"Un Chico facil"
Basado en Weiß Kreuz
By Mickaelle

Capítulo 5

 

Omi subió corriendo las escaleras y se encerró en su cuarto, Youji se sentó cansadamente en el sofá y alzó su pierna inmovilizada, a la vez que bajaba la mirada apesadumbrado, Aya se acercó y se sentó a su lado, suspirando, Ken de pié, pálido temblaba de pies a cabeza.  

- Sólo me gustaría saber, como es que supo donde estabamos—musitó Youji—me salvó la vida, lo saben, eso hizo y…

- Está muerto, está muerto—gimió Ken y con lágrimas en los ojos también subió las escaleras para encerrarse en su cuarto.

- Fue un error el averiguar más de él, simplemente  asumí que era un vulgar muchacho que se acostaba con esos dos, un buen chico, su manera de mirar lo dejó siempre claro, pero si  supo que estabas en problemas y te encontró, debe haber tenido alguna capacidad psíquica, misma que te salvó pero que atrajo a Schuldig, ese maldito monstruo—habló con voz vibrante Aya a la vez que se estremecía—debí preocuparme más, estar más…

- No es tu culpa, Aya, no lo es—musitó Youji a la vez que cerraba los ojos por un segundo, y tomando una de las manos de del pelirrojo la llevaba a sus labios y la besaba—fue un error en el que los cuatro somos responsables…

 

El sol entrando por la ventana y dándole en el rostro le hizo despertar, quizo moverse pero el dolor intenso se lo impidió, suspiró, estaba aún sólo, ese chico de ojos oscuros le había dicho que se quedara ahí, que él volvería, movió la cabeza para evitar el sol y volvió a dormir, al menos Youji estaba bien, si lo sabía, estaba bien.

Entró en silencio, en el lecho el muchacho aún dormía, traía algunos medicamentos y vendas nuevas, así como alimentos, se sentó en la cama y despejó el rostro marcado por golpes, aun así, era hermoso, fue a alzarle pero le dolieron las costillas, suspiró y se acomodó mejor, ahora sí, le alzó, los ojos color miel se abrieron y le reconocieron—hola, espero que te sientas mejor…

- Duele—musitó—gracias por volver…

- Bebe un poco, eso, te haré  una curación mas detallada ahora, traje antibióticos, también provisiones, deber tener hambre—comenzó por las heridas, una hora después, ya estaba listo para que comiera, preparó algo rápido y acomodándole, ambos comieron.

- Dijiste que tu nombre es Nagi, por que me sacaste de ese lugar, tú eres parte de  ese grupo—interrogó.

- Si, lo soy, no sé por que te saqué de ahí, esos chicos fueron por ti, para todos estas muerto, tu verás si cuando estés mejor les sacas de su equivocación—dijo carizbajo—escuche cada aspecto del interrogatorio que te hizo Schuldig, solo debes tú decidir si  lucharas por sobrevivir, hace mucho tiempo aprendí eso, nada es más  importante que sobrevivir.

- Sobrevivir—musitó—yo siempre quise sentir que era querido, que a alguien le importaba, pero, sí, tienes razón, lo único que importa es sobrevivir—ambos se miraron a los ojos por unos instantes y como llegando a un común acuerdo siguieron comiendo en silencio.

 

Dos meses pasaron, ambos grupos volvieron a la normalidad, las misiones no les habían llevado a toparse de nuevo, lo que había servido para que se recuperaran.

 

Marx se retiró, los cuatro jóvenes permanecieron algunos segundos en silencio y luego cada uno fue a su cuarto a prepararse para salir, acabar con un laboratorio clandestino de explosivos, protegido por sus enemigos más acérrimos, iban a confrontarlos nuevamente, y los cuatro sentían el fuego de la venganza crecer re avivado.


- Prepárense, vendrán los  konecos—anunció Crawford, cada uno tomó una posición específica, sabían que  esta lucha sería mucho más brutal que de costumbre.


Las explosiones se sentían por todo el edificio, la mayoría de los que aun podían tenerse de pie, había huido, solo estaban aun luchando los ocho asesinos, la furia marcada en los rostros.

Era esa furia la que por primera vez hacía la vez de una barrera a los poderes mentales de Schuldig, y a duras penas  sostenía el enfrentamiento con Youji, que quería vengar la muerte de Mick.

Omi atacaba ciegamente a Nagi, la multitud de objetos que volaban a estrellarse contra su cuerpo parecía poco importarle o generarle dolor, solo avanzaba.

Crawford atacaba furioso a un increíblemente frío Aya, las fuerzas equiparadas, precisión al punto que cada golpe era seguido por una respuesta certera.

Ken clavaba sus zarpas en la piel de Farfarello que a su vez de paso lograba herirle con una de sus dagas, ambos se separaron dando un salto atrás, jadeantes, sangrando.

Observaba todo, no se atrevía a intervenir, en esos dos meses Nagi se había convertido en un gran amigo, un compañero y a la vez un maestro, manejaba a cavalidad sus capacidades psíquicas, así  como sus destrezas físicas, se había entrenado, por eso estaba ahí, sin que ninguno de los dos grupos le hubiese detectado, Nagi decía que era innata su habilidad, y ahora, en esos momentos veía que estaba a punto de destruirse y …y no quería eso, no quería eso.

Nagi tropezó al dar un paso a atrás, cayendo, Omi cayó encima de él y se preparó para darle muerte cuando su mano fue detenida por otra, miró con furia a quien se interponía--¡tú!…


- Déjale—dijo a la vez que tendía la mano para que Nagi se pusiera de pie.

- Mick—balbuceó, poniéndose de pie y dando un paso atrás, sorprendido al punto de no saber que hacer, su voz vibrante fue lo suficientemente alta para que los otros miraran.

- Si, soy yo—Nagi estaba ya a su lado.


Nagi a la expectativa, sabía que el que Mick estuviera vivo era problemático para él, por que había engañado a los “suyos”, esa palabra se sentía tan absurda al mirar a Mick, Crawford le había dedicado una mirada fría, Schuldig con ironía.


- Si siguen luchando morirán y ninguno de ustedes quiere morir—dijo con voz clara y precisa, a la vez que le sonreía  a Youji que le respondió con esa misma calidez de siempre—deténganse ahora que aun pueden.

- Debieras estar muerto, pero eso tiene  rápido remedio—dijo reaccionando Schuldig y fue a dispararle, pero de su mano la pistola fue arrebatada a la vez que sentía un fuerte impacto en su cabeza, lo que  le hizo que tambalear—Nagi…

- Yo no hice nada—dijo sinceramente e indicó a Mick—nunca debieron subestimar a  “la mascota”…

- Mick, ven con nosotros—dijo dando un paso hacia él Ken—es tu lugar…

- No, ya no, ni con ustedes ni con ellos—contesto y sonrió mirando a Nagi que le devolvió la sonrisa—fue grato conocerles, pero sobrevivir se hace difícil estando en medio de la lucha que ustedes sostienen, eso no es para mí…Omi, Ken, fue bueno aunque no magnifico…Youji, sé que habrías sido un magnifico amigo lo mismo que tu Aya—miró nuevamente a Nagi—vámonos…

- Sí—respondió, volteó a mirar a Crawford y sonriendo luminosamente—renuncio, jefe…

- Esperen que—quizo impedirlo Crawford pero descubrió que no se podía mover, lo mismo le paso a los demás, Nagi solo le hizo un lee gesto con los hombros como diciendo esto es cosa de Mick--¡Maldición!.

 

Nagi con Mick dejaron el edificio, y de inmediato los demás recuperaron la movilidad, las explosiones  les hicieron correr, afuera no había señas de esos dos jóvenes.


- Mick, sabes que esto no será fácil de ambos lados nos buscarán.

- Si lo sé, pero has hecho un buen trabajo, lo sabes, me entrenaste bien, nunca podrán atraparnos—al decir esto se le acercó al punto que apenas unos centímetros les separaba—hemos sido amigos todo este tiempo, me has ayudado como nadie antes, ahora soy fuerte, dejé de ser un…--buscó el término y al hallarlo sonrió—un “chico fácil”, ya no estoy disponible para el que quiera tomarme y como quiera hacerlo, tú  has forjado este cambio en mi y…y quiero decirte algo—deslizó los dedos por el cabello desordenado de Nagi—quiero que sepas que me gustaría, que deseo con todo mi ser que tu decidas que quieres meterte en mi vida no sólo como amigo—al decir esto unió sus labios a los otros tersos y tibios que respondieron de inmediato—Nagi…

- Si, si quiero estar en tu vida y quiero que estés en la mía—le estrecho con fuerzas entre sus brazos—y no sólo es sobrevivir, también es ser amado, siempre tuviste razón en eso…

- Nagi—sus bocas se unieron en un largo y profundo beso.

 

Fin