"Aroma a Cambio"
Basado en Weiß Kreuz
By Mickaelle

 

CAPITULO 5. CONFUSION

 

 

- Qué pasa, por qué esas caras—preguntó al entrar al salón, encontrándose a los tres con caras contraídas sentados como esperándole—donde esta Terry?  

- Yohji, pues…--vaciló Ken, buscando apoyo en Aya que solo bajó la mirada—están un grupo enviado por Persia en el subterráneo y…  

- Están interrongándole, Yohji, desde hace mas de dos horas—dijo angustiado Omi, con los ojos llenos de lágrimas.  

- Qué, pero por qué no me llamaron al celular—se dirigió con paso presuroso hacia las escaleras pero Aya se interpuso—déjame pasar…  

- Sabes que es inevitable, déjales hacer, si interrumpes solo empeoraras las cosas…--un grito proveniente del sótano le interrumpió he hizo que Yohji se abalanzara sin que pudiera o quisiera evitarlo, es mas los cuatro se abalanzaron escaleras abajo—demonios…

- Terry, mi …--se sacó la chaqueta y lo envolvió con ella, tomándolo en sus brazos, mientras Omi actuando atacaba violentamente a los hombres de su jefe, lo mismo que Ken y Aya enfrentaba a Persia, con  una mirada tan fría como el hielo.  

- Como se atreven a interrumpir un interrogatorio, Aya diles—cayó por que los ojos de joven le miraban fríos y asesinos—Aya…  

- Será mejor que se retire, señor y se lleve a sus  hombres de inmediato—dijo con voz amenazadora—somos un equipo, y lo que han hecho con uno de los nuestros no lo admitiremos más, entiende, nadie volverá  a tocar ni un cabello de Terry…  

- Pero el muchacho no es del equi…--calló, por que las miradas de los cuatro muchachos le dejaron en claro que para ellos si lo era—entiendo, muchachos, nos retiramos.  

- Terry—le acarició el rostro cubierto de lágrimas los ojos se abrieron lentamente y al verle destellaron, le sintió acurrucarse en sus brazos—mi dulce Terry…  

- Yohji, yo les conteste todo, pero no me creían, te juro que les dije solo la verdad—tartamudeó entre sollozos—lo juro, los chicos dijeron que todo estaría bien si decía la verdad, y la dije, pero no me creyeron…  

- Perdóname, por no estar aquí para protegerte—musitó a la vez que llevándole en sus brazos subió las escaleras, seguido por sus compañeros que no podía evitar sentirse culpables…  

- Pero ya estas aquí—susurro escondiendo el rostro en el hueco del cuello masculino y suspirando, el estar en los brazos de Yohji le tranquilizaba y generaba tal sensación de seguridad que todo el temor y dolor desaparecían.  

- Te aseguro que nunca imagine que llegaran a—trató de explicarse Aya pero la mirada reprobatoria de su compañero le hizo callar.  

- Lo que no entiendo es por que si lo que los cuatro mas odian es a la familia…………………… están dispuestos a trabajar para uno de ellos—musitó instantes antes de quedar inconsciente Terry, lo que hizo a los cuatro muchachos mirarle asombrados.  

- Terry que—el chico estaba inconsciente—Yohji le escuchaste…  

- Sí, lo dijo claramente, el puede leer la  mente de algunas personas, nos lo dijo, recuerdan, así que debe haber sacado el nombre de nuestras mentes y lo percibió en la mente de alguno de los que conducían el interrogatorio, debe ser una confusión.  

- Cuando despierte le preguntaremos, llévale a vuestro cuarto—dijo Aya, que en realidad no estaba muy convencido de que se tratara de una confusión.  


Despertó acurrucado aun en los brazos de Yohji, lo amaba, profunda y absolutamente, estaba dispuesto a todo por el, por eso permanecía allí, aun cuando sabía que corría un gran riesgo, además estaba seguro que pronto muy pronto debería intervenir para salvarles, podía sentir en la piel como el peligro se precipitaba sobre todos ellos.  

Yohji se recostó al lado de su muchacho, le acarició los cabellos y le rodeo la cintura con su brazo, en segundos a pesar de seguir dormido el muchacho volteó y se le acurrucó buscando su calor y protección—te amo mi dulce Terry, te amo—musitó bajito, besándole la frente…  

- Yohji, te amo—respondió entre dormido y despierto.  

- Lo que dijiste sobre que trabajábamos para un miembro de la familia que odiábamos…  

- Oh, eso, pues así es—respondió sinceramente, aunque percibía que esto le causaba angustia y dolor a su amado—el jefe de toda la organización a la cual obedecen pertenece a esa familia, lo leí en la mente  de Persia…  

- Malditos puercos—musito bajo, con la voz ronca por la ira, sintió como el cuerpo del muchacho se estremecía y le apretaba mas contra él—amor?  

- No quiero que sufras, no debí decírtelo, pero juré nunca mentirte, te amo demasiado, no sé si sigue relacionado con el resto de los miembros de su familia, solo sé que llevan el mismo apellido.  

- Te amo, Terry, como nunca creo que podría llegar a amar de nuevo, más de lo que amé una vez, nunca lo dudes—digo uniendo sus labios a los entre abiertos del muchacho que le respondió con total entrega.

 

 

Farf dormía profundamente, le había dejado bien arropado en el lecho, él mientras se encontraba en la sala completamente concentrado, su instinto le decía que algo iba a pasar y que debía huir, pero no dejaría a Farf.  

La puerta se abrió silenciosamente y tres figuras ingresaron rodeando al muchacho que alternadamente les miró a los ojos, las armas estaban presas en las manos, se podía oler anticipadamente la sangre que sería derramada, KAIS con un simple gesto hizo surgir las dagas, sintió una punzada en la frente, y sacudió la cabeza.  

- Basta—dijo mirando al pelirrojo con frialdad.  Al mismo tiempo podía sentir que su cuerpo era presionado por una fuerza invisible que venía del chico más joven, respiró profundamente y adoptó una posición de defensa—esos juegos no les ayudarán conmigo…si me quieren deberán ensuciarse las manos…

- Maldito—susurró Crawford y los tres avanzaron, el espacio se llenó de movimiento y golpes, para sorpresa de los atacantes, el joven esquivaba cada uno con precisión.

- Déjenlo, no le harán daño—gritó interponiéndose con sus armas en las manos en actitud clara de defensa, Farfarello—KAIS, vete, de inmediato…déjamelos a mí…

- Te amo—susurró al oído de su amante antes de dejarle solo, aunque no se alejó demasiado, solo lo suficiente para que les fuera difícil detectarle, su mente era un perfecto vacío.

- No debiste ponerte en nuestra contra y ayudar a ese muchacho, las órdenes son de eliminarle, Farfarello, ahora deberás sufrir las consecuencias—dijo con voz fría Crawford, Nagi inmovilizó al albino, y le trasladaron a la mansión donde de inmediato fue informado su jefe, el cual les ordenó esperarle, él quería aplicar personalmente un castigo ejemplar.


A poca distancia, KAIS les siguió, sus ojos negros más fríos y decididos, sus manos apretando las empuñaduras de las dagas, un perfecto depredador listo para atacar.

 

Los cuatro jóvenes miraron a Marx serios, lo que acababan de escuchar los hizo permanecer silenciosos, la pelirroja salió y Aya se quedó mirando a Youji.  

- Llama a Terry es algo que él debe decidir no tú—dijo Ken antes de su compañero dijera algo, Omi salió presuroso y en minutos llegó con el chico.

- Terry, tenemos un trabajo, es con el grupo de asesinos que posee facultades como las tuyas, será a pleno día, de manera que…--empezó a decir Aya.

- Les acompañaré, puedo generar un bloqueo a al menos parte de sus facultades—dijo con mucha firmeza, y se acerco a Youji y le acarició suavemente el cabello—¿a qué hora partimos?

- En una hora, Youji se encargara de prestarte ropa adecuada y te protegerá, tu misión es mantenerte a salvo y brindarnos apoyo, ok—dijo claramente Aya a lo cual el muchacho asintió, aunque sabía perfectamente que no sería solo eso lo que haría, había visto lo que les esperaba y no bastaba con prestar apoyo…