"Missai"
Basado en Weib Kreuz
By Mickaelle
ORÍGEN
¿Qué
haces Sam?
-
Nada—contestó
sin abrir los ojos, sintió como Ian cerraba la puerta y se recostaba a su
lado, estaba tan relajado que cuando sintió los labios de su hermano
deslizándose por su piel, solo le dejó hacer, cuando las tibias manos se
adentraron en su ropa interior, suspiró—Ian…
- Estamos solos—susurró uniendo sus labios a esos que tanto deseaba y
que le correspondieron, irrumpió en esa boca dulce, acarició esa lengua y
bebió de él, poco a poco la ropas cayeron al suelo, cada centímetro de piel
fue saboreada por sus labios.
Se
dejó conducir por el cuerpo ardiente de Ian, temblando y jadeando, le sintió
devorarle el pene hasta que no podía controlar los gemidos que escapaban de
su garganta, hasta que todo su cuerpo se convirtió en marea que estallaba en la boca hambrienta de su hermano—Ian…--musitó
entrecortado, le sintió separarle las piernas y colocarlas sobre sus hombros,
ese era el paso previo a que le penetrara, abrió los ojos, el rostro frente a
él, estaba sonrojado, sus ojos brillaban de lujuria y deseo, sus labios
abiertos y jadeantes, le vió guiar su gruesa polla hasta sus nalgas las que
separó y de un empeñon decidido se
adentró en su estrecho recto, un grito contenido le llenó el pecho, todo su
cuerpo se estremeció por la violenta irrupción, pero no le rechazó, no,
respiró agitado y empezó a seguir el ritmo impuesto por las caderas de Ian,
le escuchaba decir una y otra vez ”eres mío, eres mío”, hasta que le
llenó las entrañas con su semen caliente.
-
Samy—le
acarició el rostro, lo besó hasta que les dolieron los labios,
manteniéndole entre sus brazos, cada hora del día deseaba tenerle así,
pegado a su piel, sumiso en su cuerpo, deslizó la mano por la espalda hasta
llegar a las turgentes nalgas, le escuchó suspirar y besarle el cuello, como
respuesta a sus caricias—te necesito tanto…
-
Me
tienes, siempre que se da la oportunidad—musitó reposando la cabeza en el
torso de su hermano—te perteneceré mientras sigamos juntos…
-
Siempre
estaremos juntos, siempre—los ojos violeta de Samy le miraron dulces, pero
algo tristes, una sensación de temor le inundó y para alejarla lo besó
apasionadamente, mientras lo acomodaba sobre su cuerpo y volvía a penetrarlo.
Sentirle
plenamente, darle todo lo que le era posible, aunque le doliera, aunque
estuviera fatigado, llegar a saciarle plenamente, darle y recibir de él,
aprovechar cada segundo era lo único que importaba para él, perderse en el
brillo de los ojos azules de Ian, fundirse con tu alma mientras le fuera
posible.
++++++++++++++++++++++
-
Recuerda Ian, a las 7 en la estación—insistió.
-
Si
padre, estaré en punto de las 7, ustedes no olviden mi valija—dijo
sonriendo, tenía que ir a rendir el último examen, pero estaba seguro que lo
pasaría con excelente.
Se
miró en el espejo, lo que iba a suceder no podía ser cambiado, mil
engranajes estaban ya en movimiento, acababa de salir de la ducha, estaba
apenas cubierto con una toalla a la cintura, los cabellos largos sueltos sin
secar, sus padres colocaban las últimas valijas en el carro, los miró por la
ventana, gravándose esos rostros sonrientes, el brillo de sus ojos, suspiro.
-
Ian,
mi amando Ian—cerró los ojos, y cada centímetro de su piel vino a su
mente, sus ojos azules, sus cabellos rubios—“te amo, Ian, te amaré
siempre”—musitó para sí.
Menos
de un minuto después sintió el
frío metal de la pistola en su espalda, abrió los ojos, vió los fríos
rostros de los dos hombres que acababan de entrar a su habitación, no hizo
nada para resistirse, cayó a esa cama que tantas veces compartiera con su
hermano—“dos posibles futuros”—gimió
sollozando al recibir la violenta entrada en su cuerpo del primero de
esos hombres, el ruido apagado de los silenciadores los escuchó, a pesar de
los gemidos que inundaban el cuarto—“adiós papá, Adiós Mamá, los amo”—pensó.
- ahhhhhh—gimió
estremeciéndose al recibir el embate total en sus entrañas, en segundos ese
hombre se retiraba y su cuerpo débil recibía al otro.
-
Vaya,
veo que se divierten—toda la casa estaba lista para quemarse—nos lo
llevaremos, rápido, vamos—ordenó el líder del comando, los objetivos eran
los padres, si los chicos estaban ahí, quedaba a su discreción, el mayor de
15 no estaba, este otro, de 12 había resultado hermoso y todo un bocado que
iban a conservar.
Lloró,
lloró hasta que no le quedaban lágrimas, no pudo ir al funeral, solo tenía
unas fotografías de éste, tres tumbas—Samy, mi Samy—musitó aferrando la
almohada, cerró los ojos y soñó, Samy decía que le amaba, luego su rostro
adquiría una extraña mirada y sus labios musitaban “dos futuros, dos
futuros posibles”. Días
después se fugaba de la institución pública donde había sido llevado por
la policía.
++++++++++++++++++++++++++++
-
El
reemplazo de Balines llegará mañana, esta es la información de él,
tendrán una semana para adaptarse—anunció Max y luego se retiró.
-
No
quiero un reemplazo de Yohji—musitó Omi.
-
Ninguno
de nosotros, pero es un hecho—dijo Ken.
-
Nombre,
Missai Kio, 20 años, nombre clave, Siamés, armas, dagas y revólver—leyó
Aya—llegará mañana temprano.
El
timbre hizo que Aya abriera, los demás siguieron en la sala, cuando Aya
volvió observaron atentos al joven que le acompañaba.
- Ken, Omi, éste es Missai—presentó.
-
Hola—saludó,
su mano fue estrechada por ambos jóvenes, aunque le quedaba claro que no
estaban precisamente felices por su llegada—me muestran donde puedo poner
mis cosas…
-
Claro,
ven conmigo—dijo Ken, Missai le siguió, era un joven alto, cabellos
castaños claros y grandes ojos violeta, se movía silencioso, de hecho dos
veces volteó a ver si le seguía aun—pasa, tú estás libre de colocar lo
que desees en tú cuarto.
-
Gracias,
Ken—dejó el morral que cargaba al hombro, se retiró el largo abrigo que
vestía, quedando en unos pantalones de spandex negro y suéter de cuello alto
violeta oscuro, ropas que destacaban la perfección de su cuerpo--¿de qué
manera se organizan con lo de la casa y la florería?.
-
Nos
turnamos para la cocina y el aseo general, tú tendrás que asumir los turnos
de Yohji, en la florería él generalmente prefería el turno de la tarde,
porque así podía dormir hasta tarde, Omi tiene clases en la mañana—explicó.
-
Yo
preferiría estar en turnos de mañana—comentó desnudándose con toda
naturalidad ante Ken—quizás alguno de
ustedes pueda cambiarlos conmigo—buscó en el morral ropa
mas cómoda, colocándose una playera y unos jeans desgastados.
-
Seguro,
no creo que haya problemas, a todos nos gusta dormir un poco más cuando se
puede—dijo algo atragantado, pues no había perdido detalle del cuerpo semi
desnudo de Missai y este le
había afectado, se movía con un dejo naturalmente sensual, su piel se veía
tan suave y perfecta, cada músculo perfectamente
trabajado para darle fuerza y esbeltez.
-
Y
en cuanto a la cocina, ¿cuándo me toca?—preguntó mirando a los ojos a
Ken, éste parpadeó nervioso, le sonrió y éste se sonrojó.
-
Bueno
se suponía que esta semana, pero no hay problema de que cambiemos—contestó
bastante turbado.
-
No
es necesario, me gusta cocinar, me relaja—dijo acercándosele y con
sencillez le introdujo los dedos en los cabellos oscuros—se ven muy suaves y
lo son…¿bajamos?.
-
Claro,
vamos—estúpido, se dijo para sí, se había quedado
ahí observando descaradamente el cuerpo de Missai, actuando como un
psicópata voyerista—oye Missai, perdóname…
-
¿Por
qué?—miró curioso al moreno al bajar las escaleras.
-
Bueno,
por que debí salir de la habitación cuando te cambiaste de ropa y—una
cristalina sonrisa iluminó el rostro del joven.
-
Deber…no
veo por qué—la turbación creció en Ken—no hay razón para esas
consideraciones conmigo, Ken, hace años que no estoy solo en una habitación
o tengo privacidad para algo.
-
¿Cómo
es eso?—preguntó Aya, que había alcanzado a escucharles.
-
Siempre
me han usado para infiltraciones en prostíbulos, como acompañante en
círculos diplomáticos o mafiosos y cuando no estaba en una
misión, estaba en un cuartel con 10 o 15 mas, compartiendo todo—contestó
tranquilamente—va a ser extraño esto de tener una habitación para mi solo
y dormir con toda la cama a mi disposición…¿dónde está la cocina?.
-
Acá,
Missai—Omi le llevó hasta ella—te ayudo…
-
¿Qué
edad tienes Omi?--preguntó mientras hacía una revisión general de donde se
encontraban los utensilios y las provisiones que tenían.
-
17
años—contestó sentándose sobre la cubierta del mueble de cocina.
-
Hay
algún plato en especial que les agrade?—preguntó disfrutando de la mirada
cristalina del chico.
-
Pues,
sí, pero no es necesario que…
-
Dime
cual es, vamos—los ojitos de gato brillaron--¿y?.
-
Pescado
asado con papas duquesa y verduras gratinadas—contestó saboreándose de
solo imaginar el plato—pero es complicado y…
-
Okis,
haré una llamada—marcó desde el teléfono de la cocina—he, Shun, es
Missai, claro, en cuanto tenga tiempo, me puedes mandar Atún, sí, ese
justamente, lo más pronto que puedas, perfecto guapo, anota la dirección,
ok, bebe, bye—colgó y le dedicó una dulce sonrisa a Omi—empecemos con
las verduras y las papas.
-
De
verdad sabes prepararlo…--le miró asombrado, mientras éste picaba las
verduras con una gran habilidad, colocándolas en resipientes separados, luego
pelaba las papas y las ponía a cocer.
-
Sí,
estuve 20 días en una misión con un chef, aprendí mucho en la cocina—contestó—aprendo
muy rápido.
-
Solo
20 días—musitó Omi. En eso golpearon la puerta de la cocina y atendió
Missai, un joven de unos 20 años le entregó una caja y antes de irse le
besó en los labios. Omi
parpadeó algo cohibido por lo visto.
-
Ummm,
el mejor atún del país, además tenemos un extra—dijo colocando la caja en
la mesa y abriéndola, le sonrió al muchacho—¿te gustan los camarones con
salsa blanca?.
-
Camarones,
hurra—exclamó feliz—déjame ayudarte, si, si, si…
-
Ok,
ojitos de gato—accedió tomándole el rostro con ambas manos y besándole
sutilmente los labios—pero obedece bien mis indicaciones…
-
Cla…claro—tartamudeó,
pues es roce de sus labios le había estremecido, aunque parecía que Missai
lo consideraba solo algo natural.
++++++++++++++++++++++++++++++++++
-
¿Qué
te parece Missai?—pregunto Aya fijando su mirada en Ken.
-
Es
hermos…digo…--tosió atragantándose.
-
A
parte de hermoso, ¿qué más?—la turbación aumentó en el rostro de su
compañero.
-
Es…--suspiró—no
puedo opinar objetivamente, me afecta…es accesible…siento que…pues…uff…
-
Me
quedó muy claro—esbozó una sonrisa—dijo que lo usaban para
infiltraciones, comprendes lo que eso significa—la mirada de Ken parecía
tan perdida—no ha dormido solo, es decir, han usado su atractivo sexual…
-
Yo
no…no había pensado en eso—el visualizar a Missai como
un objeto sexual le descompuso—es…es…
-
Sí—en
eso escucharon las risas que venían de la cocina—qué sucede ahí?.
-
Omi,
no más.
-
Un
poquitito más, ¿si?, dale, Missi, Missi, Missiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
-
Ojitos
de gato…para…hey…
-
Ambos
se asomaron y vieron a Omi
literalmente sobre los hombros de Missai.
-
¿Qué
haces Omi?—pregunto Aya.
-
Yo
quiero un poco mas, Misiiiiiiiii—suplicó, hasta que vieron como un
sonriente Missai le metía una par de dedos en la boca, Omi descaradamente los
lamió.
-
¡Omi!—reprochó
Ken, el chico saltó de los hombros y le miró inocentemente.
-
¿Qué?,
pero si esta tan rico—no había soltado la mano de Missai y seguía
chupeteándole los dedos—exquisito…
-
ojitos
de gato es muy goloso—comentó sonriendo Missai y tomando en la cuchara un
poco lo acercó a los labios de Ken—prueba…
-
Ummm,
esta delicioso—reconoció.
-
Aya—también
el pelirrojo probó un poco.
-
Um,
realmente—los ojos de Missai destellaron.
-
Que
bien, espero que lo demás les guste también, ya está listo el almuerzo,
pondré la mesa y sirvo.
-
Yo
la pongo, tu sirve Missi—casi ronroneó Omi, quedaba claro que habían
conquistado su corazón directamente por su estómago.
Comían
animados, Omi detallaba cada paso de la preparación de los platos, como si se
tratara de una increíble operación científica, lo que hacía reír a los
demás.
- Missai—la
mirada de Aya se fijó en el rostro del joven—desde qué edad estás en
Kritiker?.
-
Desde
los 17 años, antes estaba en Batallas Dark—su voz era apagada.
-
¿Batallas
Dark?—repitió Ken.
-
Un
grupo de mercenarios bajo las órdenes de unos pocos poderosos en EEUU—se
paró de la mesa, su rostro era tan sombrío que prefirieron no seguir
preguntando—iré por el postre.
Era
la una de la mañana, Ken despertó y decidió bajar por un vaso de leche,
cuando llegó a la sala encontró a Missai sentado en el suelo frente al
televisor sin volumen.
- ¿Qué
haces?…
-
No
puedo dormir—susurró—no hay caso…
-
¿Serviré
dos vasos de leche, entonces—dijo entrando a la cocina, luego le pasó un
vaso a Missai y apagó la tv—vamos, te tomas la leche e intentas dormir.
-
No
va a resultar, no estoy acostumbrado a dormir solo—dijo resignado, al subir
las escaleras—yo tengo pesadillas…además y…
-
Ven,
duerme conmigo entonces—Missai le sonrió y asintió, Dios, ¿en qué se
estaba metiendo?, le estaba gustando demasiado, ¿por qué se sometía a tal
tortura de tenerle en su cama?.
Cuando
entraron a su habitación, Missai se sacó la bata quedando sólo en
pantaloncillo corto y se metió en la cama, él vestía un pijama delgado, y
la visión de ese joven en su cama realmente le remecía.
- Gracias
Ken—susurró cuando este entró a la cama y apagó la luz, le sintió
estremecer, buscó su calor, pegándose a su cuerpo—cuando era niño siempre
terminaba en la cama de mi hermano mayor, luego, simplemente no me permitían
dormir solo…
-
¿Quiénes?,
¿Qué pasó con tú familia?—el joven se pegó aun más a él, temblando,
por lo que lo abrazó—perdóname, no debí preguntar.
-
Mis
padres fueron ejecutados, quemaron nuestra casa, mi hermano no estaba, nunca
más supe de él, para todos yo estoy muerto al igual que mis padres.
-
¿Qué
edad tenías?
-
12
años, se siente tan cálido estar contigo—susurró hundiendo el rostro en
el hueco entre cuello y hombro de Ken—me gustas mucho…
-
Duerme
Missai, solo duerme—nuevamente este suspiró y poco después su respiración
acompasada le indicó que dormía profundamente.
Tenía
turno de mañana con Aya, por lo que lo más silenciosamente se levantó,
entro al baño y cuando salía ya duchado, vió que Missai se había retirado,
esto le sorprendió, suponía que seguiría durmiendo profundamente, cuando ya
vestido bajó, en las escaleras éste le alcanzó.
- No
te toca turno de mañana, debiste seguir en la cama—le comentó.
-
Imposible,
de verdad no puedo seguir en la cama solo—señaló sincero—sabes, hace
años que no dormía tan bien, gracias, aunque sé que es un abuso…
-
No
digas eso—le contestó sonriendo—yo también dormí bien…--al entrar a
la cocina, Omi y Aya se les quedaron mirando, estaban desayunando sentados a
la pequeña mesa de la cocina.
-
Missi,
no aprovechas de dormir hasta tarde—dijo Omi—yo me muero de sueño…
-
Son
las ironías de la vida, supongo—contestó revolviéndole los cabellos con
cariño—ojitos de gato…
-
Puedes
aprender el trabajo de la florería—sugirió Aya colocando frente a ellos,
café y emparedados.
-
Así
es, Aya, además sería mucho pedirte que a partir de mañana me dejes hacer
tu turno…--Aya le miró sorprendido y luego intercambio una mirada con Ken,
que para su sorpresa se sonrojó—solo si no te molesta…
-
Claro
que no, yo hago entonces el turno con Omi a partir de mañana—contestó.
-
Missi,
porque no quieres estar conmigo en la florería—pregunto algo triste.
-
No,
ojitos de gato, no es eso, es que no puedo dormir de manera que es mejor que
este en el turno de mañana—dijo de inmediato, atrapándole el rostro con
ambas manos y mirándole directamente a los ojos—nunca pienses algo tan
absurdo, ojitos de gato—le besó nuevamente los labios, como en día
anterior, lo que sonrojo a Omi y dejó asombrados a los otros dos jóvenes—es
idea mía o se está haciendo tarde para la escuela…
-
Siiiiiiiiiiiiiiiii…me
voy, hasta la tarde Missi—dijo saltando y tomando sus libros salió
corriendo.
-
¿Ustedes
dos durmieron juntos, cierto?—confrontó de inmediato Aya, lo que hizo toser
a Ken.
-
Sí,
Ken me dejó dormir con él—respondió con toda naturalidad.
-
Pero
solo dormimos, no estés pensando que…--agregó medio atragantado Ken.
-
Solo
durmieron…--los ojos de Aya miraron curiosos a Missai que le sonrió tan
cristalinamente, ¿cómo era posible que esos ojos brillaran así?.
-
Si,
Ken me dejó acurrucarme en sus brazos y dormir, fue increíble, hace tanto
tiempo que no dormía bien—bebió un poco de café—y ni siquiera estaba
agotado por tener sexo…
-
Missai—Ken
miró a Missai con la misma sorpresa que lo hacía Aya.
-
Pero
si les dije, hace años que no duermo solo, una por que no me dejaban, siempre
había alguien que quería tener sexo y además por otro lado tengo
pesadillas, por lo que dormir con alguien estando agotado evita que las tenga,
pero con Ken dormí tan bien—argumentó sincero—y apenas me abrazó…
-
Missai
con nosotros no tienes que estar siempre disponible, entiendes, somos un
equipo, nos respetamos, nadie obliga al otro a tener sexo—señaló Ken—sé
que cualquiera de los tres te recibirá en su cama para que duermas y no por
esto tienes que tener sexo con él…
-
Ken,
eso lo sé—musitó Missai—Max me lo explicó al decirme que sería
asignado con ustedes—sus ojos miraron directo a Ken—pero te dije anoche,
me gustas mucho…
-
Pero…--balbuceó
estremecido Ken.
-
Creo
que debieran comprar una cama mas grande y dejar la habitación de Missai como
escritorio de ambos—dijo sonriendo Aya, lo que hizo abrir inmensos ojos a
Ken—vamos Ken, desde el primer momento te mueres por Missai, no vas a decir
otra cosa ahora…
-
Yo…yo…claro
que me gusta, me gustas mucho y—tartamudeó
sintiendo que de pronto le faltaba el aire, en un segundo Missai estaba
muy cerquita de él, y sus labios se unían—Missai…
-
Bueno,
lamento decirles que tendrán que esperar hasta la tarde, porque ahora debemos
ir a abrir la tienda—dijo Aya y los separó como si se tratara de niños—vamos
caminando.
-
Aya…--gimió
Ken.
-
Vamos,
tienen que enseñarme todo esto de las flores—dijo sonriendo como un niño
Missai.
++++++++++++++++++++++++
un
par de meses después…..
-
Muévanse
lo más silenciosamente, debemos llegar a la computadora sin que se activen
los sistemas de seguridad—recordó Aya.
-
Eso
no será problema--afirmó con una confianza absoluta Missai, en segundos
atravesaba sensores de sonido, y su cuerpo se flectaba para no rozar los hilos
de luz, cuando estuvo en la sala de computadoras, desconectó los sistemas de
seguridad solo por unos segundos en secuencia, permitiéndoles llegar
hasta ahí sin problemas.
-
Eres
increible—elogió Omi y de inmediato su atención se concentró en la
computadora central.
Ken
asió por la cintura a Missai y lo besó, el joven se entregaba siempre, como
si a cada segundo todo su ser deseara estar fundido al de Ken.
- Vamos,
ya esta listo—susurró Omi—tenemos 2 minutos para salir..
-
El
gran banco central, con el sistema de seguridad más complejo, los cuatro
jóvenes acababan de violar este con tanta facilidad que era irrisible.
-
No
pensé que fuera tan fácil—musitó
Ken.
-
Fue
fácil porque tenemos al perfecto infiltrado—señaló Aya, Missai estaba
acurrucadito a Ken dormitando—desde que está con nosotros hemos tenido
muchos menos enfrentamientos directos.
-
Eso
es verdad, Missi es casi invisible y tan silencioso—apoyó Omi—además de
todas las demás virtudes que tiene…
-
Ojitos
de gato, eres muy lindo—musitó entre dormido Missai y hundió su mano
dentro de las ropas de Ken buscando el contacto con su epidermis.
Omi
sonrió, hasta dormido Missai era dulce, intercambió una mirada con Aya el
cual asintió, el nuevo miembro del equipo era indispensable y había ganado
un muy central lugar en sus corazones.
- Oráculo…es
oráculo—murmuró, sus párpados se movían, demostrando que dormía
profundamente, Ken miró sorprendido al igual que los otros dos, estaban ya en
la cochera a punto de entrar—dos futuros…viene…
-
Dijo,
despiértale, es necesario saber que soñaba—señaló Aya, Ken asintió y le
separó de su cuerpo, de inmediato los grandes ojos se abrieron--¿qué
soñabas?…
-
Um,
pero que, ya llegamos, tengo hambre y…--las manos de Aya le afirmaron por
los hombros y sus ojos le miraron imperativos--¿qué pasa?…
-
Dijiste
oráculo, dos futuros, viene, ¿qué estabas soñando?—interrogó.
-
El
sueño…--buscó la mirada de Ken y su rostro adquirió una expresión de
fragilidad, Ken le separó de Aya y le llevo hasta la sala, ahí acurrucado en
sus brazos, supo que debería responder—no me gusta recordarlos sueños…duele…
-
Este
debes recordarlo—insistió Ken, besándole la frente—dinos…
-
Oráculo
debe ser asesinado, oráculo muere y ellos ganan, oráculo vive y todo
permanece, dos futuros posibles, dos futuros probables—un estremecimiento le
recorrió de pies a cabeza y ocultó el rostro en el pecho acogedor, temblando—sus
ojos son tan azules, Ian tenía los ojos azules, la muerte tiene ojos azules,
la esperanza tiene ojos azules—levantó la mirada y enfrentó a Ken—cabellos
rojos pedirá ayuda, ustedes deberán decidir, ayudan, oráculo vive, no
ayudan, oráculo muere…
-
¿Qué
significa que “ellos ganan”?—preguntó Aya.
-
Cabellos
rojos pedirá ayuda si dices que sí, el te dirá—respondió suspirando—no
me gustan los sueños, duelen Kenny, ningún futuro deja de estar libre de
dolor…
-
Los
sueños se cumplen, es eso, Missai, por eso duelen, ¿cierto?—el joven
asintió—soñaste lo que pasó con tu familia…--volvió a asentir.
-
Entonces
solo nos queda esperar que mente maestra acuda por nuestra ayuda—musitó
bajo Aya, una molesta sensación le llenaba el vientre.
-
Tengo
hambre, ojitos de gato, que nos darás de comer—preguntó sonriendo como si
ya no recordara el sueño—vamos a la cocina…
-
Vamos,
Missi, preparé algo rico, solo hay que calentarlo en el horno, tú pon la
mesa—dijo sonriéndole.
-
Ya
olvidó el sueño, es una defensa sicológica ante lo que le hace daño—dijo
Ken, suspirando—por eso quizás no le detectaron esa capacidad en Kritiker…
-
Lo
más probable—apoyó Aya—Bran tiene los ojos azules, dijo que Ian los
tenía…
-
Su
hermano…así se llamaba…
-
Ya,
la muerte tiene ojos azules, la esperanza tiene ojos azules, ¿qué
significará?.
-
Podríamos
especular mucho pero en realidad no llegaremos a nada, debemos esperar que
Schuldig venga por nuestra ayuda.
-
Supongo
que tienes razón…
-
La
cena esta servida—anunció un sonriente Missai.
Después
de cenar cada cual fue a su cuarto, Missai acurrucado como siempre en los
brazos de Ken, habían hecho el amor, ahora Ken le acariciaba consciente de
que no dormía.
- Missi,
amor—este estaba depositando dulces besos en su torso—mírame…
-
¿Qué
pasa?—los profundos ojos pardos de Ken eran como pozos que le daban
serenidad.
-
Tú
decidiste que se cumpliera un futuro cuando pasó lo de tus padres, ¿cuál
era el otro?—esos ojos violeta se entristecieron de inmediato, apoyó la
cabeza en su torso y le sintió suspirar—Missi…
-
Ian
y yo, separados pero vivos…nuestros padres muertos…el otro futuro, padre y
madre vivos, Ian muerto, yo…yo vivo…
-
Tanto
amabas a Ian…tu y él eran mas que hermanos ¿cierto?—se le apretó contra
el cuerpo, esa ya era la respuesta.
-
Sí,
más que hermanos, yo solo sé que Ian debía seguir vivo, no podía ni puedo
soportar la idea de que Ian muera…--volvió a buscar esa mirada—no me
odies…
-
Nunca,
mi amor, Ian fue tu primer amor, este nunca se olvida, yo
lo sé—le besó y poco después sus cuerpos se unían plenamente.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++