"Missai"
Basado en Weib Kreuz
By Mickaelle y Ruby
Capítulo tres: enemigos y aliados, una segunda tormenta
Maldición—Persia estaba furioso, muchos en Kritiker temblaban, el que fuera Takatori quien les diera la información ponía en entredicho la capacidad de sus agentes.
Debemos avisar a los chicos y preparar el plan, Takatori propone un accionar doble, estimular el que ellos ataquen y aprovechar esto para secuestrarle—dijo con serenidad Max.
Es un buen plan, ahora que grupo hace qué, no me gusta esto de no conocer a los nuevos hombres de este Takatori…--molesto pasó las manos por sus cabellos—al mismo tiempo que la seguridad de Takatori debe ser prioridad…
Entonces…--preguntó Max.
Concierta una reunión con Takatori—decidió.
Es decir que les permitiremos acceder a la información de que Takatori estará inspeccionando esos embarques y mientras un par de nosotros y de ellos secuestraran a un chico...—el plan definitivamente no le gustaba, miró a Missai y este parecía tan tranquilo, como si le estuvieran hablado de ir a comprar al mercado.
Lo que no me gusta es esto de mezclarnos con el equipo de Takatori—dijo como un murmullo Nagi, para sorpresa de los gatitos—no confió en ellos y… en ustedes sí—se explicó sonrojándose.
Te ganaste doble ración de postre—ronroneo Missai cuando escuchó lo último, lo que hizo reír a todos—pero también comparto lo que dices, es doble preocupación, es decir, proteger y protegernos, uffff…
Y has decidido quien va con quien…--preguntó Omi a Aya el cual asintió.
Missai y Ken van por ese chico, los demás nos quedamos protegiendo a Takatori, Farfarello es necesario que los hombres de Takatori sigan creyendo que estas demente, Nagi tu tendrás que cubrirnos las espaldas a todos en cuanto a los hombres de Takatori, Farfarello, Omi y yo tendremos por misión exclusiva los trillizos…del rubio que se encarguen los hombres de Takatori—vio el brillo en los ojos de Nagi y Farfarello, la idea de vengar la muerte de Mente Maestra estaba clara en sus miradas—recuerden que esto no es una cruzada vengativa…
Ok, ok, eso va por nosotros, mensaje recibido—bromeó por primera vez Farfarello y dejó literalmente a todos con la boca abierta.
Es difícil acostumbrase—comentó tras unos segundos Missai—supongo que Ken y yo debemos velar porque nuestro blanco termine en manos de Kritiker y no de Takatori…
Así es, konecos, estamos todos muy claros…--afirmó Aya—ahora Missai creo que todos merecemos esos helados sube ánimos….
Cada día me gusta más este equipo—exclamó sonriente mientras se dirigía a la cocina seguido de Omi y Nagi, que se habían convertidos en sus cómplices en el tema de los helados—tengo novio, ojitos de gato tiene casi novio—hizo un guiño cómplice se puso como la grana al chico—y precioso prodigio está a punto de sacar novio también…
Pero…--balbuceó sorprendido Nagi mirándolo—de dónde sacas eso…
Ja, ja, ja, vamos te le acurrucas, vas a su habitación todas las noches y tus ojos sonríen cuando el te mira—aclaró Omi—además cual es el problema, ya no está demente…
Yo…me siento protegido a su lado—confesó mientras se encargaba de preparar la copa de su casi novio, con helado de frutilla, frambuesa y vainilla.
Es el primer requisito de un novio, hacer que uno se sienta protegido—sentenció Missai.
“Ojos azules, ojos azules, ¿no has muerto?…ojos azules…estaremos juntos siempre IAN, siempre…HERMANO…”—despertó entre los brazos de Ken que le besaba la frente y mejillas, un estremecimiento le recorrió, buscó la mirada de su novio—perdón…yo lo siento…lo siento—hundió el rostro en el cuello y sollozo temblando.
No te disculpes, amor, no tienes nada de qué disculparte…mírame, eso…eres mi amor, nunca lo pondré en duda—había temor en los verdes ojos de Missai—dime los detalles de lo que soñaste, haslo…
Los ojos azules de Ian, brillaban y luego lloraba, todo alrededor se volvía caos, la tierra temblaba y sus ojos azules dejaban de ver, parecían arder, estaba yo y alguien más, creo que todos nosotros, escuche tu voz, pero no podía verte, solo sabía que debía hacer entender a Ian que siempre estaríamos juntos, que la distancia no era barrera, que el dolor no era un abismo…había alguien a mi lado que susurraba las mismas palabras, solo que cuando yo decía hermano, esa voz decía amor…--suspiró y abrazó el cuerpo acogedor de Ken—no quiero que Ian sufra, no quiero que este sueño sea realidad…y no quiero que pienses que no te amo…
Shisss, no todos tus sueños son realidad, mi amor, lo sabes, solo estas tenso por nuestra próxima misión, solo es eso, eres mi dulce siamés, mi hermoso siamés—susurró tranquilizador, aunque por las características del sueño estaba casi cierto de que sí era una premonición.
Ámame—pidió uniendo sus labios en un beso candente que se convirtió en el inicio de la fusión apasionada de sus cuerpos, de la entrega plena, del saberse parte del destino de Ken, de ser uno con él, cuando fatigado entre esos brazos volvió a dormir, ya no habían sueños acosándole, solo calor y confianza.
Aya y Ken habían hablado del sueño, un dejo de preocupación estaba presente, aunque no querían que los demás se percataran de ello, ahora Missai y Ken partían en el carro de Ken al encuentro con los dos hombres de Takatori, todo debía ser llevado a cabo con exactitud, justo cuando los asesinos de Neogénesis estuvieran prestos a atacar, el grupo B debía iniciar su captura del príncipe heredero, como había denominado al blanco de secuestro.
Vamos, debemos estar antes en las bodegas—indicó Aya ante lo cual los demás asintieron, subieron a su carro y se dirigieron a la sección del puerto, hombres de Takatori y Kritiker estaban ya vigilando, era un embarque completo de armas, el destino de estas no se había revelado, lo único que importaba era que no se quedarían en Japón, en cuanto llegaron Omi conectó su laptop y empezó a monitorear la seguridad y accesos a la sección portuaria.
Alguien más está monitoreando—musitó algo nervioso y buscó la mirada de uno de sus compañeros, solo Nagi asintió, pues Aya y Farfarello estaban alejados—mira…
Sí, tienes razón, emite la clave…--tras un par de segundos, la clave fue respondida y ambos suspiraron—quien sea es muy hábil…
Sí, mucho—musitó, el que e devolvieran la clave indicaba que se trataba de uno de los hombres de Takatori.
Vienen…--se escuchó por los intercomunicadores, a poco apareció un carro que ingresó en el amplio recinto de la bodega principal, tres jóvenes bajaron de él.
Izumi compleméntate con Bombay—ordenó Seiko a lo cual el joven asintió y se dirigió con su laptop a donde estaba el koneco—Abisinio…es un placer conocerte—extendió su delgada mano que tras un destello de duda de parte del pelirrojo fue estrechada, le sonrió seductoramente y luego fijó su mirada en el albino—Farfarello…--este simplemente le ignoró, aunque esperaba una reacción así de parte de ese asesino demente—este es Kyoko—presentó a su otro acompañante.
Hasta ahora no hay noticias de los enemigos—musitó fríamente Aya—tus hombres de encargan de no separarse de ti, nosotros haremos el primer frente de bloqueo…
Ok, me parece, si atacan como la vez pasada, la Muerte Roja despejara el camino para que Golg Rain vaya por mí—dijo con toda tranquilidad, mientras se acercaba a las grandes cajas que contenían las armas, sacó de una de ellas una y la manejó con cierto dejo de displicencia—solo espero que no termine como esa vez.
Nunca—musitó a su lado Kyoko, sus ojos mostraban decisión y esa frialdad que los inundaba cuando estaba en una misión de protección, luego miró a Farfarello, algo le incomodaba profundamente, y no era que ignorara que estaba demente, nada de eso, sabía cada detalle de los que habían formado el grupo de defensa de Takatori padre, no, era que algo se filtraba en los ojos del asesino, algo había oculto.
Hola, bellezas, ingresa la siguiente clave, hermoso Bombay—dijo Izumi en cuanto estuvo al lado de Omi y Nagi, su mirada les acariciaba casi lascivamente—Prodigio, las fotos no te hacen justicia…
Pero…--no le gustaba la confianza que emanaba de ese joven de ojos grises, ingresó la clave y para su sorpresa accedió a una serie de cámaras que no estaban dentro de los registros de la seguridad—pero…
Lo sé, lo sé, es que ni siquiera Oráculo sabía de ellas—dijo haciendo un guiño cómplice—ya sabes, entre menos conocen un secreto, más seguro está…ahora estamos listos, que vengan los chicos de Neogénesis…--sonrió abiertamente.
Eres muy comunicativo—señaló con voz controlada Nagi—cual es tu nombre…
Izumi, para servirles bellezas…aunque solo en lo sexual, ok—esto ultimo hizo que los dos jóvenes le miraran turbados, sonrió—ok fin de coqueteos la misión está comenzando…--sus ojos cambiaron notablemente, se habían vuelto como navajas de hielo.
Llegaron—avisó Omi a Aya, en segundos se encontraban en sus posiciones, Omi, Aya y Nagi franqueando los accesos directos a las oficinas donde estaba Seiko con Kyoko y Izumi.
Una de las cámaras secretas reveló algo que no esperaban—son dos los rubios…--Nagi asintió sin necesidad de palabras y retrocedió lo suficiente para controlar mejor la defensa, se escucharon estallidos y poco después los gritos de los hombres que guardaban el perímetro mas externo, las luces fallaron, se activó la iluminación de emergencia y en un segundo los enemigos estaban frente a frente…
Sasha recuerda es prioritario—señaló con voz cortante Vladimir que no podía evitar sentirse incómodo al tener que depender de las percepciones de este.
Ni siquiera se tomó la molestia de responder, estaba completamente concentrado, bueno casi, por que un porcentaje de su concentración estaba ligado a Ian, a cada uno de sus movimientos, cuando las luces cayeron se separaron, ni siquiera volteo a mirar como los pelirrojos enfrentaban a los konecos, Ian había ya seleccionado una ruta de acceso a las oficinas y se deslizaba con un increíble equilibro por una delgada viga de acero a mas de doce metros de altura, le siguió, sus pasos no eran tan seguros, por lo que iba bastante atrás, pero claro, en ningún momento perdió el equilibrio, Ian le había confesado que le tenía nuevamente bajo un hechizo de protección, una especie de compartir su equilibrio y agilidad.
Hay tres en las oficinas, visten igual…--susurró indicándole por donde mirar.
El rubio no es…el de cabello largos negros, ese es—determinó luego de explorar la mente del otro y descubrir que solo había una idea en ella, proteger…parpadeó al ver como Ian de un solo movimiento cruzaba los cristales de la ventana y entablaba una lucha con los dos guardaespaldas, le siguió y afrontó a Seiko, éste era m uy hábil, se concentró y con un gemido este se tambaleó pero instantáneamente sintió el doloroso penetrar en su piel de la mano derecha—mierda…
Sasha…--jadeó y de un certero movimiento generó un corte en el torso de Izumi—mátale…
Si—volvió a concentrarse, pero la puerta estalló y se vió impulsado contra el muro, sabía perfectamente quien era el causante antes de ver esos cabellos oscuros—maldita sea…
Vuelve con lo konecos, nosotros podemos con Gold Rains—afirmó Kyoko mientras detenía los ataques de Ian que al escuchar esto hizo un gesto de fastidio e increíblemente aumentó la velocidad de sus movimientos—mierda…¿Izumi?…
Aun no terminan—musitó consciente de que era lo que preguntaba.
Sasha recuperándose del golpe contra el muro de concreto volvió a atacar a el tal Izumi y a Seiko, ya estaba aburrido de este juego, intervino en la mente del más joven y este cayó al suelo gimiendo, un par de imágenes le llegaron cuando confrontó esa mente, se desconcertó tanto que dio la oportunidad a que Seiko le disparara un balazo en el costado, ni siquiera sintió el dolor por que estaba tratando de descifrar que significaban esas imágenes.
“Escudo de protección a él”—musitó Ian al ver que Sasha estaba en el suelo, y se prestó a enfrentar él solo a los tres enemigos, ya que las siguientes balas que disparó Seiko sim- plemente cayeron inutilizadas a tocar el escudo invisible que rodeaba a Sasha.
No podrás con los tres Gold Rain—ronroneó Seiko sonriendo tan encantador que logró que Ian se sonrojara y sacudiera la cabeza—que pasa…te gusto?…
Eres presa…las presas se destruyen—respondió sonriendo y volvió al ataque evadiendo y atacando hasta que estaba solo frente a Seiko, ya que Izumi había quedado aturdido en el suelo luego de golpear su cabeza contra el escritorio y una de sus dagas estaba profundamente clavada en la pierna de Kyoko.
Huye, Seiko, ahora—exigió al verle solo frente a Gold Rain sacó de entre sus ropas unos dardos y apuntó al cuerpo de Ian justo cuando este alzaba la mano para clavar su daga.
Es una trampa!!!!!—gritó Sasha lo que hizo que Ian dejara de inmediato a Seiko y le mirara—debemos retirarnos—“atacan a office boy en estos momentos, retirada”—el mensaje llegó a los cerebros de los pelirrojos—vamos …
Pero…--un dardo estuvo a punto de clavarse en su cuello de no ser por la intervención de Sasha que se cruzó y asiéndole por la cintura le hizo salir—me importa un bledo ese office boy…Sasha…
La misión ha cambiado amor—susurró mientras corrían saliendo de las bodegas, y montaban en sus motocicletas. Cuando ya estaban en la carretera escuchó las motocicletas de los pelirrojos, podía captar su angustia, claro, ellos sentían afecto por ese falso mensajero, Ian por el contrario hacía rato que lo había clasificado como posible presa.
Donde …--preguntó por el intercomunicador Louis.
Complejo 45 oeste…cuatro atacantes…dos konecos y dos Takatori—informó.
Maldición—musitó Ismael que sangraba de una herida en el hombro y aun tenía en ella la punta de la flecha que le hiriera.
No me dejaste acabar con Seiko—musitó molesto aun Ian—esa es la misión, no proteger a un simple mensajero empalagoso…
No le digas así…él es importante—dijeron sucesivamente Vladimir y Louis y luego mirando como por momento la motocicleta de su hermano se movía extrañamente—Ismael…?
Está herido, tontos—musitó Ian…llegaron al complejo, había fuego en los edificios, se escuchaban tiros, alarmas, gritos, cuando estaban por entrar, dos autos salieron a toda velocidad—llegamos tarde…
Sigámoslos—ordenó Sasha, pero al instante algo inesperado llegó a su mente y apagó el motor, temblando—“no puede ser”…
Yo creo que…--vaciló y un fuerte dolor de cabeza le hizo tambalearse cayendo inconsciente.
mickaelle