"Missai"
Basado en Weib Kreuz
By Mickaelle y Ruby
Capítulo cinco: entre tormentas, Ian y Sasha
Por que hiciste eso, debemos seguirlos y rescatar al office boy—exigió Louis.
No…Ismael necesita atención y…y…--enfrentó las miradas de los pelirrojos mientras sostenía a un Ian desmayado—él no debe aun recordar…lo saben…
Pero…¿cómo lo descubriste?—exigió Vladimir, comprendiendo que de alguna manera Sasha había descubierto el nexo entre el koneco e Ian.
Después, ahora vamos a casa—conectó el control automático de la moto de Ian al cual llevó el, mientras sus dos hermanos se encargaban de Ismael.
Cuando llegaron a la mansión de inmediato fue Sasha el que en minutos tenía perfectamente atendido a Ismael. Mientras Kuro se recostaba al lado de Ian y los miraba a todos como culpándolos que de su adorado amigo estuviera inconsciente.
Gracias…--dijo Vladimir—por curarle—completó Louis.
No es necesario, somos un equipo…dormirá ya saben, esto gasta mucha energía—le había además conectado una unidad de sangre y suero—no creo que necesite mas de una…en cuanto a Ian…él no está listo para saber que ese koneco es su hermano…
Claro que sabemos eso…sería un gran lío—dijeron a la vez los dos trillizos—estamos en bandos contrarios y…
Es mas que eso—musitó algo enigmático, pero no dijo nada más, simplemente vertió algo de la pócima curativa en las dos heridas que él mismo tenía—supongo que saben que estamos en crisis…si se tomaron la molestia de hacer esta trampa y poner en riesgo a Takatori, es que el office boy es más de lo que parece…
Siempre ha sido un agradable muchacho, en los registros no dice mucho…pero—en eso los ojos de Ian se abrieron—Ian…
¿Qué paso?—musito suspirando y ya que estaba en brazos de Sasha aprovecho para robarle un beso de los labios—me gustas…
Caíste inconsciente, supongo que uno de los hombres de Takatori—mintió descaradamente Sasha, los pelirrojos solo parpadearon—se llevaron al office boy..
ese mensajerito, tanta molestia, apuesto que por eso no hay información del desgraciado ese, debe ser solo una cubierta—musitó mientras poniéndose de pie se acercaba a Ismael y empezaba a cantarle al oído, poco después este abría los ojos—hola belleza…
Ian—musitó suspirando Ismael—hermanos?
Aquí—se le acercaron y le besaron las mejillas—te amamos…
¿Qué pasó con el office boy—preguntó.
Se lo llevaron—respondió Ian—tengo hambre, Sasha vamos por algo para comer…Kuro ven con nosotros…
Cuando ya estaban en la cocina y Kuro comía de un gran plato, se acercó y le rodeó la cintura y beso el cuello—no seas así, a ellos les preocupa…
Eso es lo que me molesta y el no tener más información—musitó luego volteándose sin llegar a desprenderse del dogal de Sasha unió sus labios entre abiertos a los de éste e inició un beso más profundo, cuando Sasha lo respondió y sus manos le acariciaron la espalda sensualmente, gimió y se estremeció.
No te asustes, mi amor, nunca haré algo que tú no desees—musitó cortando el beso y mirándolo a los ojos—te amo…
Yo sé…pero…es que todo aquel que llega a estar en mí muere o debo matarlo—musitó hundiendo el rostro en el cuello de Sasha y besándole en esa piel suave—te amo…te amo tanto…y tengo miedo…miedo, mucho miedo…
Mi dulce Ian…nunca, nunca te dejaré—le alzó el rostro hundiéndose en el azul de esa mirada—el amor verdadero vence todo, la distancia, el dolor, el pasado, hasta la muerte…es un lazo inquebrantable…te amo Ian…
Sasha—susurró y se entregó a un beso apasionado que aunque en un momento volvió a sentir miedo, este se diluyó.
Vladimir entró a la cocina seguido de Louis, ambos iba para hacerse cargo de la cena, pues conociendo a esos dos , seguro que la cocina sería un desastre, al verles besándose quedaron paralizados, hasta ahora solo ellos habían robado breves besos de los labios de Ian, suponían que lo mismo pasaba con Sasha, pero ese era un beso apasionado, pleno, una oleada de celos y dolor les cruzó, tan silenciosamente como habían llegado se desaparecieron, al volver al lado de Ismael, este les miró con los ojos inundados de lágrimas, se abrazaron y besaron una y otra vez, hasta que el dolor se disipó.
Le ama, de una manera distinta…--musitó Ismael.
A como nos ama—musitó Louis.
A nosotros—concluyó Vladimir con un suspiro.
La cena está lista!!!—anunció entrando sonriente Ian que al verlos con los ojos tristes de inmediato se les acercó y empezó a depositar dulces besos en sus mejillas—sonrían, sonrían, sonrían…por favorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.
Para, ja, ja, ja, ja, ja—rieron los tres pues los besos ya les hacían cosquillas, en la puerta les observaba Sasha, un leve gesto en sus labios insinuaba una sonrisa.
A comer—repitió deteniendo la lluvia de besos y corriendo a la vez que asía de la mano a Sasha, justo estaban por sentarse a la mesa cuando el timbre hizo que Ian se desviara hasta la puerta, al abrir sonrió alegre, era el caramelo con licor de moras—hola hermoso…hace tiempo que no venías…
Ian…si, es verdad…toma…es urgente…cuídate mucho, ¿sí?—suplicó y los hermosos ojos del rubio destellaron y en un parpadear sentía la caricia de sus labios en su boca—Ian…
Lo prometo…caramelo…--ronroneo al oído del joven que sonrojado hizo un gesto de asentimiento y montando en su motocicleta se alejó. Con el sobre en sus manos volvió al comedor, los trillizos estaban prestos a atacar, como siempre—solo era el caramelo de licor de moras…tenemos misión urgente…no…muy urgente será, pero no se abrirá el sobre hasta que hayamos comido…nada—los trillizos querían quitárselo de las manos, pero en un hábil movimiento se los impidió y lo suspendió en el aire—“que su conocimiento quede oculto hasta que los trillizos pelirrojos hayan cenado”…
Ian…eso es intolerable—dijeron muy molestos, pues en cuanto sus dedos trataban de asir el sobre este se vaporizaba y aparecía en otro lugar de la habitación flotando—lo urgente no puede esperar a que nosotros cenemos…
Cenen, ustedes pierden el tiempo protestando—dijo Sasha que ya comía tranquilamente al igual que Ian—saben perfectamente cuan terco puede ser…
Ya verás…cuando menos lo esperes…nos cobraremos esta—dijeron al unísono e Ian simplemente les mostró la lengua como un chicuelo caprichoso.
Comieron mucho más rápido de lo habitual, hasta postre, para que Ian no pudiera decir que la cena no había concluido, en cuando los platos estuvieron desocupados el sobre se abrió solo y se depositó en manos de Sasha.
Tranquilos…”la alianza Takatori – Kritiker ha secuestrado a nombre clave Office Boy, su rescate con vida es prioritario, toda acción que lleve a esta meta esta autorizada, todos los recursos de Neogénesis a su disposición, la localización exacta de éste les será proporcionada a las 7 am de mañana, estén listos…”—leyó con tranquilidad—eso es todo…no me gusta esto…debemos rescatarle pero no confían en nosotros lo suficiente para decirnos cual es la tan gran importancia de este muchacho…
Eso no es nuestro asunto, debemos obedecer—dijeron los trillizos—además él es un buen chico y nos agrada y…
Bla, bla, bla, me cansé de tanto misterio, ustedes son excelentes asesinos, eficientes y confiables, pero no máquinas, dejen de actuar como tales—señaló molesto Ian—yo voy a averiguar ahora mismo quien es ese chico o no moveré un dedo para rescatarle—dijo con convicción dirigiéndose a la sala donde estaba su laptop, junto con las de los pelirrojos, éstos le miraron casi como si le hubiesen escuchado hablar el extraterrestre, Sasha solo sonrió y le siguió.
No puedes estar escarbando en los archivos confidenciales, no estas autorizado a…--entraron segundos después cuando salieron de su asombro, ahí estaba Ian en el sofá acomodado en los brazos de Sasha, la laptop en sus faldas, sus dedos se movían a una velocidad increíble, anti natural, mientras sus ojos ni parpadeaban.
Shisss…ya debieran saber que cuando algo se le mete en la cabeza lo hará digamos lo que digamos—señaló Sasha—además ya está usando magia…ustedes me dijeron que no era más que un aprendiz…cómo es que cada vez hace más magia…
Bueno…eso es lo que dicen los archivos de Neogénesis sobre el—dijeron sentándose en la alfombra y esperando que Ian saliera de esa especie de trance.
Los archivos…saben…creo que hay muchas imprecisiones en esos archivos, algunas premeditadas como lo referente al office boy y a mí y otras simple ignorancia—al decir esto indicó a Ian—por mucho que trabaje para ellos y le hayan vigilado, creo que no penetraron más allá de lo que él permitió, solo tocaron la superficie…
Hablas como si él no estuviera escuchando—dijo Louis.
No escucha, está totalmente concentrado—contestó—ese office boy le cae mal por que ustedes sienten simpatía por él, supongo que lo saben…es muy celoso…
Celos…--Louis.
Por…--Vladimir
Nosotros…--Ismael. Los tres tenían una expresión de completo asombro.
Obvio, no pongan esas caras de chicos inocentes, ustedes lo desean tanto como yo…esto es mas que formar parte de un equipo, que compañerismo o hermandad…ustedes la han pasado mal, solo se han tenido a sí mismos hasta que Ian irrumpió en su perfecto equilibrio—podía leer en las miradas de los chicos como crecía la molestia—no me estoy metiendo en sus cabezas, solo reconozco los traumas cuando los tengo enfrente, por algo soy mayor…lo que ustedes hayan sufrido pues es lamentable, pero no pueden dejar que les limite al momento de darse a quien aman, el sobrevivir no vasta…
Desde cuando eres el ejemplo a seguir…--musitó amargamente Louis.
Solo hablas así porque estas seduciéndolo—señaló Vladimir.
Quieres tener un rubio en tu cama y quizás a nosotros como diversión alterna…--agregó Ismael.
Lindo panorama, pero no, quiero tener a este rubio en mi cama, en mi vida, en mi destino, eso es verdad…quiero que él sea feliz y ustedes son importantes para él, de que son atractivos y deseables, no lo niego…sois el sueño lascivo de cualquiera…pero yo amo a Ian—suspiró y acarició los cabellos del joven que seguía concentrado como si nada a su alrededor existiera—él les quiere felices, por tanto yo les quiero felices y no lo serán hasta que superen su incapacidad para demostrarle lo que sienten…
Eres un…--empezaron a decir cuando Ian dio un bufido.
¡Maldito desgraciado, hijo de puta!—masculló cerrando la laptop y apretando el rostro contra el pecho de Sasha--¡hijo de puta…debí imaginar algo así!—los dedos de Sasha le acariciaron suavemente los cabellos, en un gesto que le calmó, levantó la mirada y se hundió en los ojos calipsos, luego miró a los trillizos--¿ustedes lo sabían?…claro que lo sabían, por eso tanta sonrisita y tanta preocupación…odio que me engañen—apoyó el rostro en el hombro de Sasha—el maldito desgraciado es el heredero de Neogénesis, próximo jefe máximo…
Te juramos que no lo sabíamos…Ian…solo sospechábamos que debía ser muy importante…pero no te engañamos…Ian, créenos…Ian…--el que ni siquiera les mirara hizo que a los tres se les llenaran los ojos de lágrimas, no querían llorar frente a Sasha, era humillante.
Shisss…amor…sabes que no te engañarían…ellos te quieren…vamos…lo sabes—le susurró—mírales…vamos amor…
Alzó la mirada y al encontrarse con los rostros tan turbados de los pelirrojos no pudo evitar un estremecimiento de angustia—perdón…perdón…no quise decir que…sé que no me engañarían premeditadamente…me descontrolé..—volvió a mirarlos—les quiero mucho…--los brazos de Sasha le empujaron hacia los pelirrojos y en un segundo los cuatro se abrazaban—sé que a ustedes les simpatiza ese…ese office boy…pero…pero a mi me produce desconfianza y…nunca piensen que no les quiero…
Ian…Ian…nosotros también…te queremos mucho—dijeron los tres depositando húmedos besos en el rostro de rubio.
Bien, ya es tarde, todos debemos dormir, mañana se avecina una misión dura…trillizos a la cama, Kuro al protegerles como siempre y tu gatito mimoso…vamos te llevaré a tu cama—dijo tras poner de pie a los pelirrojos y darles un suave empujoncito para que subieran las escaleras, y luego tomó en sus brazos a Ian, que se sonrojó—te ves delicioso cuando te sonrojas…
Eres…eres un hentai—musitó turbado en extremo, en cualquier otro momento esa confianza de Sasha le habría asustado, pero ahora no, solo cabía en él el deseo de pegarse a su cuerpo, de manera que hundió el rostro en su cuello y suspiró—duerme conmigo…
Mi hermoso gatito, mejor no, porque no creo poder controlar la necesidad de hacerte el amor—susurró roncamente al depositarle en su cama y enderezándose se dirigió a la puerta pero esta no se abrió, miró a Ian y este sonrió como un chico travieso—Ian…
Quien dijo que debes controlarte…si tú te arriesgas, yo también—musitó rojo como la grana, movió su mano izquierda y en un parpadear Sasha estaba tendido en el amplio lecho a su lado, le rodeó el cuello con los brazos y se perdió en un apasionado beso—te amo…yo sé que te amo…y…y quiero sentirte…
Ian…--gimió roncamente y se dejó llevar, los besos no se detuvieron mas, tampoco las manos que libraron sus pieles del estorbo de las ropas, cuando desnudos sus cuerpos se abrazaron el calor y el roce les hizo casi gritar, las manos enloquecieron, acariciando al punto que ardían.
Sasha…tú…tú entra en mí—tartamudeó completamente ansioso, mordiéndole sensualmente los pezones y acariciándole el sexo—amor…
Ian…te amo...te amo—musitó con fervor mientras le preparaba con suaves caricias entre las turgentes nalgas, las piernas de Ian le rodearon la cintura, y la propia mano de su hermoso rubio guió su miembro hasta su entrada—amor…Dios…--se hundió en ese estrecho y cálido pasadizo, un gemido profundo escapó de los labios de Ian, buscó la mirada y la encontró brillante—amor…
Si…tú amor…soy tuyo…hasme sentirte totalmente…no te controles, por favor—pidió mirándole directo a los ojos, para que no hubiera un atisbo de duda, el temor había sido superado por la necesidad, por la multitud de sentimientos que le despertaba, por su corazón que parecía gritarle que se dejara llevar, que solo en Sasha encontraría esa paz que tanto necesitaba.
Mi Dios…--casi gritó y se dejó llevar, tomando un ritmo creciente, profundo, besando y acariciando, susurrando palabras de amor, hasta que la vorágine de placer le superó, una marea creció desde sus riñones, haciéndole estremecer y en unos segundos todo fue fuego y simiente llenando las entrañas de Ian—te amooooooooooooooo…
Te amo—casi sollozó aun abrazados, sintiendo se estremecer por las lentas oleadas de placer, muy dentro de sí sabía que una vez antes había llegado a sentir así, pero no recordaba cuando ni con quien, solo importaba ahora, la perfección de este momento—te amo Sasha…
Juro que solo viviré para hacerte feliz…--le besó los labios y luego le acomodó en sus brazos, acariciándole suavemente hasta que sus respiraciones se normalizaron—duerme amor…duerme ahora…
Yo ya soy feliz…contigo y con los esos locos pelirrojos—musitó quedito mientras sus ojos se cerraban por la fatiga—yo les amo…¿sabes...?.
Sasha cerró los ojos, pero no se durmió de inmediato, su mente fue a esos pelirrojos, seguían afectados, y aunque había prometido nunca mas meterse en sus mentes sin que ellos lo autorizaran lo hizo, con delicadeza, solo para ayudarles a dormir y a soñar algo bonito, cuando ya había hecho lo necesario se dejó llevar por su propio cansancio.
Mickaelle