Cerró
los ojos y suspiró, algunas lágrimas aún y el vacío llegando, lento, frío,
silencioso.
-
Mick,
Micky—se acercó al muchacho y rodeándole con sus brazos le atrajo hacia sí
y le besó el cuello—Mick…
-
Mart…--suspiró
respondiendo instintivamente, cedió al cuerpo que le hacía caer tendido boca a
bajo, cerder era fácil, no le desnudó, sólo abajo pantalones y boxer, posesión,
fuego corriendo por las venas, la piel estremecida, jadeando con los labios
entre abiertos, oleadas de sensaciones recorriéndole, sí, entrega, temblando y
suspirando, llegó el orgasmo, Mart permaneció unos minutos más sobre él,
luego le besó varias veces el cuello.
-
Nos
vemos mañana, recuerda que tienes examen—depositó un beso más en los labios
de Mick y salió del cuarto.
Suspiró,
se enderezó y acomodó las ropas, tomó la casaca y salió, necesitaba respirar
aire y la noche estaba fría…
Ya
de madrugada regresó a los cuartos de estudiantes, entro sin que le vieran, si
le sorprendían le suspenderían, nadie estaba autorizado a salir de noche, se
desnudó y recostó, necesitaba
dormir, pero con esa sensación aun invadiéndole sería imposible, buscó
alivio, saco una navaja y punzó la carne, el dolor agudo, sí, así, mucho
mejor, puso un poco de alcohol y cerrando los ojos durmió tranquilo.
-
¿Dónde
estabas? Anoche fui a tu cuarto a consultarte algo y no estabas—preguntó Jim,
mientras caminaban hacia los salones de clases.
-
Por
ahí—respondió como si nada—disculpa por no haber podido ayudarte a
estudiar…
-
Estas
corriendo muchos riesgos, si te
sorprenden te suspenderán—entraron al salón y segundos después el profesor
les entregaba los exámenes. Mick
era un excelente alumno, en lo académico, pues en varias ocasiones le habían
reprendido por faltar a clases, el que se escapara de noche era una falta mayor,
no entendía como podía estar tan tranquillo.
-
Jim,
¿has visto a Mick?—preguntó Mart.
-
Sí,
fue al laboratorio por algo—vio a
Mart dirigirse hacia donde le había indicado, no comprendía por que un chico
de cuarto año podía estar interesado en uno de segundo como Mick.
-
Hey—fue
tironeado hacia uno de los cuartos de aseo y su boca devorada por la otra ansiosa—para, Mart…
-
No
te quejes—jadeó bajándole los pantalones y acariciándole lascivamente, ante
lo que el cuerpo del chico respondió casi instantáneamente—así perrita…
-
Sintió
como le alzaba haciendo que le rodeara con las piernas la cintura y de un golpe
le ensartaba su miembro erecto y grueso, se mordió los labios para contener un
gemido y apoyándose el os fuertes
hombros de Mart se dejó llevar, los empeñones eran fuertes
y rápidos, algunas latas de la alacena cayeron al suelo, pero Mart siguió
como si nada, hasta que el golpe seco de la puerta al abrirse les trajo a la
realidad, ambos estaban en la posición mas evidente ante el rector—Sr.…
-
Bretzenr,
Artosh, a mi oficina de inmediato—sentía asco por lo que acababa de
encontrar, no iba a permitir que el buen nombre de la escuela fuera manchado por
dos chicos lascivos—un comportamiento así es inadmisible, Bretzenr, por ser
de último año rendirás los exámenes, no podrás salir de tu habitación más
que para eso, no participarás en la ceremonia de graduación, por supuesto tu
padre será informado de las razones de inmediato, Sr. Madsen acompáñelo a su
cuarto.
El
muchacho y su tutor salieron en silencio, quedaban ante el rector Mick y su
tutor.
-
Artosh,
has acumulado una serie de faltas que te fueron disculpadas por tu rendimiento,
pero esta…ésta no lo será, se te expulsa de inmediato, Sr. Cosme, llame al
padre del joven, explíquele la situación, vea que se recojan sus cosas, le
quiero fuera de esta institución antes de anochecer-—el profesor asintió y
salió dejándole a solas con el muchacho que en ningún momento había alzado
la vista—Mick Artosh, se le cerrará el año con las calificaciones que
obtuvo--dijo parándose y acercándosele sombrío al muchacho que permanecía
silencioso, cuando estuvo a su lado, le alzó bruscamente por las ropas y le
abofeteó—no volverás a manchar
el prestigio de esta escuela, muchacho inconsciente—le volvió a golpear y
luego le empujó contra su escritorio a la vez que le inmovilizaba doblándole
un brazo a la espalda y con la mano libre tiraba hacia abajo las ropas,
con furia abusó del chico, que mantuvo total silencio, cuando le soltó
el rostro pálido y desencajado del muchacho no le importó—vístete y vea tu
cuarto, ¡fuera!
-
¡entra!—apenas
podía contener su furia, la vergüenza y el asco, cuando el automóvil se puso
en marcha ya no se contuvo, y golpeó a su hijo hasta que los puños le dolieron
y apenas podía respirar, limpió la sangre de sus manos y se comunico con el
chofer—vamos a la clínica
Artosh- Calare, que nos espere Barnais…
Hecho
un ovillo tembloroso y semi inconsciente fue sacado el chico y llevado por los
enfermeros.
- ¿Cuándo
podrá salir?
-
En
dos semanas, supongo que sabe que el chico fue sodomizado a demás de los golpes
y—comenzó a decir el doctor.
-
Haga
lo necesario para que se recupere pronto y sin mayores comentarios, no deseo que
nadie se entre que está aquí—señaló con voz fría y cortante—le avisa a
mi secretario cuando sea dado de alta…
Vio
a Marcos Artosh marcharse, movió
la cabeza, 7 costillas rotas, hematomas en todo el cuerpo y rostro, hemorragias
internas y evidencias de sodomía no consentida y nada, suspiró y volvió con
su paciente.
Aún
le dolía al moverse, el doctor le había dicho que el la tarde de mañana estaría
de alta, le vendrían a buscar de casa, “casa”, se estremeció, la enfermera
ya había pasado en su última ronda, se paró y vistió, con sigiló salió de
la clínica y se perdió en la noche.
Seis
meses después, nadie en la familia Artosh parecía recordar al segundo hijo,
para el público en general, había fallecido en un accidente, una lápida era
la prueba en el panteón familiar.