amo, te amo—susurraba al oído de un KAIS estremecido y acurrucado en sus brazos, luego de uno de esos momentos de entrega absoluta, le escuchó suspirar y buscó la mirada de esos  profundos ojos negros—KAIS…

- Te amo—le miró a los ojos para que supiera que lo decía sinceramente—te amo y te pertenezco, Farf.

- KAIS, mi amor—le apretó contra sí,  por que sabía que esas palabras eran mucho más profundas.