"Un Chico facil"
Basado en Weiß Kreuz
By Mickaelle

 

CAPITULO UNO

 

Cerró los ojos y suspiró, algunas lágrimas aún y el vacío llegando, lento, frío, silencioso.  

- Mick, Micky—se acercó al muchacho y rodeándole con sus brazos le atrajo hacia sí y le besó el cuello—Mick…

- Mart…--suspiró respondiendo instintivamente, cedió al cuerpo que le hacía caer tendido boca a bajo, cerder era fácil, no le desnudó, sólo abajo pantalones y boxer, posesión, fuego corriendo por las venas, la piel estremecida, jadeando con los labios entre abiertos, oleadas de sensaciones recorriéndole, sí, entrega, temblando y suspirando, llegó el orgasmo, Mart permaneció unos minutos más sobre él, luego le besó varias veces el cuello.

- Nos vemos mañana, recuerda que tienes examen—depositó un beso más en los labios de Mick y salió del cuarto.


Suspiró, se enderezó y acomodó las ropas, tomó la casaca y salió, necesitaba respirar aire y la noche estaba fría…

Ya de madrugada regresó a los cuartos de estudiantes, entro sin que le vieran, si le sorprendían le suspenderían, nadie estaba autorizado a salir de noche, se desnudó  y recostó, necesitaba dormir, pero con esa sensación aun invadiéndole sería imposible, buscó alivio, saco una navaja y punzó la carne, el dolor agudo, sí, así, mucho mejor, puso un poco de alcohol y cerrando los ojos durmió tranquilo.  
 

- ¿Dónde estabas? Anoche fui a tu cuarto a consultarte algo y no estabas—preguntó Jim, mientras caminaban hacia los salones de clases.

- Por ahí—respondió como si nada—disculpa por no haber podido ayudarte a estudiar…

- Estas corriendo  muchos riesgos, si te sorprenden te suspenderán—entraron al salón y segundos después el profesor les entregaba los exámenes.  Mick era un excelente alumno, en lo académico, pues en varias ocasiones le habían reprendido por faltar a clases, el que se escapara de noche era una falta mayor, no entendía como podía estar tan tranquillo.

- Jim, ¿has visto a Mick?—preguntó Mart.

- Sí, fue al laboratorio por  algo—vio a Mart dirigirse hacia donde le había indicado, no comprendía por que un chico de cuarto año podía estar interesado en uno de segundo como Mick.

- Hey—fue tironeado hacia uno de los cuartos de aseo y su boca  devorada por la otra ansiosa—para, Mart…

- No te quejes—jadeó bajándole los pantalones y acariciándole lascivamente, ante lo que el cuerpo del chico respondió casi instantáneamente—así perrita…

- Sintió como le alzaba haciendo que le rodeara con las piernas la cintura y de un golpe le ensartaba su miembro erecto y grueso, se mordió los labios para contener un gemido y apoyándose  el os fuertes hombros de Mart se dejó llevar, los empeñones eran fuertes  y rápidos, algunas latas de la alacena cayeron al suelo, pero Mart siguió como si nada, hasta que el golpe seco de la puerta al abrirse les trajo a la realidad, ambos estaban en la posición mas evidente ante el rector—Sr.…

- Bretzenr, Artosh, a mi oficina de inmediato—sentía asco por lo que acababa de encontrar, no iba a permitir que el buen nombre de la escuela fuera manchado por dos chicos lascivos—un comportamiento así es inadmisible, Bretzenr, por ser de último año rendirás los exámenes, no podrás salir de tu habitación más que para eso, no participarás en la ceremonia de graduación, por supuesto tu padre será informado de las razones de inmediato, Sr. Madsen acompáñelo a su cuarto.


El muchacho y su tutor salieron en silencio, quedaban ante el rector Mick y su tutor.  

- Artosh, has acumulado una serie de faltas que te fueron disculpadas por tu rendimiento, pero esta…ésta no lo será, se te expulsa de inmediato, Sr. Cosme, llame al padre del joven, explíquele la situación, vea que se recojan sus cosas, le quiero fuera de esta institución antes de anochecer-—el profesor asintió y salió dejándole a solas con el muchacho que en ningún momento había alzado la vista—Mick Artosh, se le cerrará el año con las calificaciones que obtuvo--dijo parándose y acercándosele sombrío al muchacho que permanecía silencioso, cuando estuvo a su lado, le alzó bruscamente por las ropas y le abofeteó—no  volverás a manchar el prestigio de esta escuela, muchacho inconsciente—le volvió a golpear y luego le empujó contra su escritorio a la vez que le inmovilizaba doblándole un brazo a la espalda y con la mano libre tiraba hacia abajo las ropas,  con furia abusó del chico, que mantuvo total silencio, cuando le soltó el rostro pálido y desencajado del muchacho no le importó—vístete y vea tu cuarto, ¡fuera!

- ¡entra!—apenas podía contener su furia, la vergüenza y el asco, cuando el automóvil se puso en marcha ya no se contuvo, y golpeó a su hijo hasta que los puños le dolieron y apenas podía respirar, limpió la sangre de sus manos y se comunico con el chofer—vamos  a la clínica Artosh- Calare, que nos espere Barnais…


Hecho un ovillo tembloroso y semi inconsciente fue sacado el chico y llevado por los enfermeros.


- ¿Cuándo podrá salir?

- En dos semanas, supongo que sabe que el chico fue sodomizado a demás de los golpes y—comenzó a decir el doctor.

- Haga lo necesario para que se recupere pronto y sin mayores comentarios, no deseo que nadie se entre que está aquí—señaló con voz fría y cortante—le avisa a mi secretario cuando sea dado de alta…


Vio a Marcos  Artosh marcharse, movió la cabeza, 7 costillas rotas, hematomas en todo el cuerpo y rostro, hemorragias internas y evidencias de sodomía no consentida y nada, suspiró y volvió con su paciente.

Aún le dolía al moverse, el doctor le había dicho que el la tarde de mañana estaría de alta, le vendrían a buscar de casa, “casa”, se estremeció, la enfermera ya había pasado en su última ronda, se paró y vistió, con sigiló salió de la clínica y se perdió en la noche.

Seis meses después, nadie en la familia Artosh parecía recordar al segundo hijo, para el público en general, había fallecido en un accidente, una lápida era la prueba en el panteón familiar.