"Un Chico facil"
Basado en Weiß Kreuz
By Mickaelle

Capítulo 4

 

Los meses pasaron, para los cuatro jóvenes se hizo común el que Mick estuviera varias noches a la semana en las habitaciones con Ken y Omi, Aya y Youji varias veces habían estado a punto de intervenir, pues sabían que sus dos compañeros muchas veces sobrepasaban los límites del juego entre placer y dolor, el rostro pálido a la mañana siguiente de Mick, que silencioso salía camino a su departamento. Pero al final callaban, si el joven aceptaba ese juego, no eran ellos los que debían intervenir.  
 

- Llamaron a Mick avisándole que no venga esta noche—preguntó Youji a la vez que terminaba de acomodar sus ropas oscuras.

- Si, le llame hace un momento al club—dijo  Ken, a la vez que  revisaba sus garras.

- Vamos entonces—dijo Aya, los cuatro asesinos partieron a su encuentro con  sus rivales de siempre, esta vez debían acabar con un traficante de drogas que era protegido por esos cuatro, claro que además había una centena de guardias bien armados.

 

Parpadeó varias veces, la piel erizada, peligro, eso era lo que sentía, peligro, cerro los ojos y la imagen de Youji cayendo al suelo ensangrentado fue tan vivida que se estremeció de pies a cabeza.  Parpadeó y decidió que no se podía quedar ahí, salió del club monto en la motocicleta que hacía unos meses había comprado y dejo que su instinto le llevara.


- ¡Maldición!—jadeo a la vez que  se estrellaba contra la pared, y el dolor de su hombro al dislocarse, casi le hacia desmayar, mordió los labios, y se preparo para ser atacado.


Le vio ahí, tan débil, y vio al que  estaba punto de dispararle, la adrenalina actuó antes que su cerebro tomo una piedra  y la arrojó con todas sus fuerzas la que fue a estrellarse contra el cráneo del sujeto, que cayó sangrando, otros tres tipos aparecieron pero ya se había apoderado del arma y les disparó,  corrió hacia donde estaba  Youji y le cargó como pudo pues est apenas se mantenía de pie—te sacaré de aquí…


- Mick, ¿qué haces aquí?, es peligroso—musitó, pero el muchacho parecía demasiado concentrado en  salir del lugar, cuando le puso a salvo, suspiró y le miró a los ojos—Mick…

- Supongo que los otros están metidos en esto también, iré por mi moto, ya regreso—dijo tratando de sonreírle.

- Espera, aún es peligroso—el joven no le prestó atención, desapareció, trato de ponerse de pie, pero dolía demasiado, maldijo de nuevo, esto no estaba nada de bien…


Mick, corrió  hasta su moto y estaba apunto de  partir cuando un escalofrío le recorrió de pies a cabeza, un chico alto de cabellos colorines  se paró ante él y le miro fijamente, sintió una fuerte presión en la cabeza y se desmayó.


- Youji, despierta—Aya le sostenía, mientras Omi hacía un torniquete en  la pierna  herida—Youji…

- Mick, ¿Mick esta  a salvo?—preguntó jadeante…

- ¿Mick?, Dices que Mick esta aquí—preguntó con voz vibrante Ken.

- Sí, me trajo hasta aquí, dijo que iba por su moto…--se puso de pie con ayuda de Aya y la mirada de este le dejó en claro que Mick  estaba en problemas—debemos ir por él…

- Es tarde, los malditos ya se retiraron—dijo Omi que había corrido en busca de  Mick y solo había encontrado la moto abandonada—le tienen, ¡maldición!.

- Vamos, ahora no podemos hacer nada, deben curarte esa pierna y prepararnos para ir en su rescate—dijo Aya.

 


- Despiértale  e interrógale, que te ayude Farfarello—ordenó Crawford en cuanto llegaron a la mansión—Nagi, trae algo de comer…

- Si—bajó la mirada, Crawford estaba mas que molesto y sabía que no podía decirle nada,  se metió a la cocina y preparó rápidamente algo del gusto de su jefe, quería ir a ver el interrogatorio, el que estuvieran a cargo esos dos era pronóstico certero de sangre y dolor.

- Déjame acariciarle con estas—mostró las  navajas de brillo intenso, acercándose, esa piel perfecta le llamaba acortarla, quería saborear esa sangre—déjame…

- Aun no termino—dijo empujando lejos al albino, mientras violaba tanto la mente como el cuerpo del muchacho, rió casi enloquecido, por el placer que le brindaba y por saber cuanto daño le haría a dos integrantes del Weiß el saber que ese precioso chico estaba en sus manos—es todo tuyo, no lo mates aun, puede que el jefe quiera algo más…

- Ok, ok, solo le acariciaré—canturreo el albino acercándose al muchacho semi inconsciente, pronto la sangre manaba.


Entró sigilosamente, Farfarello estaba canturreando algo, le golpeó con una lata dejándole inconsciente y se acercó al cuerpo sangrante, había escuchado todo lo que había dicho Schuldig, cada sórdido detalle de la relación con los  konecos y de lo que le había hecho, ahora,  le sacaría de ahí, el por que, pues no quería preguntárselo, sólo sentía la imperiosa necesidad de sacarlo de ahí, lo cargó  utilizando tanto su fuerza física como su telekinesis, salió de la mansión camino a un hotel de mala muerte donde comenzó a curar las heridas.

 

- Los konecos—advirtió Crawford y buscó a Nagi, pero este no estaba, maldijo entre dientes, los tres se enfrentaron a Omi, Aya y Ken, al menos eran fuerzas equilibradas, jadeantes y con heridas menores finalmente se quedaron mirando…

- Donde esta Mick—preguntó furioso Ken—entréguenlo…

- Um, muy tarde guapo—canturreo Farfarello—su sangre era deliciosa, muy dulce…

- Sorry, nunca debieron dejar desprotegida su mascota sexual, aunque no niego que estaba muy bien entrenada—acotó Schuldig riendo—no se donde Nagi haya puesto el cadáver…

- Malditos—dijo con voz fría Aya, la katana en una fracción de segundo marco un corte preciso en el rostro de Crawford que retrocedió llevándose la mano al rostro—vámonos…


Los tres jóvenes hicieron el viaje de regreso a la florería en silencio.

 

- Mick, Mick—le enderezó con delicadeza y acercó el vaso a los labios—bebe, vamos bebe evitará que duela…

- …--bebió, algo dulce pero no malo—quien eres…

- Nagi, te saque de la mansión, pero debo volver, prométeme que te quedarás aquí, estas demasiado herido para salir—dijo recostándole de nuevo—mañana volveré, ok…

- Ok—respondió—gracias Nagi.

- Duerme, Mick—salió camino a la mansión, esperando que Crawford no estuviera muy molesto por que el se hubiese llevado al joven.


Entró silenciosamente pero no le sirvió de mucho por que fue tomado por las ropas y arrojado al suelo de un golpe, los ojos de Schuldig brillaban furiosos.


- ¿Qué pasa?—jadeó poniéndose de pié y buscando con la mirada Crawford.

- Te desapareciste y nos atacaron los konecos, si hubieses estado aquí habríamos desequilibrado el encuentro y no habrían herido a Brad…

- Hirieron a Crawford—repitió asombrado--¿Cómo?

- Ese pelirrojo le cortó el rostro con su katana—informó como si nada Farfarello—oye Nagi, cuando te llevaste el cadáver de  ese precioso chico, en ¿qué estaba yo?

- Um, pues estabas apoyado en la pared con los ojos cerrados—mintió descaradamente, a la vez que mantenía la imagen del cuerpo lacerado del chico en la mente, para que Schuldig no sospechara nada.

- Bueno, iré  con Brad, tú, será mejor que vengas y le des una explicación de inmediato de tu ausencia—dijo Schuldig dirigiéndose escaleras arriba, siendo seguido de inmediato por el muchacho.