"Missai"
Basado en Weib Kreuz
By Mickaelle y Ruby
MISION
1
-¿Un compañero?, -preguntó un joven de cabellos rubios, muy alto y
de ojos azules, había preguntado al recibir un sobre con la información,
sobre su nuevo compañero.
-Si Ian, no sabemos con certeza quien es, todo lo que se saben o te
quieren decir sobre él, esta ahí, -dijo un joven de no más de 25 años de
edad, con cabellos castaños claros que le llegaban escasamente ala altura de
los labios, de piel morena clara y bello rostro.
-¿Y se mudara aquí?
-No lo sé, yo solo te traigo la información que me dan, -dijo él
chico de cabellos castaños, con algo de tristeza, ya que le agradaba Ian y no
le gustaba ser de tan poca utilidad para él, aun que seguramente Ian, ni
siquiera sabia su nombre.
-No te preocupes por eso, ya veremos que sucede después y gracias por
traerme la información..., -dijo Ian y sin pedir permiso beso los labios del
joven castaño que tenia frente de él, el cual se sonrojo hasta las orejas
por el beso, -... delicioso caramelo de licor de moras, -le susurro en el
oído Ian al moreno y este prácticamente se fue corriendo de la casa, estaba
muy nervioso y no quería cometer una locura, él sabia mas cosas sobre Ian de
las que desearía saber.
Ian estaba recostado sobre su gran cama, en una de las tantas
habitaciones de la gran casa estilo victoriano donde estaba viviendo, las
cortinas estaban abiertas de par en par, dejando que la luz de la luna se
filtrara a la habitación iluminándola suavemente, él rubio se encontraba
analizando la información que se le había entregado hacia tan solo hacia
unas horas.
Mentalmente Ian se encontraba repasando
lo que había leído, la primera hoja del sobre no decía gran cosa, solo era
un largo y aburrido discurso de los ¿por qué le mandan
ayuda? Y otras cosas que tendría que hacer para poder que él y su
nuevo compañero fueran útiles para las futuras misiones que estaba por
venir, que se encontraría con La Muerte Roja en una semana, en una misión a
la cual tenia que llegar puntualmente, a las 8:40 PM sin falta, donde
serviría de apoyo a su nuevo compañero y donde lo conocería, que esperaba
que se llevarán bien, que tendrían que vivir juntos, pero que era misión de
él convencer a La Muerte Roja de que se mudara a su casa y que se adjuntaba
la poca información que se sabia de su nuevo compañero y que no se
sorprendiera de nada que La Muerte Roja llegase a hacer, Ian tomo el sobre con
la información y releyó la ultima hoja que le habían dado.
Nombre: Louis Vladimir Ysmael Fiama.
-leyó Ian.
-Un nombre curioso, algo largo diría
yo, -pensó en voz alta Ian.
Nombre Clave: La Muerte Roja, -¿Por
qué le dirán así?
Edad: Desconocida. Sexo: Masculino.
Fotografía: No disponible, -Sin fotografía y como boy a saber como es.
Ultima Ubicación: Barcelona España,
sin ubicación exacta, -¿Quizás por su acento lo pueda reconocer?, y ¿Tal
vez tenga que ayudarle con el idioma?
La Muerte Roja, se le conoce a sí por
ser pelirrojo, es ágil y rápido en las misiones, experto en infiltraciones,
jamás a sido detectado por un sistema de seguridad, utiliza armas blancas
para sus trabajos, -leyó con tranquilidad Ian y le agrado, quizás su nuevo
compañero quizás fuera un lindo y delicioso pelirrojo.
Entrenado por Neogénesis desde escasa
edad, considerado como letal y peligroso, habla diversos idiomas a la
perfección, aun que se desconoce cuales sean, sabe utilizar prácticamente
cualquier tipo de vehículos, armas o computadoras, -termino de leer Ian, eso
era todo lo que decían las hojas que le habían enviado.
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-¿Misión?, -pregunto con cierta e infantil alegría un alto de
cabellos largos hasta los hombros de un color rojo y de grandes ojos calipsos,
quien había abierto la puerta, en la entrada estaba un chico de cabellos
cortos de un color café oscuro, cubiertos por una gorra, su atuendo era una
camiseta con el nombre de alguna compañía de envíos de correos y un chaleco
con el mismo bordado de la compañía, todo en color blanco, rojo y azul.
-Si, -respondió el chico con toda tranquilidad.
-¿Algo que debamos saber Office-Boy?, - dijo desde el interior de la
casa una voz idéntica a la del pelirrojo que había abierto la puerta.
-Lo único que sé, es que pronto tendrán que viajar, -dijo él
Office-Boy, -Me saludan a Kuro, -dijo él chico y se fue sin decir nada mas,
le agradaban los pelirrojos y él era el único que se atrevía a ir a su
casa, desde lo que sucedió con la mascota de ellos, los otros informantes ya
no se atrevían a ir, por suerte para él, Kuro ya no le hacia nada, pero él
no podía decirles más o su vida correría peligro.
Él pelirrojo que había la puerta, entró a la casa y fue recibido por
dos pelirrojos idénticos a él, -¿Quien era?, -pregunto uno de ellos, los
tres tenían el mismo tono de voz, distinguir uno del otro seria imposible.
-Él Office-Boy, -dijo el que había abierto la puerta, ese era el
nombre por el cual conocían a su informante y no necesitaban saber mas de
él, después de todo, jamás lo veían por mas de unos 5 minutos por misión.
-¿Misión?, -pregunto entusiasmado uno de ellos.
-Esperemos que así sea Vladimir, -dijo Louis, quien era el que había
abierto la puerta, los tres se miraron y corrieron a sentarse sobre un mullido
tapete en medio de la sala, Ismael fue quien se encargó de abrir el sobre con
la información de su nueva misión, saco las hojas y comenzó a leer en voz
alta.
-La Muerte Roja tendrá que trasladarse a Japón, buscar e instalarse
en una casa en Tokio, avisar sobre nuestra nueva localización a Neogenesis y
esperar nuevas instrucciones, un mes es el tiempo limite que tiene para
completar su traslado de domicilio, -concluyo de leer Ismael, la hoja no
decía nada mas, los tres se miraron confundidos, jamás había recibido una
orden tan extraña, si había recibido ordenes de traslado de domicilio, pero
nunca una tan simple como esa.
-¿Japón?, -dijo Vladimir.
-¿Qué abra aya?, -dijo Louis.
-Eso es lo de menos, pero ahí que considerar que en Japón en este
momento es finales de otoño inicios de invierno, -dijo Ismael, de nuevo los
tres se miraron con ojitos brillantes y los tres al mismo tiempo dijeron
-¡¡¡Chocolate caliente!!!, ¡¡¡Vamos a Japón!!!, -dijeron los 3 muy
contentos y se abrazaron, después miraron a Kuro, él cual era un gran perro
muy similar a un lobo, de hecho podrías jurar que es un lobo, -Nos vamos de
viaje ¿qué te parece Kuro?, -le preguntaron al perro, él cual ladró y
comenzó a menear la cola, en claro gesto de que estaba de acuerdo en salir de
viaje y dicho eso se pusieron manos a la obra, en tan solo 24 horas todas sus
pertenencias ya estaban empacadas y ya estaba rumbo a Japón, ellos tomaron un
avión por la noche y para media mañana ya estaba en busca de una nueva casa,
sus pertenencias llegarían hasta dentro de cuatro días y las tendrían que
ir a recoger al puerto, así que tenían 4 días, tiempo mas que suficiente
para poder encontrar un lugar donde vivir.
Un mes mas tarde, en una casa de dos pisos a tan solo unos 20 minutos
del centro de Tokio 3 pelirrojos ya estaban instalados y tomando clases de una
preparatoria cercana, a la cual lograron entrar gracias a las influencias
Neogénesis y a sus excelentes calificaciones aun que para ellos la
preparatoria era algo sumamente aburrido, lo que les enseñaban no era nada
nuevo para ellos, sus maestros en Neogénesis ya se habían encargado de
enseñarles todo eso y si le hicieran exámenes para entrar a una universidad,
seguramente los pasarían con notas mas altas que el promedio de la gente que
aya terminado la preparatoria.
-Yo abro, -dijo uno de los pelirrojos en un idioma ajeno al japonés,
al abrir la puerta el mismo chico que les había entregado el sobre con
información en España estaba tocando la puerta, -¿Misión?
-No sé que sea esta vez, -dijo él Office-Boy, -Lo siento pero tengo
prisa, me saludas a tus hermanos y a Kuro, -dijo el chico, le entrego un nuevo
sobre al pelirrojo y se fue prácticamente corriendo, signo claro de que
llevaba mucha prisa.
Adentro sus hermanos ya lo esperaban, ambos con una daga en la mano,
por si era un ataque sorpresa, en cuanto su hermano cerro la puerta ellos
bajaron las armas y lo miraron con gran curiosidad, el que abrió la puerta
mostró el sobre y los tres corrieron a sentarse sobre un mullido sillón de
tres plazas, donde ellos se acomodaron muy juntitos y Kuro se subió al mismo
sillón junto a ellos, esta ves fue Vladimir el que leyó lo que les habían
entregado.
-La muerte roja deberá de dirigirse esta misma noche a las 8:40 PM en
punto al lugar que se muestra en el mapa que se adjunta, la dirección se
muestra en la base del mapa y lo que se sabe sobre la instalación también se
adjuntan a esta información, el nombre del blanco es Tomohiko Nakamura, se
necesita que obtengan los números de las cuentas ilegales del blanco, al
igual que toda la información que se pueda sustraer de sus ordenadores, para
esta misión tendrá apoyo adicional, su nombre es Ian y su información
también esta adjunto a esto, -concluyo de leer Vladimir
-¿Apoyo?, -dijeron los tres al mismo
tiempo con cierta molestia.
-Pero nosotros trabajamos solos, -dijo
Ismael, -Voy a hablar con Neogénesis, no pueden hacernos esto, -dijo él
molesto.
-No tiene caso, aquí dice que es
inapelable la decisión, -dijo Vladimir, a quien tampoco le agradaba tener
ayuda y ya no se dijo nada mas, acerca de esto, le pasó una fotografía a
Louis, después de verla detenidamente se la paso a Ismael, los tres leyeron
la información y vieron los planos, no era necesario comentar gran cosa sobre
que arrían, después de todo, estaban acostumbrados
a predecir sus movimientos.
El reloj marcaba las 7:30 PM, tres
pelirrojos idénticos en sus facciones entre ellos y los tres vestidos con
ropas muy ajustadas cubriéndoles, un saco de gruesa lana negra muy oscura,
que les llegaba hasta por debajo de las rodillas y les cubría del frió, sus
cabellos rojos atados por una cinta negra a la altura de su nuca con gran
fuerza-
-Kuro, cuida la casa en nuestra
ausencia, -dijeron los tres chicos de escasos 16 años, a su gran perro, él
cual ladró afirmativamente y sé hecho en la entrada de la puerta en claro
signo de defensa y los tres pelirrojos se marcharon en 3 motocicletas, una
idéntica a la otra.
*.*.*.*.*
Los tres observaron el lugar desde las azoteas de los edificios
cercanos, su objetivo era un edificio de escasos 20 pisos, su blanco estaba en
el ultimo piso y según sabían, hacia guardias en todos los pisos, así que
tendrían que moverse con mucho cuidado para evitar que se dieran cuenta de
que habían entrado al edificio, a pesar de que hacia frió, dejaron sus
abrigos en la azotea del edificio desde el que estaban mirando su blanco y se
dirigieron a una de las entradas del edificio, eran las 8:40, era el momento
de comenzar la misión.
El entrar y matar a todos los guardias del primer piso sin que ninguna
alarme se activara fue sencillo para ellos, se habían separado y casi todo el
sistema de seguridad en unos minutos estuvo completamente fuera de servicio y
los guardias comenzaban a caer como moscas, ya sobre los últimos pisos, uno
de los pelirrojos se encontró con un chico rubio de unos 23 años de edad,
que se divertía de lo lindo matando a uno de los guardias, tardo un poco en
darse cuenta de la presencia de él pelirrojo que estaba frente a él y cuando
lo vio, le dirigió una sincera y cristalina sonrisa y le saludo con un –Hola,
-dijo Ian, después de terminar de matar al guardia, - Louis Vladimir Ismael
Fiama, ¿cierto?.
-..., -él pelirrojo no dijo nada, solo lo miro fijamente por unos
momentos, luego alzo la vista, como si viera hacia la nada.
-Desde hoy haremos equipo, -dice Ian con alegría y le extiende su mano
al pelirrojo, la cual no es estrechada de regreso.
-Hay trabajo por hacer, -dice con frialdad él pelirrojo, este entro a
una de las habitaciones que estaba a mano derecha de Ian y deja solo a Ian,
él cual queda desconcertado por la actitud del chico.
-Chocolate de frutas, -dice Ian muy quedito había llegado 5 minutos
tarde a la misión y se encontró con que en la gran mayoría de los pisos ya
no quedaba una sola alma con vida, estaba indeciso en que hacer, por ello no
se había movido, pero unos minutos mas tarde una daga le pasa rozando a Ian y
esta queda incrustada en el cráneo de un sujeto que no había acabado de
morirse.
-Ten cuidado, -dijo la voz de él pelirrojo desde atrás de Ian, él
cual se giro a verlo pero este ya no estaba.
-¿Cómo
hizo eso?, -se pregunto Ian, esa
desaparición lo había dejado algo confundido, ya que lo había visto
desaparecer en una puerta que estaba al lado derecho y acababa de aparecer
atrás de él, pero decidió mejor ponerse a buscar el blanco de la misión,
así que comenzó a vagar por los pisos que quedaban sin revisar del edificio,
después de 15 largos minutos, Ian ya comenzaba a aburrirse de estar subiendo
pisos y solo encontrar muertos por todas partes, dos veces creyó haber
escuchado o sentido la presencia de alguien acercándose, pero nunca logro ver
nada, comenzaba a sentirse observado pero la sensación desapareció en unos
segundos.
-Retirada, él blanco fue eliminado,
misión concluida, -fueron las únicas palabras que el pelirrojo le dijo a Ian
antes de comenzar a correr rumbo a la salida más próxima.
-“Casi parece que fuera 2 a la vez”,
-pensó Ian por la rapidez con la que había acabado todo, tan solo 20
minutos, pero eso solo lo hacia tan aburrido el trabajo.
Afuera, él pelirrojo esperaba a que su
nuevo “compañero” saliera del edificio, Ian tardo 10 minutos en salir,
Ian salió con 3 abrigos negros en sus manos, lo cual asombro al pelirrojo,
por que no creyó que él los tuviera, aun que claro no habían ido a
buscarlos aun, -¿Son tuyos?, -repregunto Ian al pelirrojo.
-Si,
-responde él en un japonés extraño y mal pronunciado, esto fue por que él
pelirrojo se acordó que debía hablar en japonés y la respuesta le salió mal dicha, por que planeaba responder en
otro idioma, pero se recordó que debía responder en el idioma local, por que
el sujeto que tenia enfrente no era uno de sus hermanos.
-“jijiji”, -se rió mentalmente él
rubio, -“Si tiene problemas con el idioma”, -pensó Ian divertido, -¿Por
qué tres abrigos?, -pregunto él con gran inocencia, ya que estaba pensando
en lo gracioso que seria escucharlo hablar con su extraño acento extranjero,
ya que él no contaba con que él pelirrojo fuera multilingüe.
-..., -él pelirrojo no respondió, aun
que tenia ganas de reírse de él rubio que no entendía que él no estaba
solo, que sus hermanos estaban ocultos y listos para matar a Ian si se le
ocurría hacer algo extraño, aun que claro que él no le iba a explicar por
que llevaba 3 abrigos, a ellos Ian no les agradaba, lo sentían como un
intruso y no lo aceptarían solo por que Neogénesis a si lo pedía.
-Ten, -dijo él rubio y le tendió los
abrigos al pelirrojo, el cual los tomo y no le agrado para nada el roce casual
de sus manos, se puso algo nervioso pero no lo demostró, solo quería huir y
refugiarse en los cálidos brazos de sus hermanos, -¿Cuándo te mudas a mi
casa?, -pregunto Ian con sus ojitos brillando esperanzados, él pelirrojo le
había simpatizado, a pesar de que era algo callado.
-Nunca, -respondió él pelirrojo en un
idioma que Ian no entendió y sin dejar que él rubio pudiese decir algo mas,
simplemente se desapareció, eso actos de desaparición comenzaban a fastidiar
a Ian y eso que apenas tenia unos minutos de conocerse.
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-¡Es un idiota!, -exclamo furioso Vladimir ya en su casa, él y sus
hermanos estaba en la cocina, esperando a que el chocolate caliente estuviese
listo, para ver si con eso se tranquilizaban, Kuro solo los miraba con carita
de perrito apaleado, como queriendo con eso llamar la atención y distraer a
sus dueños de lo que fuera que los tenia molestos.
-¡Cómo se atreve!, -dijo Louis, dando vueltas de un lado a otro y sin
prestarle la mas mínima mirada a Kuro, por que si lo miraba, caería en el
juego del malamute y no permitiría que eso pasara.
-Ya paso, ya paso, -dijo Ismael, con un tono suave sobre la oreja de
Louis, a quien había atrapado en un abrazo, -No volverá a tocarnos,
-continuo hablando y después beso con pasión e infinito amor a su igual,
para después dejarlo libre e ir a repetir la misma operación y palabras en
Vladimir, quien era el mas molesto de los tres, después de eso, los tres se
abrazaron y compartieron un beso húmedo y largo entre los tres.
-No es justo que tengamos que soportarlo, -se quejo en un tono de niño
pequeño y molesto Louis, con el enfado ya muerto.
-Pero nosotros no decidimos eso.
-¿Nos mudaremos a su casa?, -pregunto uno de ellos, para después
simplemente intercambiar unas cuantas miradas y en completo silencio se dieron
cuenta que eso jamás pasaría.
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Días mas tarde, un chico rubio tocaba a la puerta de una casa de dos
plantas no muy grande, con un bonito y bien cuidado jardín al frente de esta,
un pelirrojo de 16 años aproximadamente, abre la puerta, se ve algo mojado y
lleva un poco de espuma adherida al cabello y a sus ropas de color azul
celeste, él pelirrojo se sorprende un poco por ver a Ian en la entrada de su
casa y desde el fondo de la casa se escucho a alguien gritar algo que Ian no
entendió, pero al parece él que abrió la puerta si comprendió lo que se
habían dicho por que se giro rápidamente y atrapo a un gran perro todo
cubierto de espuma, -¡Kuro! ¡Deja de hacer eso!, -dijo él pelirrojo que
cargaba al gran perro y aparecieron un par de pelirrojo que acababa de salir
de una puerta que se alcanzaba a ver desde donde estaba Ian.
-¡Ian!, -exclamaron sorprendidos los recién llegados al ver a rubio.
-“Así que lo que decían los archivos de Neogénesis eran ciertos,
tendré que buscar toda su vida”, -pensó Ian viendo con sus propios ojos, a
tres pelirrojos exactamente iguales entre sí, vestidos de la misma forma y
todos mojados y cubiertos por espuma, él rubio si no hubiese leído sobre
ellos, hubiera jurado que estaba viendo triple, -A ustedes tres los tienen tan
escondidos como a la propia Neogénesis, ¿por qué no me dijeron que eran 3
en lugar de 1?
-No preguntaste, -dijeron los 3 a coro.
-Muy graciosos, -dijo Ian en cierto tono de molestia, no le agradaba
que se burlarán así de él.
-¿Cómo obtuviste nuestra dirección?
-De los archivos, solo no se lo digan a nadie, por que si no me van a
regañar y es aburrido escuchar sus sermones durante horas, -dijo Ian como si
fuese un niño pequeño, suplicando que no le delataran ante sus padres.
Después de esa breve conversación, los trillizos dejaron pasar a Ian
a su casa y él pelirrojo que cargaba a Kuro era Louis, quien se lo dio a los
otros dos para que estos terminaran de bañar al gran perro, pero en el
traspaso de manos el perro se soltó y corrió a todo galope hacia donde
estaba Ian, los trillizos temieron por cómo quitarían las manchas de sangre
del piso, que seguramente terminaría llena de sangre y que tendrían que
llevar a Ian al hospital, pero para asombro de los tres, Kuro solo tiro a Ian
al suelo y comenzó a lamerle la cara como si lo conociera de toda la vida, al
único que aceptaba cerca el gran animal era al Office-Boy y por que ellos lo
habían regañado, diciéndole muchas veces que no debía ser así con él
joven, lo cual el perro entendió y dejo de hacerle nada al chico, aun que aun
seguía siendo muy desconfiado con los desconocidos y les gruñía.
Los trillizos al ver que Kuro no le hacia nada a Ian, se miraron y
silenciosamente acordaron que si a Kuro le agradaba él rubio, este no debía
ser tan malo como ellos pensaban, -Hey cosa peluda, ya me mojaste todo, -dijo
Ian entre risas e intentando quitarse al animal de encima, él rubio ya estaba
todo mojado y cubierto de espuma, la igual que los trillizos, los cuales
fueron y le quitaron a Kuro de encima y lo ayudaron a levantarse, uno de ellos
se llevo a Kuro al cuento del fondo para terminar de bañarlo, otro de ellos
se puso a secar el piso mojado.
-Ven, te diré donde puedes secarte y te
prestaremos ropa, no deseamos que te enfermes, -ofreció Ismael, que era el
único que no estaba haciendo nada.
-Gracias, -dijo Ian, algo sorprendido al ver que los tres se ponían de
acuerdo sin decir una sola palabra.
-Ahí esta el baño, -dijo Ysmael señalando una puerta que estaba
dentro de una habitación muy limpia, pero que claramente se veía que jamás
se utilizaba, -Te dejare ropa sobre la cama para cuando termines de bañarte,
-informo él y se marcho sin decir mas.
Después de que Ian se duchara y cambiara de ropa, bajo a ver donde
estaba los trillizos, y se los encontró en una habitación del primer piso
que estaba junto a la cocina, donde tenían a Kuro sobre una gran mesa de
metal y los tres estaba con secadoras de cabello y cepillos en mano, secando y
cepillando a Kuro, al cual parecía no molestarle en lo mas mínimo todos los
cuidados que sus tres dueños le propinaban y el grueso y abundante
pelaje del animal agradecía esos cuidados.
-¿Desde cuando tienen a Cosa Peluda?, -pregunto Ian al llegar.
-Su nombre es Kuro, -dijo Vladimir.
-Y no es cosa peluda, -dijo Louis.
-Lo tenemos desde que vivimos solos, lo encontramos en una misión,
-dijo Ismael, recordando vagamente como habían encontrado a Kuro en medio de
una de sus misiones, el perro estaba encerrado en una gran jaula en medio de
un laboratorio de investigaciones genéticas, en la puerta había una plaquita
que decía, “Lobo Siberiano, alteraciones genéticas aun no identificadas”,
los tres miraron al lobo y se lo llevaron y ellos decidieron ponerle Kuro y
quienes preguntaba por la raza del perro, decían que era un Malamute, una
raza de perro muy similar a los lobos.
-Ustedes lo cuidan mucho ¿verdad?
-Si, él nos cuida y nosotros a él, -dice Louis.
-No sabríamos que hacer sin él, -dice Vladimir.
-Es parte de nuestra familia, -termina Ismael, los tres le contestaron
a Ian como si hablasen con un desconocido, sin un solo ápice de sentimiento
en sus voces.
-¿Están molestos conmigo?
-No.
-¿Les soy molesto?
-No.
-¿Se mudaran a mi casa?, -pregunto con esperanzas Ian.
-No.
-¿Por qué no?
-No queremos, -respondieron los tres y la conversación se corto, Ian
se fue a buscar una manera de que esos 3 deliciosos chocolates de frutas se
fueran a vivir a su casa.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
En su casa Ian, leía con detenimiento lo que había obtenido de los
archivos de Neogénesis, le interesaba mucho saber la vida de esos tres
chicos, sentía algo hacia ellos mas no sabia que, solo sabia con claridad que
le agradaban.
-|-|-|-|-|-|-|-INICIO DE LA LECTURA DE IAN-|-|-|-|-|-|-|-|-
Nombre: Louis Fiama
Nombre Clave: La muerte Roja
Nombre: Vladimir Fiama
Nombre Clave: La muerte Roja
Nombre: Ismael Fiama
Nombre Clave: La muerte Roja
Edad Actual: 16 años
Los científicos y médicos han
determinado que los tres son trillizos idénticos, no ahí una sola diferencia
entre uno y otro, se han hecho pruebas a su ADN y sé a catalogado que las
diferencias entre uno y otro son tan pequeñas que a nivel ADN son un solo
ser, no tiene diferencias.
Las habilidades exactas que tienen La
Muerte Roja no se sabe con claridad, aparentan saber muy poco pero se cree que
saben mas de lo que se pueda estipular en este archivo, se cree que saben
hablar 8 idiomas aun que se desconoce cuales sean con exactitud y los hablan
mezclados cuando esta presente alguien en quien no confíen, esto lo han
informado sus 5 maestros, los cuales son los mas temidos en todo Neogénesis.
Lo que sé a descubierto de la vida de
La Muerte Roja es, que fueron sacados de un orfanato a los 3 años de edad,
por uno de los principales traficantes de pornografía infantil a nivel
mundial, no se sabe con exactitud cuanto tiempo estuvieron siendo explotados
por este hombre, pero un grupo de asesinos dirigido por Neogénesis asesinaron
a este hombre, quien en un acto de locura comenzó a matar a todos los
pequeños que tenia encerrados, hasta que el grupo mandado por la
organización logro encontrarlo y matarlo, los únicos sobredientes de este
acto fueron los trillizos Fiama.
El grupo que fue mandado a esta misión
no sabia que hacer con los niños, pero después de un par de llamadas se les
ordeno traerlos a las instalaciones de la base, donde fueron entrenados, ahí
fue donde comenzó su entrenamiento y a la edad de 6 años se les mando como
grupo de apoyó en su primera misión.
Desde los 6 años ellos fueron
utilizados como juguetes sexuales de algunos de los alumnos de mayor edad en
la organización, los maestros no decían nada, ya que si son asesinos, deben
aprender a cuidarse solos, según se sabe, a la edad de 10 años, La Muerte
Roja asesino a todos aquellos que abusaron de ellos y comenzaron a dormir
juntos y desde entonces se convirtieron en personas demasiado reservadas y ya
eran reconocidos por su efectividad en misión.
A los 13 años se les dejo vivir solos y
se les mando a diversas partes del mundo a terminar con algunas organizaciones
que Neogénesis deseaba absorber, demostrando así su efectividad como un
grupo en conjunto, con base a esto, toda la información que circula sobre
ellos es que es un solo individuo para asegurar su seguridad, una sola persona
se encarga de llevarles las misiones, para evitar que un mayor numero de
personas se enteren que La Muerte Roja no es uno solo sino tres.
-|-|-|-|-|-|-|-FIN DE LA LECTURA DE
IAN-|-|-|-|-|-|-|-|-
Ian termino de leer lo que decía lo que
había sacado del archivo pero no era nada de gran importancia.
*.
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Ian en sus esfuerzos por convencer a los trillizos de que se fueran a
vivir a su casa, iba de visita a la casa de ellos todos los días y ellos ya
comenzaba a acostumbrarse a la presencia del rubio, ya no les resultaba tan
molesta como al principio y también ayudaba mucho que Kuro se veía muy feliz
por ver a Ian, el cual le llevaba una que otra galleta para perro que le
compraba a Kuro.
Los trillizos lo comenzaban a aceptar por que Kuro parecía querer a
Ian y por que este tenia algo que les llamaba la atención, algo que les
atraía sin siquiera darse cuenta, no le dirigían mas que un par de palabras
a Ian en todo el tiempo que se quedaba en su casa y Ian hacia esfuerzos sobre
humanos para intentar entender lo que conversaban los tres, por que hacían
una gran mezcla de idiomas y diminutos gestos que hacían que solo ellos se
entendieran entre si.
Ian, los trillizos y Kuro salieron a un parque cercano, al gran perro
le hacia falta una larga caminata para quemar todas las calorías extras que
había estado consumiendo gracias a Ian y sus regalos en comida, a Kuro le
agradaba salir en compañía de sus dueños, los cuales lo miraban y parecían
querer mas o prestar mas atención a Ian que a ellos, quien se les había
unido a su paseo sin pedir permiso.
Kuro era detenido tan solo por una fina cadena de metal, no necesitaban
mas para detener a Kuro, quien les obedecía siempre, algunos niños jugaban
en el parque con una pelota, todo estaba en calma, incluso Ian había
desistido por un momento de intentar obtener una conversación con los
trillizos, hasta que una pelota paso botando enfrente de ellos y un niño de
cabellos rojizos pasó corriendo tras la pelota que ya estaba en medio de la
calle, sin saber por que Kuro se soltó de la cadena que lo detenía y fue
tras el niño de cabellos rojizos, que se cruzo la calle sin siquiera ver si
venia un carro, él perro mordió al niño por la camiseta y lo arrojo hacia
un lugar seguro, pero Kuro ya no podía hacer nada, ante el Inminente desastre
que se le venia encima, un gran trailer estaba a punto de atropellarlo, los
trillizos no lograron reaccionar, solo cerraron sus ojos, no deseaban ver como
su querido Kuro era arrollado, el trailer paso y ellos se rehusaban ver que le
había pasado a su amigo.
-Cosa peluda tiene miedo, -dijo Ian minutos después de que el trailer
se marcho, sin siquiera detenerse a ver si había atropellado al animal, entre
sus brazos sostenía al gran animal, el cual estaba completamente intacto.
-¡¡¡KURO¡¡¡, -gritaron los tres quitándoselo a Ian, y
abrazándolo entre los tres y revisando si este tenia alguna clase de herida,
después con ojitos llorosos ven
a Ian y lo abrazan, -Gracias, gracias, gracias, -le repiten como mantra, -No
sabemos que haríamos sin él, -dicen, mientras que la madre del niño, fue a
recoger al pequeño y ni siquiera las gracias les dio.
Unos días después de esto, Ian estaba de regreso en la casa de los
trillizos, los cuales ya le hablaban en un solo idioma, para que él rubio
pudiera entenderles, conversaban con él y Kuro no se despegaba de Ian en
cuanto este atravesaba la puerta de la casa.
-¿Y cuando se mudan a mi casa?, -pregunto Ian, ya que los trillizos
habían accedido a mudarse a su casa.
-Nos mudaremos en cuanto tu accedas a algunas cosas-dijo Vladimir con
tono serio, para dar a entender que lo que dirían a continuación no era
ninguna clase de juego.
-Lo que pidan-dijo Ian con una sonrisa, por fin ellos tres se mudarían
a su casa y eso lo tenia contento.
-Nosotros tres dormimos juntos y nadie bajo ninguna circunstancia entra
a nuestra habitación sin permiso, -dijo Ismael, remarcando el NADIE, con
especial énfasis.
-Me parece bien-dijo Ian.
-Kuro se viene con nosotros y vive dentro de la casa, -dijo Louis
abrazando al lobo con gran cariño.
-No ahí ningún problema por eso, la cosa peluda se viene con
nosotros.
-Lo ultimo es que nosotros cocinamos-dijo Vladimir.
-¿Saben cocinar?
-Si-dijeron los tres al unísono, -¿Acaso tu no?-pregunto Ismael.
-La verdad..., es que fuera de un par de comidas chatarras y una que
otra cosita, nada me sale bueno, -dijo Ian quien estaba acostumbrado a comer
fuera de casa.
-Pues nosotros cocinamos y asunto arreglado.
-yo tengo una condición tambien—dijo mirándolos a los ojos—ustedes
no subirán al tercer piso nunca…yo respetaré sus habitaciones y ustedes
las mías…
-Trato hecho—respondieron y hasta Kuro ladró como comprometiéndose.
-tú si puedes subir—dijo
Ian dedicándole una mirada dulce—cosa peluda…
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Los trillizos se mudaron a casa de Ian, él les dio un amplio cuarto en
el segundo piso, con grandes ventanas y una cama enorme para solo ellos tres,
Kuro se adapto con facilidad al gran caserón, ya tenia lugar donde correr y
ardillas que poder perseguir en el patio, los tres chicos pelirrojos se
encargaron de desempacar todas sus pertenecías en su habitación y un montón
de cosas mas en la cocina, sartenes, ollas y unos cuantos libros de cocina de
diversas partes del mundo.
Ya habían terminado la mudanza y era una tarde muy aburrida, habían
terminado ya de comer y todo estaba limpio y la televisión estaba mortalmente
aburrida, Ian cambia constantemente de canal, estaba sentado en un grande y
cómodo sofá con Kuro abrazado, usándolo prácticamente de almohada, los
trillizos que acababan de darse un baño bajaron y viendo a Ian abrazado a
Kuro les movió algo dentro de ellos, ellos sentían una extraña atracción
por el rubio, no sabían por que pero algo de él los llamaba, los incitaba a
estar cerca y mimarlo, se pusieron entre el televisor e Ian y compartieron un
húmedo y cálido beso entre ellos tres, después se acercaron al rubio y lo
besaron con amor y gran cariño en sus labios rosáceos, -Este es tu premio
por haber salvado A Kuro, -le dijeron los tres suavemente al oído, para
después dejarse caer en el mismo sillón donde estaba Ian.
Días mas tarde a este evento, una gruesa cortina de lluvia caía sobre
la ciudad de Tokio, la temperatura había descendido drásticamente, rayos
caían en las cercanías –¡No me dejes! –Fue él grito que dio un joven
de cabellos rubios, pero este había sido ahogado por un trueno que sonó al
unísono que su voz, él se había levantado dando un grito, estaba sudando y
su respiración era agitada, de sus ojos azules caían ríos de lagrimas,
había tenido una pesadilla –“Todos los que están cercanos a mí mueren”
–pensó Ian, salió de su habitación, vestía escasas ropas y el ambiente
estaba helado, sin saber como o por que él rubio dirigió sus pasos
vacilantes hacia la habitación que compartían los otros tres inquilinos de
esa gran casona.
Él rubio no tardo en llegar al pasillo donde estaba la habitación de
los trillizos, se estaba acercando a la puerta, pero se detuvo, él no podía
entrar a esa habitación, lo había prometido, no podía entrar a menos que le
invitaran y no se atrevía a tocar a su puerta, prefería tener la vaga
esperanza de que ellos estaban ahí y quizás le consolarían, que quizás le
harían sentir mejor, al ir tocar esa puerta y chocar con la dura realidad, de
que ellos tres no estaban para él, Ian se dejo caer al piso helado, abrazó
sus piernas escondiendo sus rostro en ellas y continuo llorando en silencio.
Afuera de la puerta de la habitación de los pelirrojos, estaba un gran
lobo echado tapando la entrada, este alzó la cabeza, había detectado algo en
el ambiente, no un enemigo, alguien conocido, él gran animal podía sentir su
olor, se acerco con paso silencioso hasta él rubio, Kuro lamió a fría mano
de Ian, pero este no hizo amago de moverse, Kuro intento que él reaccionara,
le mordió un poco los dedos de la mano, pero no pasaba nada, lo intento un
par de minutos y al no lograr ningún efecto, él gran lobo supo que algo no
andaba bien y fue hasta la puerta que momentos antes custodiaba y comenzó a
gemir lastimeramente.
Adentro de la habitación tres pares de ojos verde azulado se abrieron
–Kuro –dijeron los tres en voces muy bajas, se levantaron de la cama,
estaban en alerta total, si Kuro estaba llorando era por que algo malo estaba
pasando, los tres pelirrojos tomaron una daga y uno de ellos abrió un poco la
puerta y antes de que pudiera
hacer una inspección del pasillo, para ver si este era seguro, él lobo lo
tomo de la manga del pijama y lo comenzó a jalar en dirección a Ian, los
otros dos pelirrojos no tardaron en salir del cuarto y seguir a su hermano y a
Kuro.
-Ian – susurro Louis acercándose al rubio que no reacciono al
escuchar su nombre -¿Estas bien? –pregunto Vladimir quien se había
agachado para estar a la altura del oído de Ian, pero él no dijo nada, no se
movía, Ysmael tomo la mano que había sido mordisqueada por Kuro y la cual
estaba sangrando un poco, la mano estaba helada, unas miradas entre los tres
pelirrojos y ya sabían que hacer, Ian no estaba nada bien, estaba congelado y
si no le daban calor pronto, seguramente moriría, Ismael cargo a Ian y lo
llevo hasta su habitación, Vladimir lo seguía de cerca, entre ellos dos le
quitaron las ropas heladas que cubrían a Ian, mientras llenaban la tina del
baño con agua tibia, lo metieron al agua, pero aun así él rubio no
despertó, el color regreso a su cuerpo en tan solo un rato, Louis entro al
cuarto cuando ya estaban metiendo a Ian al lecho tibio que compartían los
trillizos, ya completamente seco y vestido con un grueso y cómodo suéter de
algodón.
-El perímetro esta limpio –informo Louis –¿Cómo esta Ian? –pregunto,
acercándose a la cama, donde Ismael y Vladimir acomodaban a Ian con mucho
cuidado.
-Ya mejor –dijo Vladimir –Hay que dejarle dormir y darle calor –dijo
Ismael y los tres se metieron a la cama y abrazaron a Ian para darle calor, no
sabían por que, pero Ian les despertaba demasiados sentimientos dentro de
ellos, él calor corporal que le daban hizo reaccionar a Ian que solo murmuro
–No me dejen, por favor –era una suplica, Ian estaba semi consciente.
-No te desharás –dijo uno de los hermanos –De nosotros –dijo
otro de ellos –Con facilidad –dijo el tercero de ellos, le acariciaron el
cabello con suavidad, para que él sintiera que no estaba solo y le abrazaron
para que se sintiera protegido y lo dejaron dormir, mientras ellos recordaban
como comenzaron a dormir juntos.
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INICIO DEL RECUERDO ****
(Notas de Autora: Esto estará narrado en tercera persona para evitarme
problemas, por su comprensión gracias)
-¿Qué es lo que haremos con ellos? –pregunto un sujeto con cara de
fastidio, una mirada psicótica en sus ojos grises y que jugaba con su pistola
por falta de algo mejor que hacer.
-Son sobrevivientes, son los únicos que quedan de esta carnicería –dijo
un hombre, grande, robusto de manos grandes y con diversas cicatrices en
ellas, mientras veía los cuerpos de muchos niños todos muertos, algunos
acribillados, otros a goles, unos mas muertos por culpa de armas blancas, eran
fácil 50 cuerpos de infantes, todos entre los 5 y los 12 años de edad y de
toda esa masacre, solo quedaban tres niños pequeños, de quizás 3 o 4 años
de edad.
-¿Y eso que? – pregunto una chica, que se paseaba de un lado a otro
de la habitación, era hiperactiva y el estar sin hacer nada la ponía mal.
-Hablar con Neogénesis, le gustan los sobrevivientes –dijo él
hombre de las manos con cicatrices, el cual era el líder de ese grupo.
-Perdida de tiempo –dijo la misma chica, la cual se detuvo de estar
dando vueltas y se quedo mirando a los tres niños, que eran idénticos entre
sí, sus cabellos rojos empapados en sangre se veían aun más rojos, sus
cuerpos escasamente cubiertos también estaban machados con sangre, los tres
estaban llorando, no hacían ruido, solo caían lagrimas de sus ojos
asustados, ellos tres eran los únicos que quedaban con vida, después de la
masacre, que el sujeto que permanecía empotrado en una pared terminando de
desangrándose había realizado, en un arranque de locura al saberse
acorralado como una rata, su red de pornografía y prostitución infantil
había llegado a su fin, a Neogénesis le gustaba tener poder, pero lucrar con
niños no era algo que les gustara, suficientes locos había en el mundo, como
para crear mas, decía Neogénesis –Estos niños son muy débiles –dijo la
chica después de su inspección, por el comentario uno de los tres pequeños
la miro con rabia, la joven se molesto por esa mirada –Insolente –dijo
ella y alzó su mano dispuesta a golpearlo, pero el sonido de un cartucho
siendo cortado la detuvo y giro su mirada hacia el lugar de donde provenía el
ruido y quien la apuntaba era su líder.
-Neogénesis a hablado, los quiere vivos e ilesos –dijo él con
frialdad –La misión ha concluido, pueden retirarse, yo me encargo de ellos.
-Si –dijeron los otros dos y se desaparecieron del lugar, ninguno de
ellos se atrevería a desobedecer a Neogénesis, sabían muy bien de la fama
de crueles que tenia la organización con los traidores.
-Yo soy Mephisto –dijo él de las manos llenas de cicatrices –Les
llevare a un lugar donde les entrenaran para que esto no les vuelva a suceder
–dijo él y se llevo a los niños.
Ellos habían sido llevados aun gran mansión en medio de un bosque,
perdido en medio de la nada, ahí les bañaron, les dieron ropas, les
interrogaron acerca de quienes eran y como habían llegado a ese lugar,
después se les explico que estaban en un centro de entrenamiento, que
tendrían que tomar clases como en una escuela normal y que serian entrenados
para convertirse en asesinos, también se les explico que si no tenían
actitudes terminarían muertos, que muchos entraban pero pocos salían,
también les dijeron que si alguien les molestaba, que no se quejaran con
nadie, ya que si no podían defenderse por si solo, no tenia caso que
continuaran con vida, quien se los había explicado fue una joven de unos 25
años de edad de mirada fría y cabellera plateada.
Así, con 3 años de edad comenzaron a ser entrenados para ser
asesinos, no tardaron mucho en destacar, eran unos niños alegres y hacían
amigos con toda facilidad, en el dormitorio que compartían con otros 7
muchachos de su edad, algunos de ellos si duraban un tiempo en el dormitorio,
pero constantemente iban desapareciendo, no tenían actitudes y a Neogénesis
no le gustaban los inútiles, ellos eran reconocido por su facilidad para
aprender cosas, a pesar de ser tan jóvenes y así pasó el tiempo, ya
tendrían unos 6 años, estaban yendo rumbo a su dormitorio, acababan de
regresar de una misión, donde solo habían participado como espectadores,
pero aun así estaban cansados, 6 jóvenes de
unos 15 años de edad les detuvieron, los sujetaron a la fuerza y
metieron A los tres pelirrojos a una habitación, donde se entretuvieron
en tomarlos a la fuerza, les llenaron de rasguños y les laceraron al
penetrarlos con brusquedad, pero ellos no gritaron, no lloraron, no hicieron
nada, solo se dejaron hacer, eran demasiados para ellos tres y estaban
desarmados y cansados, un desventaja muy grande, cuando terminaron de saciarse
con ellos, los dejaron ahí y se marcharon.
Los trillizos tardaron un poco en reponerse y después se fueron al
dormitorio, donde se tomaron un largo baño y después de ponerse de vestirse
casa uno se recostó en su cama, no tardaron mucho en quedarse dormidos, pero
el recuerdo de lo que había pasado los despertó un par de horas mas tarde y
se reunieron los tres en la cama de Louis, donde terminaron los tres juntitos,
hechos una bolita de cabellos rojos.
Así habían comenzado a dormir juntos, intentaron por un tiempo dormir
por separado, pero no lo lograron, los recuerdos regresaban cada noche y solo
juntos lograban sentirse lo suficientemente seguros como para poder dormir,
nadie les dijo nada, después de todo a Neogénesis no les importaba demasiado
esa clase de situaciones, los tres a partir de ese día se comenzaron a hacer
muy apáticos con el resto de la gente que los rodeaban, ya no conversaban mas
que entre ellos y los mismos chicos que habían abusado de ellos continuaron
haciéndolo durante 4 años.
Cuando cumplieron los 10 años de edad, ya eran conocidos por hablar en
su ya famosa ensalada idiomática, que cambiaba tan constantemente que los que
habían intentado descifrarla ya se habían dado por vencidos, ese mismo día
llego Mephisto a su habitación.
-Felicidades por su cumpleaños –dijo Mephisto, él era el único en
toda la instalación que se preocupaba un poco por los trillizos,
sentimentalmente hablando.
-Gracias –dijeron los tres niños, en tres idiomas diferentes.
-Hoy tendrán su primera misión solos, yo solo les acompañare de
espectador –anuncio Mephisto, los trillizos no dijeron nada, solo se miraron
entre sí, ya no confiaban en nadie –A Neogénesis no le molesta que sus
agentes libres se deshagan de quienes les han hecho daño –dijo él hombre
con una sonrisa misteriosa –Y si logran su misión, serán agentes libres,
aun que tendrán que quedarse aquí por un tiempo, debido a su edad –explico
él y después se marcho.
La misión fue perfecta, solo tenían que matar a un solo objetivo,
pero este tenia más guardias y protecciones de las que les habían informado,
pero aun así lograron terminar la misión, sin un solo rasguño en ellos y en
menor tiempo de lo previsto, esto sorprendió a Mephisto, quien jamás creyó
que esos tres pequeños pudieran ser tan eficientes en lo que hacían, él
había sido enviado para enseñarle a los pequeños que siempre había que
esperarse que las misiones fueran diferentes a lo que les informaban y si
lograban terminar la misión sin ayuda serian agentes libres y los trillizos
ya eran agentes libres y eran los asesinos mas jóvenes que tenia Neogénesis.
Ellos sobrepasaron las expectativas de la organización, quien les dio
el permiso de actuar a su gusto, la organización tenia grandes planes para
ellos tres, aun que debido a su edad los tuvieron que dejar por un tiempo mas
dentro de las instalaciones, donde no tardaron mucho en vengarse de quienes
les hicieron daño, los amarraron a sus camas y los dejaron desangrarse y
escribieron en la pared con la sangre mezclada de los que fueran sus 6
agresores “Este es el destino que le aguarda a quien dañe a mi igual”,
esto dejo fríos a todos los que estaba siendo entrenados en ese lugar y se
apartaban de los trillizos, les tenían miedo.
Cuando cumplieron 13 años, ellos regresaron a la organización con un
gran lobo, el cual causaba demasiados problemas, el animal ya había mordido a
gran cantidad de gente y los trillizos se negaban a dejarlo, así que los
dejaron vivir solos, les mandaron muy lejos de donde estaban esas
instalaciones y les mandaron a erradicar blancos alrededor del mundo,
ganándose así su apodo de La Muerte Roja, quien se izo famosa entre las
malas lenguas, aunque Neogénesis se encargo de que nadie supiera nada sobre
esos trillizos.
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FIN DEL RECUERDO ****
-Nosotros velaremos de tu sueño –dijo Vladimir –Descansa, no
permitiremos –dijo Louis pegándose mas ala espalda de Vladimir quien era
uno de los que abraza a Ian –Que esos recuerdos te atormente –dijo Ismael,
quien tenia abrazado a Ian por el otro lado y los 4 se quedaron profundamente
dormidos, Kuro regreso a cuidar la puerta y la noche transcurrió sin mas
pesadillas para ninguno de los que dormían cómodamente en esa cama.
FIN DE MISION I
Notas
de Autor: Bueno Mickaelle, aquí esta por fin Misión 1, disculpa por la
tardanza, pero ya vez los exámenes y todo eso, si quieres modificarle algo,
lo haces y me dices que le cambiantes para leerlo ¿okis?.
Para todos los demás que leen esto, bueno este es un fic en conjunto,
aun que en verdad, el fic es de Mickaelle yo solo le ayude un poquito.
atte.
Ruby
Andariel Claw