"Missai"
Basado en Weib Kreuz
By Mickaelle y Ruby
CAPITULO DOS: DESENCUENTROS
De regreso en la casa de Ian, entraban al mismo tiempo Ian y los trillizos, por la entrada principal de la casa, mientras que los mismos jóvenes entraban de manera sigilosa por la entrada posterior de la casa sin ser vistos, los dos grupos se encontraron en la sala, los pelirrojos se miraban con curiosidad, eran 6 jóvenes pelirrojos idénticos entre si.
-¡Son idénticos nosotros! –exclamaron sorprendidos tres de ellos al mismo tiempo.
-Si, por que en cierto modo son ustedes, solo que son solo cuerpos efímeros y huecos –explico con toda calma, él Ian que había llegado por la entrada posterior.
-¿Tuvieron problemas? –pregunto él Ian que entro por la puerta principal.
-No ninguno –dijo él otro Ian.
-Esto parece convención de clones –dijo con una risita algo tonta Louis, viendo como seria imposible distinguir entre los verdaderos y los creados con magia, pero los reales, podrían encontrar a sus hermanos aun entre miles de clones como esos, los cuales desaparecieron después de que Ian murmurara una serie de palabras que nadie logro entender y solo quedaron Sasha, Ian y los trillizos.
-A hora ya no parece convención –dijo Ian y Sasha que se había comportado seriamente desde su llegada se permitió soltar una ligera risa de burla, lo cual molesto a los pelirrojos, ya que ellos no permitirían que un ex-blanco se viniera a burlar de ellos en su casa.
-Ya es tarde –dijo Ysmael –Nosotros nos retiramos –dijo Vladimir -A dormir –concluyo la frase Louis –Buenas noches Ian –dijeron a coro los trillizos –Kuro vamonos –dijo Vladimir –Te estaremos vigilando –dijo Ysmael muy cerca a Sasha en un claro alemán, para que así solo él pudiera entenderlo y después solo desaparecieron por las escaleras.
-¿Qué te dijo? –pregunto Ian que había escuchado lo dicho, mas no había entendido el mensaje.
-... nada importante –dijo Schulding, sonriéndole a Ian, no quería preocupar al rubio con esa clase de problemas, ya había hecho demasiado por él, le había salvado la vida, le había creado una nueva y había arriesgado su vida para protegerlo y a hora arriesgaba de nuevo su vida para que él se pudiera quedar a su lado y él así lo haría sentía demasiadas cosas por ese rubio del cual no sabia nada, pero por otra parte él buscaría la forma de que esos tres niños no le molestaran, una parte del antiguo Schuldig integrante de Schwarz regresaba a las andadas y esos pelirrojos en verdad tendrían su merecido.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Al día siguiente, después de la hora de la comida, se estaba conversando o mas bien discutiendo sobre la segunda fase de la incorporación de Sasha a su grupo, lo cual causo bastantes complicaciones debido a Ian.
-¿Pero.... se tiene que ir? –pregunto Ian por décima vez en menos de 3 minutos, con unas diminutas lagrimitas en sus ojos, una clara estrategia para intentar chantajear a los trillizos con sus lagrimas.
-Ya hablamos de eso hace como una hora Ian, él Rojo tiene que estar en el hotel –Explico con calma Ysmael –Si Neogenesis va y le busca y no le encuentra abra sido inútil todo lo que hicimos ayer –dijo Ysmael –Asi que ya no insistas en que se quede, él se ira al anochecer –sentencio Louis.
-¿Pero por que? –pregunto Ian como un verdadero niño chiquito.
-En resumen, él Rojo no puede quedarse –dijo Louis –La misión depende de ello –dijo Ysmael –Y solo nos traerá problemas si se queda –dijo al final Vladimir, refiriéndose claramente a problemas con Neogenesis.
-Aun que me pese decirlo –dijo en alemán Sacha, solo para molestar a los trillizos –Ellos tienen razón –continuo él después en japonés –No puedo quedarme y arriesgar todo lo que tanto trabajo te a costado hacer y no me perdonaría él que te pasara algo por mi culpa –dijo Sasha mirando a Ian con mucho cariño, haciendo sonrojar levemente al rubio por este acto y molestando a los trillizos de nuevo por sus palabras –Te voy a extrañar mucho, pero solo será por poco tiempo, no es como que me fuera a desaparecer por meses ¿o si? –dijo él alemán para tratar de restarle importancia al asunto.
-Pero... –intentaba de nuevo alegar Ian, aun que no tenia ningún fundamento o carta guardada debajo de la manga como para hacer cambiar de opinión a los que siempre serian sus pelirrojos.
-...Pero nada, ya no sigas insistiendo Ian –dijo Vladimir con tono autoritario, a pesar de que él y sus hermanos habían aceptado al rubio como uno del grupo y que le querían tanto como entre ellos, no podían permitir que nada malo le pasara a él o a ellos, él rubio lo miro como suplicando que buscara una forma de que Sasha se quedara, pero no había ninguna forma, aun que la verdad los trillizos no se preocupaban demasiado en buscar una forma en que él Rojo se quedara con ellos, ya que sinceramente preferían tenerlo lejos de Ian –No ahí forma Ian, mejor ayuda a Rojo a hacer su maleta.
-Tengo un nombre niño, soy Sasha –dijo él exintegrante de Schwarz muy cerca de los dos pelirrojo que se encontraban mas alejados de Ian –Vamos Ian ayúdame a empacar o se me olvidara algo –dijo él sonriéndole exclusivamente al rubio, después se acerco a él, quito del camino a Vladimir y paso sus brazos por los hombros del rubio y se lo llevo rumbo al tercer piso –“No nos molesten” –les dijo telepáticamente él alemán antes de irse.
-¡Si no fuera por que Ian lo considera una golosina! –dijo molesto uno de los trillizos dejándose caer sobre uno de los sillones de la sala –No te sulfures, así es él y no podemos hacer nada, mas que cuidarle –dijo otro de ellos sentándose junto a su hermano y besando sus mejillas y comenzando a acariciar sus cabellos rojos para intentar calmarle –Es injustos, pero no podemos hacer nada, solo esperar a que él vea que estamos aquí para él –dijo en un murmullo muy bajito él tercer pelirrojo uniéndose a los mismos con sus hermanos, a los cuales beso en los labios con dulzura y pasión mezclada, los tres deseaban sentirse queridos, ya que sentían que él alemán les quitaría a Ian y eso les dolía.
Ya casi había pasado una semana desde que Sasha se había marchado a un hotel en el centro de la ciudad, ahí es donde Neogenesis no tardaría en contactarlo, Ian había seguido insistiendo en querer ir a verle, pero los trillizos se negaron rotundamente y le dieron ordenes a Kuro de que no debía de despegarse de Ian en ningún momento y que no le hiciera caso ni a sus lagrimas, suplicas o soborno, por que su seguridad dependía de ello.
El timbre sonó e Ian fue quien atendió la puerta anhelando que fuera Sasha quien apareciera tras esa puerta, Kuro a su lado no dejaría que este saliera corriendo, para desilusión de Ian, quien había tocado el timbre era un joven de cabellos café oscuros, de ojos brandi, de facciones delicadas y algo infantiles, cuando mucho tendría 25 años, iba vestido con un uniforme de envíos probados de correo, sus cabellos a hora un poco mas largos le llegaban casi hasta la altura del labio, pero estaban ocultos por una gorra –Buenos días –saludo él joven al ver a Ian, él rubio le sonrío aun que no confiaba de todo en él, ya lo había visto un par de veces, pero seguía sin agradarle como miraba a los trillizos.
-¡Office-Boy! –exclamo uno de los pelirrojos apareciéndose en la entrada –A donde te habían enviado que no te habías dejado ver –dijo alegre él pelirrojo –¡Hey! ¡El Office-Boy esta aquí! –medio grito él pelirrojo para que sus hermanos llegaran, los tres le habían agarrado cierta confianza al chico de cabellos cafés y le veían como un amigo.
-Buenos días –dijo Ian él cual estaba molesto, a quien no le agrado ver como los pelirrojos recibían con tanta alegría la visita de ese chico y que aparte le consideraban un amigo, lo sabia por su reacción y él no sabia nada de ese chico, nada, no sabia nada y eso lo molestaba, ni en los archivos aparecía gran cosa sobre él, solo su sobre nombre Office-Boy.
-Tengan, aquí están todos los detalles de su nueva misión y algo acerca de lo que esta pasando entre Kritiker, Takatori y Neogenesis –dijo él Office-Boy entregándoles un sobre a los trillizos –Me gustaría mucho poder quedarme a conversar, pero tengo muchas cosas que hacer –dijo él sonriéndole como un verdadero idiota a los trillizos –Cuidense y que tengan suerte con su nuevo compañero –dijo y se encamino a su camioneta de reparto de envíos postales y se fue, los chicos entraron y se tiraron en la alfombra de la sala principal.
-Ian y Muerte Roja deberán presentase hoy a las 11:45 PM sin retraso alguno en uno de los laboratorios de Takatori, la misión es robar la formula de una nueva droga, para retrasar cualquier venta mayor de parte del nuevo dirigente de los negocios de Takatori, el cual esta confirmado que es uno de los hijos de Takatori y es conocido simplemente como Jr., tiene 23 años, aun que se desconoce mas sobre él, Krittiken y Takatori están aleados y ahí que extremar precauciones ya que se cree que el grupo de los “Gatos” estará presente, a este grupo se les han unido los dos únicos sobrevivientes del grupo de Schwarz, estos son Nagi Naoe un telequinético y Farfarello un irlandés demente, de los cuales se espera busquen venganza –resumio a grandes rasgos uno de los pelirrojos que decía la información que les habían mandado –Tendremos un refuerzo su nombre es Sasha Uriel, aproximadamente 22 años de edad, rubio y de nacionalidad alemana, radicando en Japón desde hace poco tiempo, su ubicación actual es un hotel en el centro de la ciudad, en el cual tiene escasamente un par de semanas, se espera que él se les una en la misión, les ayude y se mude a la brevedad a su casa, se esperan situaciones difíciles, así que la consolidación de ustedes 5 como un equipo debe de ser rápida. –termino de resumir él pelirrojo –Eso es lo que nos dice Neogenesis, así que habra que tener cuidado.
-Sasha, Neogenesis al parecer no se dio cuenta, nuestra misión fue un éxito –dijo feliz Ian de saber que vería a Sasha esa noche, y empezó a canturrear abrazando a Kuro—soy feliz, muy feliz, la vida es linda como un jardín lleno de golosinas y...
-Ian, ten cuidado con catalogar a mas personas del enemigo como golosinas, ya suficientes tenemos con que nos superen en numero, como para que tampoco quieras atacarles –dijo Vladimir a modo de advertencia, por mas que él y sus hermanos quisieran a este rubio, no permitirían que sus vidas se pusieran en peligro por culpa sus caprichos.
-Yo..., lo intentare –dijo como niño regañado Ian, y soltó un profundo suspiro, luego bajando la mirada meditó si decirles o no que había otra golosina de cabellos rojos dentro de los gatos, luego de ver como se miraban sus hermosos trillizos, movió denegando la cabeza y ocultó el rostro entre la pelambre del cuello de Kuro.
-Es por tu bien, debes de entenderlo, no queremos que nada malo te suceda –dijo Louis, quien se acerco mucho a Ian, su aliento cálido choco sobre los labios del rubio, él cual sonrío y le cogió unos mechones del rojo cabello, entendía perfectamente que ellos tres solo buscaban preservar su vida.
La misión fue fácil, cuando llegaron al laboratorio, este ya estaba despejado, Schuldig se había entretenido matando a los pocos guardias que había, a pesar de que Takatori Jr había tomado el poder, algunas instalaciones carecían de seguridad y como Oráculo ya estaba muerto, sus enemigos no tenían la forma de saber donde atacarían, los gatos no se presentaron, Sasha e Ian se encargaron de montar guardia, mientras que los trillizos se hicieron cargo de descargar todos los datos en un disco y destruir todo la información –Misión terminada, vayamos nos de aquí –dijo uno de los pelirrojos los 5 salieron de forma silenciosa y se fueron en sus motocicletas, Sasha quien había llegado caminando se fue en la motocicleta de Ian, fueron al hotel a recoger las cosas de su nuevo compañero, las cuales ya estaban empacadas en una valija.
Schuldig ahora conocido como Sasha, estaba viviendo en casa de Ian, le habían dado una habitación en el mismo pasillo que a los trillizos y advertido de nuevo que nadie entraba al tercer piso, donde se ubicaban las dependencias de Ian sin el permiso del mismo y que nadie sin excepción de persona entraba a la habitación de los trillizos y Kuro continuaba teniendo ordenes precisas sobre eso, incluso le había gruñido de forma muy alarmante a Sasha cuando este paso demasiado cerca de esa habitación.
De que Sasha se instalara en la casa ya habían pasado algunos días, las discrepancias entre él y los pelirrojos se habían hecho mas marcadas, ellos le hablaban en alemán para expresarle que estaban contantemente vigilándolo y que no confiaban en nadie cuyo nombre era “culpable” y Schuldig en venganza terminaba pegándose demasiado a Ian o interrumpiéndolo a mitad de sus conversaciones, de la forma mas infantil posible, solo para molestarlos, Ian solo se había mantenido al margen, esperando que se les pasara.
Una semana después de que esta clase de situaciones empezaran, los trillizos se encontraban en la cocina, desde diversas partes de la casa se podía escuchar una acalorada discusión de tres voces idénticas.
-Preparemos esto –decia uno de ellos.
-No, no, mejor esta receta –decia otro.
-Yo prefiero esto, y esto para postre –decia otro de ellos, los trillizos se encontraban discutiendo sobre que preparar de cenar, uno de ellos tenia un libro nuevo de cocina internacional y no decidían que preparar, sin darse cuenta los tres estaban hablando en alemán, un idioma que por sus constantes comentarios a Sasha, habían estado utilizando mucho últimamente.
-jajajaja –se burlo Schuldig que entendía a la perfección sobre que estaban discutiendo y se le hizo sumamente cómico los insultos tontos que se decían entre si y ver a tres niños pelirrojos iguales entre si, discutiendo con el mismo tono de voz, por algo tan simple, le era realmente divertido.
-Y tu –dijo uno de ellos con un tono molesto -De que –continuo la frase otro de ellos -Te ries? –termino la oración el tercero de los pelirrojos.
-De ustedes jajajaja-dijo Sasha sumamente divertido y fue un gran error de su parte el reírse de ellos, por que una serie de dagas que aparecieron en las manos de los trillizos fueron arrojadas al alemán, él cual quedo clavado en la pared, no estaba herido solo clavado.
-Jamas te rias –dijo Ysmael –De la Muerte Roja –continuo Louis –Rojo –termino de decir Vladimir a modo de advertencia y se olvidaron de Schuldig, él cual no podía desclavarse de la pared.
-¡Hey sueltenme! –exigio Shulding bastante molesto, los trillizos no le prestaron atención y simplemente se pusieron a prepara la cena, la cual incluía todo lo que ellos deseaban, después de todo, si sobraba solo seria guardarla y calentarla al día siguiente –Me están escuchando, ¡Suéltenme! –decía Sasha ya molesto.
Casi dos horas mas tarde, Ian ingresaba a la cocina, el aroma de la comida lo había llamado, los gritos del alemán no le habían llegado, ya que estaba en su habitación leyendo algunos libros y prácticamente estaba desconectado del mundo, al verlo clavado a la pared sonrío -¿Te ayudo? –le pregunto a punto de echarse a reír.
-Te lo agradecería –dijo Sasha con voz algo ronca, había estado gritando y se había enronquecido por hacerlo.
-¿Qué hiciste para que te clavaran a la pared? –pregunto Ian quitando los cuchillos y revisando que Sasha no tuviera heridas y alejándolos de sus manos, para que este no fuera a intentar atacar a los trillizos.
-Yo no hice nada, ellos que están locos y me agreden –dijo Sasha inocentemente, pero una mirada de Ian le decía que no le estaba creyendo, los pelirrojos por su lado no le prestaban atención al alemán, aun que estaban muertos de la envidia al ver la preocupación de Ian por él.
-Sasha, a mi no puedes mentirme lo sabes, ¿verdad? Chocolate blanco con hilos de frambuesa –le dijo él rubio apenas a unos milímetros sus labios de los de él, a lo cual él alemán suspiro derrotado.
-Me reí por que discutían –dijo como un niño regañado.
-Vamos, mejor intenta llevarte bien con ellos, son buenos y muy dulces, solo dales tiempo –dijo Ian para intentar alegrar a su golosina, le revolvió los cabellos y depositó unos leves besos en sus mejillas –Ven, vamos a ver en que ayudamos, no es justo que ellos lo hagan todo ¿no crees?
La comida paso sin percances, ante él alemán apareció una taza de te caliente, Ian no se la había preparado, de eso estaba seguro, no le presto mas atención y bebiendo el reconfortante liquido para su garganta irritada, planeaba como vengarse de los trillizos, a él nadie le clavaba a una pared solo por una simple burla inocente, mas teniendo en cuenta que ninguno se había tomado la molestia de poner esa regla en claro antes, pensaba Schuldig poniendo a trabajar todas sus neuronas.
Esa noche los trillizos la pasaron muy mal, ya que tuvieron una curiosa pesadilla, donde un pulpo gigante hecho de chocolate les perseguía por toda la ciudad, así que no lograron dormir mucho tiempo realmente, era muy temprano y los tres ya estaban en la cocina bebiendo café negro bien cargado.
-Buenos días –saludo Ian con su animo de costumbre al entrar a la cocina, donde le sorprendió grandemente ver que los pelirrojos bebían café, ellos jamas bebían café o por lo menos el tiempo que tenían viviendo juntos jamas los había visto tomar café, siempre bebían chocolate caliente o frío, pero algo que llevara ese sabor, pero esa mañana no –¿Se acabo el chocolate? –pregunto él rubio.
-No –dijeron los tres sin mucho animo y poniéndose levemente pálidos, en ese momento Sasha entro a la cocina, con sus cabellos rubios levemente despeinados, vestido simplemente con unos jeens y una camiseta que le quedaba grande.
-¿Qué les pasa a ustedes? ¿Acaso le tienen miedo al chocolate? –dijo Sasha a punto de reírse, ya que él había sido el culpable de la mala noche de los trillizos y al ver la cara de pánico que pusieron, no lo soporto mas y se soltó a reír –No me dirán que temen que el pulpo gigante de chocolate se los coma –dijo él alemán que había buscado el monstruo mas ridículo que se le ocurrió a su mente y se los mando en una pesadilla, donde irremediable, los trillizos terminaban siendo devorados por el pulpo.
Y esa fue la gota que derramo el vaso –¡Tu! –exclamo uno de los pelirrojos molesto y los tres sacaron sus dagas, no les importaba que Ian después se enfadara con ellos –Nadie –siguio hablando otro –Se rie –dijo él tercer pelirrojo y a coro dijeron –De nosotros –ya estaban a punto de lanzarle las cuchillas a Schuldig cuando Ian se interpuso.
-¡Ya basta! –dijo bastante molesto Ian –Ustedes cuatro dejaran de pelearse a hora mismo, parecen niños pequeños riñendo a cada momento por las más tontas razones.
-Él comenzó –dijeron los trillizos. -Ellos comenzaron –dijo Sasha al mismo tiempo que los pelirrojos hablaban.
-No me importa quien comenzó, yo les quiero a los cuatro y no deseo verlos pelear, no quiero verlos heridos o molesto entre ustedes, no quiero perderlos –dijo Ian con unas diminutas lagrimillas que amenazaban salir de sus hermosos ojos –Somos un equipo y ... –Ian pensaba decir algo mas, pero se mordió la lengua para evitar confesar sus sentimientos abiertamente -... y así debemos seguir –concluyo, esperando a que sus palabras afectaran un poco a sus golosinas, de hecho la discusión había atraído a Kuro que ya estaba a su lado y le lamía los dedos como queriendo consolarlo.
-Esta bien –dijeron los cuatro al mismo tiempo, los trillizos guardaron sus dagas y extendieron sus manos a Sasha.
-Lo sentimos mucho–dijo Louis –Nosotros no debimos –dijo Vladimir –Tratarte mal – dijo Ysmael –¿Nos perdonas? –dijeron los tres al mismo tiempo.
-Yo digo lo mismo –dijo él alemán estrechando la mano de cada uno de los trillizos, así pactaron la paz entre los ellos, aun no confiaban plenamente, pero por lo menos las rencillas habían terminado, ninguno de ellos deseaba ver triste a Ian y por él se llevarían bien, aun que fueran los peores enemigos sobre la tierra.
Ruby Andariel